Gabriela Rivadeneira, la nueva presidenta de la Revolución Ciudadana
Por Soledad Buendía Herdoíza*
“Mientras exista injusticia, nosotros los utópicos seguiremos luchando por ella y hoy, la utopía se llama Revolución Ciudadana”.
Gabriela Rivadeneira (2013)
La participación política de las mujeres ha sido analizada desde distintos enfoques feministas que coinciden en un punto central: no se trata solo de inclusión cuantitativa, sino de una transformación cualitativa de la política. Es decir, la irrupción de las mujeres desestabiliza las lógicas patriarcales que históricamente han definido al poder.
Se constituye, por lo tanto, en uno de los motores más significativos de transformación democrática en América Latina. Más allá de la presencia formal en cargos públicos, la intervención de las mujeres ha reconfigurado agendas, lenguajes y prioridades del espacio público.
La democratización efectiva de las sociedades contemporáneas exige la inclusión plena de las mujeres en los procesos de toma de decisiones para transformar las estructuras de poder y los contenidos de la política misma. En América Latina, mujeres lideresas han encarnado luchas vinculadas a la justicia social, la igualdad de género, la defensa de derechos humanos y la redistribución del poder.
En este marco, la figura de Gabriela Rivadeneira Burbano, recientemente elegida presidenta de la Revolución Ciudadana en Ecuador, es un ejemplo paradigmático: su temprana militancia, su ascenso político, su experiencia de exilio y su retorno a la escena pública sintetizan la resiliencia y potencia transformadora en un contexto de múltiples complejidades.
Las teorías feministas contemporáneas destacan que las mujeres no sólo “entran” en la política, sino que la redefinen. Autoras como Chantal Mouffe, Silvia Federici y Rita Segato han enfatizado que la presencia de mujeres introduce nuevos lenguajes de poder, cuestiona jerarquías patriarcales y abre paso a agendas históricamente relegadas: cuidados, derechos reproductivos, violencia de género, igualdad material y simbólica. Además, la participación política femenina ha mostrado una triple dimensión transformadora: transformación institucional con impulso de leyes, cuotas, paridad electoral y reformas constitucionales; transformación cultural con la ruptura de estereotipos, visibilización del liderazgo femenino, resignificación del poder y la transformación subjetiva con el fortalecimiento de la agencia, autoestima colectiva y liderazgo intergeneracional.
Gabriela Rivadeneira Burbano es una de las figuras más relevantes del progresismo ecuatoriano del siglo XXI. Su trayectoria se caracteriza por una militancia temprana y articulación con movimientos juveniles y populares. Su formación en procesos comunitarios y territoriales consolidaron un compromiso político que le permitió llegar a espacios de alta responsabilidad, fue concejala, viceprefecta, gobernadora y presidenta de la Asamblea Nacional.
Hay que recalcar que su liderazgo no ha sido meramente institucional, sino profundamente militante y vinculado a bases sociales, a los procesos organizativos y a la convicción de que la política es un ejercicio de lo colectivo. Con coherencia entre discurso y práctica, resistencia frente a la persecución política y el exilio, su capacidad de reorganización después de la adversidad y la construcción de sentido de comunidad se pondrán a prueba con su retorno para presidir la primera fuerza política en Ecuador.
Su exilio marcó una etapa de profunda reconfiguración personal y política, Lejos de neutralizar su voz, reforzó su convicción y compromiso con la democracia, la soberanía y la justicia social a través de su accionar en el Instituto para la democracia Eloy Alfaro. IDEAL. La experiencia del destierro —históricamente vivida por mujeres políticas latinoamericanas— se convierte así en fuente de legitimidad y potencia. Su regreso más que un retorno individual, representa la renovación de la utopía, y muestra cómo la militancia, el compromiso, la trayectoria y la convicción se entrelazan para producir liderazgos capaces de reactivar esperanzas de cambio. Su retorno del exilio no sólo es un hecho biográfico, sino un acontecimiento político que reafirma la capacidad de las mujeres para presidir, conducir y transformar proyectos de país.
* Exsecretaria Nacional de Gestión de la Política del Ecuador durante el Gobierno de Rafael Correa y exasambleísta. Colaboradora del Instituto para la Democracia Eloy Alfaro (IDEAL). Activista por los derechos de las mujeres.

