Golpe de estado electoral en Honduras
Por Christian Duarte*
El pasado 30 de noviembre se llevaron a cabo las elecciones generales en Honduras para designar presidente de la República, 128 diputados al congreso nacional y 298 alcaldes.
En un hecho sin precedentes en la región, el Presidente de los Estados Unidos Donald Trump emitió 3 mensajes públicos amenazando al pueblo hondureño para que votaran por “su candidato”. En sus mensajes, Trump también anunció que otorgaría indulto presidencial a Juan Orlando Hernández, el ex presidente del mismo partido político y más grande capo de la historia de Honduras.
Junto a los mensajes de Donald Trump, el Partido Nacional y Liberal operaron con el crimen organizado acciones de intimidación contra la población y ejecutaron un fraude durante la votación y al seno del órgano electoral, que fue puesto al descubierto gracias a 26 audios en poder del Ministerio Público.
Estos hechos develan una compleja pero organizada operación para alterar de forma sustancial la voluntad popular y el resultado de las elecciones, fundamentalmente a nivel presidencial, constituyéndose en un golpe de estado electoral. Una nueva forma de injerencia imperial operado por los Estados Unidos para intervenir los procesos electorales e imponer sus intereses en la región, lo que se suma a sus intervenciones en Ecuador, Argentina y Venezuela.
Cronología de hechos
I. Los mensajes de Trump y el Gobierno de los Estados Unidos
Según encuestas propias y de terceros, la disputa por el primer lugar se daba entre Rixi Moncada, candidata del partido de gobierno LIBRE, y Salvador Nasralla, contendiente por el Partido Liberal, partido históricamente aliado del Partido Nacional y promotor del golpe de estado del 2009 al presidente Zelaya; Nasry Asfura, del Partido Nacional de Juan Orlando Hernández, figuraba en un lejano tercer lugar, como el mismo Donald Trump ha afirmado en diversas entrevistas[1].
En medio del llamado silencio electoral y a pocos días de las elecciones, Donald Trump emitió su primer mensaje el 26 de noviembre, presentando las elecciones generales de Honduras como una disputa geopolítica entre “comunistas narco- terroristas” y los demócratas; señalando a Rixi Moncada como “su principal opositora”, llamando a votar abiertamente por Nasry Asfura del Partido Nacional.
El 28 de noviembre, Donald Trump emitió un segundo mensaje, esta vez más contundente y amenazante, pues condiciona la relación entre Estados Unidos y Honduras al triunfo de Nasry Asfura, llamando nuevamente a votar por este, y anuncia el indulto a Juan Orlando Hernández.
Finalmente, el 1 de diciembre, un día después del proceso electoral, Trump manifestó en sus redes sociales que “desataría un infierno en Honduras” si alguien “intenta alterar los resultados de la elección” y declara ganador a Nasry Asfura con el solo el 47% de los votos escrutados.
Los mensajes del Presidente Trump se suman a una campaña de mensajes y amenazas de diversos personeros del Gobierno de los Estados Unidos, como el Secretario de Estado Marco Rubio, la Fiscal General Pam Bondi, asesores, senadores republicanos y mensajes oficiales desde diversas agencias de gobierno.
II. Los mensajes y las amenazas al pueblo
Junto a los mensajes de Donald Trump, en Honduras y en Estados Unidos fueron enviados millones de mensajes amenazando a los migrantes y a las familias receptoras de remesas. Amenazas realizadas bajo una narrativa en la que se colocó al Partido LIBRE y a su candidata, Rixi Moncada, como enemigos de los Estados Unidos.
3.6 millones de mensajes de texto fueron enviados durante el período de silencio electoral, amenazando a la población con perder sus remesas. El mensaje literalmente decía: “Las remesas no se pueden perder, votar para que tus remesas lleguen es importante. No votes por Rixi Moncada #TuEliges”. A estos, deben sumarse los miles de mensajes enviados por los bancos a las familias beneficiarias y una multimillonaria campaña en redes sociales.
La relevancia del mensaje de Trump, junto a los millones de mensajes, cobra sentido cuando se tiene en cuenta que Honduras tiene más de 1.2 millones de migrantes viviendo en Estados Unidos, que envían en remesas el equivalente al 25% del Producto Interno Bruto, beneficiando a 625,000 familias del país, muchas de las cuales dependen enteramente de este ingreso para su supervivencia.
III. El indulto a Juan Orlando, el lobby financiero y el crimen organizado
Juan Orlando Hernández fue condenado en el año 2023 por la Corte del Distrito Sur de Nueva York a 45 años de prisión federal más 60 meses de libertad supervisada. Sus delitos fueron haber importado cerca de 500 kilos de cocaína a los Estados Unidos, poseer ametralladoras y dispositivos destructivos, y conspirar usándolos para traficar droga.
En su ascenso, el más grande capo de la droga de Honduras, cometió dos fraudes electorales (2013 y 2017), se reeligió inconstitucionalmente, utilizó el poder estatal para erigir su propio cartel de drogas y sumió al país en las más altas tasas de violencia y pobreza. Por lo que su indulto fue un duro golpe para el pueblo hondureño y un claro espaldarazo a las estructuras del crimen organizado que operaron junto al Partido Nacional después del Golpe de Estado de 2009.
