Argentina | El proyecto de reforma laboral impulsado por el gobierno de Javier Milei obtuvo media sanción en Senadores y pasa a Diputados

Compartir:

Milei logró un triunfo político y consiguió la media sanción de su reforma laboral

La Libertad Avanza alcanzó 42 votos a favor con el respaldo de distintos aliados. Hubo 30 en contra. El interbloque peronista unificó su postura de rechazo. El proyecto pasa a Diputados.

Con 42 votos a favor y 30 en contra el gobierno nacional logró aprobar en el Senado -en general- la reforma laboral y ahora el proyecto continúa el recorrido parlamentario por la Cámara de Diputados. En el marco de las sesiones extraordinarias, la senadora Patricia Bullrich, presidenta del bloque de La Libertad Avanza y encargada de construir acuerdos con la oposición, contó con el apoyo de los legisladores que integran los bloques del PRO y la UCR. También apoyaron senadores que responden directamente a gobernadores de distintas provincias como Edith Terenzi (Chubut), Carlos Arce y Sonia Decut (Misiones), Carlos “Camau” Espinola (Corrientes), Alejandra Vigo (Córdoba), Beatriz Avila (Tucumán), Julieta Carroza (Neuquén) y Flavia Royón (Salta).

En esta oportunidad, senadores que habían respaldado al oficialismo prefirieron votar en contra. Son los de la provincia de Santa Cruz Natalia Gadano y José María Carambia. Además, como contó Tiempo, el interbloque “Popular”, que nuclea a legisladores peronistas de todas las ramas y preside el formoseño José Mayans, votó en su conjunto y sin fisuras en contra de la iniciativa impulsada por el presidente, Javier Milei.

Milei logró un triunfo político y consiguió la media sanción de su reforma laboral
En los cierres, la presidenta del bloque de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich defendió el proyecto del gobierno-lógicamente-. Sostuvo que el peronismo gobernó durante la mayor cantidad de tiempo desde el retorno de la democracia y que es responsable del nivel de informalidad laboral. Repitió el slogan libertario de que el “Estado aplastó el crecimiento del país” y que la “ley laboral nos dejó anclados en el pasado”. Siguió cuestionando al peronismo y remarcó que el país no es competitivo. Y que hay que «generar más empleo privado y menos empleo público». Repitió que el modelo que defendió el peronismo «fracasó». También criticó la «letigiosidad» y que es un sistema que «destruye empresas y empleo».

Entre los puntos que más destacó, Bullrich dijo que la prevalencia del «convenio colectivo menor» sobre el mayor es «una revolución». Y también los límites a las asambleas para que «no sean un paro encubierto».

Sobre el final hizo una crítica política de la oposición. Sostuvo que no quiere que a la Argentina «le vaya bien» para volver al poder.

Desde el interbloque Popular, el formoseño José Mayans comparó el proyecto de ley mileísta con los carteles que había en los centros de concentración de los nazis que decían “el trabajo libera”. En ese momento Bullrich pidió una interrupción y Mayans no la concedió. El formoseño recordó luego la visita de la CGT y otras organizaciones. Remarcó que habían señalado que iniciativa “viola el artículo 14 bis de la Constitución y acuerdos internacionales”. Que la Argentina tiene hoy “el nivel más bajo de salarios de la región”. Dijo que Milei quería volver al 1800, antes de la Primera Guerra mundial. Destacó que el proyecto modifica más de 40 leyes. Y que no era posible tratar “esa cantidad de leyes” en una sola sesión.

Milei logró un triunfo político y consiguió la media sanción de su reforma laboral
En la esencia de su mensaje insistió que este sistema ya fracasó con la dictadura de 1976, con “Fernando de la Rúa”, con “Mauricio Macri y va a fracasar con Milei”. “El problema de la Argentina no son los trabajadores. El problema es el plan económico del gobierno”, remató como resumen de su intervención.

El debate continuó al cierre de esta nota en lo particular. Varios senadores que acompañaron la votación en general tienen disidencias sobre todo con artículos como el que establece la creación del Fondo de Asistencia Laboral que toma dinero de ANSES.

Como contó Tiempo, el oficialismo modificó a lo largo de la jornada un artículo a favor de los gremios. Se trata del que toca el aporte solidaro hacia sindicatos, que proponía un tope de 2% y caída dentro de 2 años para ser voluntario. La nueva propuesta mantiene el porcentaje, pero quedaría sin plazo de finalización.

Según pudo saber este medio, el cambio se dio porque la eliminación del aporte podría impactar en el corto plazo en la pata turística que tienen los gremios en importantes ciudades del país que podrían cerrar estructuras desde ahora por no poder financiarlas.

Además se incorporó -como anexo- el convenio para traspasar la Justicia Laboral nacional a la órbita de la Ciudad de Buenos Aires.

TIEMPO ARGENTINO


Más de 300 heridos, 31 detenidos y 70 demorados para blindar la reforma laboral

Mientras Patricia Bullrich impulsaba el proyecto libertario en el Senado, su sucesora Alejandra Monteoliva desplegó un operativo con más de 800 efectivos que, junto a la Policía de la Ciudad, usaron gases lacrimógenos y balas de goma para dispersar una manifestación que fue multitudinaria.

El tándem Bullrich-Monteoliva desplegó toda su expertise dentro y fuera del Congreso para instaurar la reforma laboral libertaria. Lo que comenzó como una movilización pacífica y multitudinaria en defensa de las y los trabajadores, terminó con una brutal represión de las fuerzas federales y la policía porteña con cientos de heridos y decenas de detenidos. Alrededor de 300 personas fueron agredidas con gases lacrimógenos y balas de goma, 31 fueron detenidas y 70 demoradas. La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, desplegó un operativo de 800 efectivos para blindar la votación en el Senado, con la que La Libertad Avanza quiere erradicar décadas de derechos laborales. Incluso, utilizaron “las pistolas lanzagases que el gendarme Guerrero disparó contra Pablo Grillo”, indicaron los organismos de derechos humanos que monitorearon la marcha, a la que compararon con la del tratamiento de la Ley Bases por la violencia estatal que se desplegó.

