Venezuela bajo ataque: una crónica en tiempo real de una semana histórica para América Latina y el mundo
Vivimos en un mundo en el que millones de contenidos se producen cada minuto —textos, imágenes, videos, noticias— y esa circulación permanente se volvió un terreno de disputa en tiempo real. En la nueva fase del capitalismo digital, los algoritmos y la velocidad de los contenidos no sólo ordenan qué vemos, sino que buscan modelar percepciones y fragmentar los procesos colectivos. En ese escenario, la llamada guerra cognitiva opera con noticias falsas, imágenes manipuladas y contenidos generados por inteligencia artificial. No es novedad que en los últimos años, y sobre todo, desde el ataque militar de EEUU, esa maquinaria se activó con fuerza alrededor de Venezuela, con imágenes falsas del propio presidente Nicolás Maduro y relatos fabricados para confundir, como parte de una estrategia estructural del imperialismo.
En este contexto, vuelve a ponerse en juego una disputa histórica: quién narra lo que ocurre en América Latina y bajo qué intereses. Desde hace siglos, la región es contada por las grandes agencias internacionales y por los mismos centros de poder que hoy impulsan la guerra económica, política y militar. Frente a eso, se vuelve una necesidad histórica que los y las latinoamericanas hablen por sí mismas y desde sus propios territorios.
Es desde ese lugar que se fue construyendo el registro de lo ocurrido en Venezuela desde el 3 de enero de 2026, cuando el ataque militar de Estados Unidos y el secuestro del presidente Nicolás Maduro y de la primera combatiente Cilia Flores, hoy prisioneros de guerra, se convirtió en uno de los sucesos más graves de la historia reciente de la región.
3 de enero: el ataque, el secuestro y la respuesta popular
La madrugada del 3 de enero marcó un punto de quiebre en la trayectoria de las agresiones en contra de la Revolucion Bolivariana. Bombardeos sobre zonas civiles y estratégicas, declaración de Conmoción Exterior, activación de los planes de defensa integral y un dato que sacudió a toda América Latina: el secuestro del presidente y de la primera combatiente por parte de Estados Unidos.
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Desde el inicio, en Venezuela se multiplicaron las concentraciones espontáneas, asambleas, marchas y pronunciamientos que dejaron en claro que no se trataba de un “operativo legal”, sino de un secuestro político y de una violación abierta del derecho internacional.
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La ofensiva se inscribió con claridad en una nueva fase del imperialismo en la región, enmarcada en la redefinición de la política de seguridad que el propio Donald Trump llamó “Doctrina Donroe”, a partir de la que América Latina deja de ser una zona de cooperación para convertirse en una extensión directa de la seguridad estadounidense habilitando formas cada vez más directas de intervención en la región.
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Ese mismo día comenzaron a multiplicarse también las expresiones de solidaridad internacional en las principales ciudades del mundo.
Movilizaciones en Argentina
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Movilizaciones en el mundo
Desde Cataluña manifestaciones a favor del Presidente Nicolás Maduro el día 3 de enero.
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4 de enero: la calle como escenario central
El 4 de enero, una gran movilización en Caracas marcó el pasaje a una nueva etapa: la de un pueblo organizado en las calles, que no sólo rechazó la agresión imperialista sino que empezó a convertir el dolor en fuerza política.
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5 de enero: respaldo político, institucional y social
Se multiplica la solidaridad internacional: conferencias de prensa, pronunciamientos internacionales, declaraciones institucionales y, al mismo tiempo, una presencia cada vez más sostenida del pueblo venezolano en las calles, consolidando una certeza compartida: no hay ausencia, hay secuestro; no hay vacío de poder, hay continuidad del Estado.
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6 de enero: mujeres en marcha y memoria de una agresión planificada
El 6 de enero, una multitudinaria movilización de mujeres volvió a ocupar el centro de la escena.
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La reconstrucción histórica del conflicto dejó en evidencia que nada de lo ocurrido era improvisado: guerra mediática, bloqueo económico, operaciones de desestabilización, escalada militar y finalmente el secuestro presidencial forman parte de una misma secuencia.
🇻🇪#VENEZUELA: UNA HISTORIA DE AGRESIONES
La ofensiva contra Venezuela no es nueva. Tras años de #guerra económica, mediática y política, en 2025 la estrategia pasó a una fase militar.
🧵1/6 pic.twitter.com/wIi4cNOJXy
— Nodal (@InfoNodal) January 7, 2026
7 de enero: Gran Marcha de las Comunas
El 7 de enero, la Gran Marcha de las Comunas expresó la profundidad territorial del proceso organizativo que existe en Venezuela. Al mismo tiempo, se consolidó una lectura cada vez más extendida: lo que ocurre en Venezuela es parte de una guerra híbrida regional, donde el control de los recursos y la subordinación política vuelven a estar en el centro de la escena.
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8 de enero: la juventud toma la calle
El 8 de enero, la Marcha de las Juventudes mostró otra dimensión del momento histórico: una nueva generación en las calles, politizando el presente y apropiándose de la defensa de la soberanía como causa propia.
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9 de enero: marcha de los movimientos sociales y una semana histórica
El 9 de enero, a una semana del ataque, y contra todos los pronósticos del imperialismo y la maquinaria mediática internacional, el pueblo venezolano lo confirma: Venezuela no está derrotada. Está de pie y organizada.
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Los ejes estratégicos de una etapa histórica
En estos días fue tomando forma una hoja de ruta clara, tal como afirmó el hijo del presidente y diputado de la Asamblea Nacional, Nicolás Maduro Guerra, Venezuela está más que unida: está “fusionada”, con amplio respaldo internacional, y la tarea central es contar la verdad sobre el presidente: su condición de inocente, su trayectoria y su compromiso con un proyecto de prosperidad digna y soberana, ajeno a cualquier forma de colonialismo.
El diputado destacó además, tres consignas estratégicas: traer de vuelta al presidente, difundir la unidad del chavismo —desde la Fuerza Armada Nacional Bolivariana hasta las comunas— y asumir esta lucha como una causa por la humanidad.
Informar, narrar, disputar el sentido
En un tiempo dominado por los dueños de las grandes plataformas, algoritmos y lógicas de fragmentación, donde la velocidad reemplaza a la comprensión y la desinformación busca sustituir al pensamiento crítico, que los pueblos hablen en primera persona vuelve a ser una forma de defensa colectiva.
Lo que ocurre en Venezuela no es un episodio aislado. Es parte de una ofensiva imperial más amplia. Pero también es parte de una respuesta que se organiza desde los territorios, donde hombres y mujeres construyen su propia historia.
En esa disputa, informar con responsabilidad, registrar desde los territorios y sostener el análisis crítico es tomar partido por la soberanía, por la dignidad y por el derecho de los pueblos a decidir su propio destino.