Es importante señalar que diversas fuentes señalan como los responsables del lobby por el indulto a Juan Orlando a oligarcas estadounidenses ligados al pensamiento libertario, las criptomonedas y empresas informáticas, destacando el multimillonario dueño de Palantir Peter Thiel[2]. Quien también es inversionista y fundador de la ciudad modelo Próspera, bajo la ley de Zonas Especiales de Desarrollo Económico y Empleo (ZEDE), derogadas por el Gobierno de LIBRE y declaradas inconstitucionales por las Corte Suprema de Justicia (CJS). Próspera interpuso una demanda por $10,000 millones contra el Estado de Honduras ante CIADI por la derogatoria.
Al respecto del rol de Juan Orlando Hernández y el Partido Nacional en los fraudes electorales es importante señalar que, en su juicio en la Corte del Distrito Sur de Nueva York, los fiscales presentaron evidencia de que Juan Orlando:
(i) usó dinero del narcotráfico para sobornar juntas receptoras de votos y manipular resultados;
(ii) sobornó ingenieros informáticos del órgano electoral para hackear los sistemas y alterar los resultados;
(iii) pagó a pandillas para promover el caos y justificar la represión.
El día de la pasada elección, los servicios de atención a incidentes de seguridad del Estado contabilizaron cientos de llamadas de ciudadanos denunciando amenazas de las pandillas para que no ejercieran el sufragio[3], no llevaran gente a votar y no pusieran carpas incitando al voto por el Partido LIBRE y su candidata Rixi Moncada.
IV. El fraude en el órgano electoral y el rol del cuerpo diplomático y la sociedad civil
El 29 de octubre el Fiscal General dio a conocer 26 audios que develan el plan para robar la elecciones y alterar la soberanía popular. La conspiración fue liderada por la representante del Partido Nacional en el órgano electoral y un diputado del mismo partido, contanto con el apoyo de la representante del Partido Liberal en el órgano electoral, un militar retirado, personeros de la sociedad civil y la Embaja de los Estados Unidos.
El plan consistió en boicotear la integridad de los resultados electorales para declarar como ganador a un candidato sin la mayoría de los votos. El boicot se operó en los siguientes elementos:
1. Fallas en la conectividad de los centros de votación con el objetivo de alterar el resultado electoral preliminar.
2. Desactivación del lector biométrico como un requisito para el conteo de actas con el objetivo de inflar 480,000 votos sin respaldo.
3. Sistema de transmisión de resultados electorales defectuoso en 87% de los casos.
4. Retención sin justificación de 16,615 actas en todos los niveles en la noche de la votación.
5. Caso omiso de los informes de auditoría que alertaron sobre las fallas críticas en los sistemas informáticos y su vulnerabilidad a ser manipulados.
6. Emitir una declaratoria parcial, sin haber contado cerca de 5,000 actas.
7. Aceptación acrítica de los resultados electorales de parte del cuerpo diplomático y de países con gobierno aliados a los Estados Unidos y de la sociedad civil. Ha trascendido inclusive que la Embajada de Francia y de Argentina acogieron a dos consejeras electorales durante las semanas finales del conteo.
Esto último evidencia el doble rasero de Estados Unidos, Europa y sus aliados, porque frente a las elecciones presidencial de Venezuela en 2024 exigieron vehementemente el recuento de los votos y la publicación de las actas, mientras que en Honduras corrieron a aceptar el resultado electoral sin que hubiera terminado el conteo, sin que el órgano electoral respondiera los reclamos administrativos y sin que existiera una declaratoria total.
Conclusión
El Golpe de Estado Electoral se operó utilizando 7 instrumentos: 1) Injerencia política sin precedentes del Presidente de los Estados Unidos y otros voceros del gobierno; 2) Chantaje económico, “si gana la izquierda, perderán sus remesas y el apoyo de los Estados Unidos”; 3) Crimen organizado: Juan Orlando Hernández y pandillas; 4) Campañas masivas, multimillonarias y multiniveles de comunicación y desinformación; 5) Apoyo de la sociedad civil para validar el fraude y los resultados; 6) Apoyo del cuerpo diplomático y países aliados de los Estados Unidos; 7) Financiamiento multimillonario de oligarcas estadounidenses con proyectos en Honduras.
El resultado fundamental es el irrespeto al voto popular y el ejercicio del sufragio bajo amenaza. Esto se refleja en el nivel de participación electoral, con apenas un 52.8%[4], la segunda menor participación en los últimos 45 años, solo superada por las elecciones post golpe de estado en 2010. Asimismo, la ilegitimidad de las elecciones está acompañada por el retorno de un Partido Político que gobernó junto al crimen organizado, destruyó las instituciones públicas y saqueó las arcas del Estado, arrojando a cientos de miles a la pobreza y al desplazamiento forzando y convirtiendo a Honduras en el país más violento del mundo.
La sociedad hondureña es fuerte y resiliente, y junto a ella, haremos resistencia y oposición desde el Partido LIBRE y los movimientos sociales y populares de Honduras, luchando contra el despojo y el saqueo, por la conservación de las victorias del Gobierno de Xiomara Castro y de los bienes públicos.
*Economista. Ex Ministro de Finanzas de Honduras.
Referencias
[1]- https://www.laprensa.hn/honduras/trump-nasry-asfura-candidato-presidencial-elecciones-honduras-2025-DO28621103
[2]- https://airmail.news/issues/2025-12-6/the-curious-case-of-the-narco-prez-pardon
[3] -https://criterio.hn/estructuras-criminales-habrian-operado-para-influir-en-el-voto-segun-911/
[4]- https://x.com/hectorsotohnd/status/1999184192349827360/photo/1