Alrededor de las tres de la tarde, un grupo pequeño de personas encapuchadas comenzó a tirar piedras, proyectiles improvisados y cañitas voladoras por encima del vallado que tapaba todo el frente del Congreso y detrás del que se apostaron cientos de policías. Después de eso, se desató un operativo gigantesco en el que la Policía Federal, la Gendarmería, la Prefectura y la Policía de la Ciudad de Buenos Aires usaron la fuerza para desmovilizar. “Utilizaron balas de goma, hidrantes, incluso las pistolas lanzagases que el gendarme Guerrero -hoy procesado- disparó hace casi un año contra Pablo Grillo”, indicaron desde el Centro de Estudios Legales y Sociales.

Cuando parte del vallado fue derribado, los efectivos de infantería de la Gendarmería y los camiones hidrantes comenzaron a lanzar agua y gas pimienta hacia todas las personas que, casi en su totalidad, se manifestaban de manera no violenta. Muchos de ellos denunciaron infiltrados para entorpecer la movilización. “Fue un despliegue represivo completamente injustificado porque la mayoría de la gente estaba concentrándose de manera totalmente pacífica. Incluso, algunos grupos ya estaban desconcentrando”, le dijo el director del Programa de Violencia Policial de la Comisión Provincial por la Memoria (CPM), Rodrigo Pomares, a Página/12.

Según los registros de esa organización, al menos 31 personas fueron detenidas de manera arbitraria; miles resultaron afectadas por gases lacrimógenos y gas pimienta –entre ellos integrantes de la CPM y del Comité Nacional de Prevención de la Tortura, como su presidente Juan Manuel Irrazabal– y otras resultaron heridas con postas de goma. Pero no solo eso, alrededor de 562 manifestantes fueron asistidos por los equipos de las postas sanitarias en salud de los partidos de izquierda, CEPA y la CPM. Además, otros 70 fueron demorados en la calle Lima, entre México y Chile. La mayoría fueron identificados y liberados.

Como indica el manual de la represión libertaria, entre los heridos hubo periodistas. Uno de ellos fue el cronista de Radio Gráfica Mario Sadras, que contó que la policía le disparó con balas de goma. “Me apuntaron a la cabeza, me pegaron a centímetros del ojo”, dijo.

Los socorristas también confirmaron que varios de los disparos fueron por arriba de la cintura, algo que está prohibido en los protocolos de uso de las armas llamadas “menos letales”, porque pueden causar heridas graves o la muerte. “No dispararon para la parte baja solamente. Llegamos a ver que la posición de ataque de ellos era en 45 grados, pero hacia abajo”, le contó a este diario Juan Cardoso, integrante de la posta de Salud y Cuidado. “Tuvimos heridos de bala de goma en la cara. Ninguno con compromiso ocular, pero sí cerca del ojo, en la zona de los pómulos, en la frente, en la zona del parietal y en la cabeza”, agregó. Recordó como, en medio de la desesperación, rescataron personas que quedaban boyando en la calle sin visión por el gas lacrimógeno. “Otras estaban malheridas o incluso conmocionadas”, agregó.

Un informe de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires indicó que tras el retiro de gran parte de la movilización, la Policía de Jorge Macri armó cordones en las calles aledañas con lo que impidió la evacuación hacia el Norte y el Sur. “Ante el lanzamiento de las bombas de gas pimienta de largo alcance, el único camino posible era abandonar la plaza Congreso hacia 9 de Julio”, describieron. La cacería siguió con 15 motos y, detrás de ellas, alrededor de 100 efectivos de infantería disparando latones de gas y balas de goma.

El referente del Cuerpo de Evacuación y Primeros Auxilios (CEPA Argentina), Esteban Chala, contó que asistieron a muchos heridos por gases y por balas de goma. En diálogo con Página/12, recordó el caso de un joven al que tuvieron que pararle una hemorragia en la boca por el impacto de un perdigón en el labio. “También mucha gente por intoxicación por los gases y por el spray de pimienta”, dijo.

Horas más tarde, los efectivos porteños reprimieron con gas pimienta a un grupo de diputados que se acercó hasta Lima y Chile, donde la Policía de la Ciudad tenía a 30 personas detenidas, la mayoría de ellos miembros de la Unión de Trabajadores de la Economía Popular. Horas más tarde, liberaron a 10 personas, pero las 20 restantes fueron trasladadas a la Comisaría de Barracas, a dónde se convocó una manifestación para pedir su liberación.

El dirigente del Movimiento de Trabajadores Excluidos Nicolás Caropresi, que fue demorado y luego liberado, contó cómo fueron emboscados: “Nos detuvieron de una manera completamente perversa. Nos veníamos retirando por la vereda a esa altura, venían de atrás tirándonos balazos de goma. Adelante cruzaron la moto, nos hicieron un corralito de los dos lados. Nos tiraron al piso y nos tiraron gas cuando estábamos en el piso. Era gente q se estaba retirando tranquila, vinieron a buscar venganza”, explicó.

“Esta represión tuvo una magnitud más parecida al tratamiento de la Ley Bases, con un despliegue policial más grande y con una decisión represiva ya evidentemente tomada de antemano”, describió Pomares.

PÁGINA 12

Más notas sobre el tema