Proteccionismo de EEUU y regreso de Petrobras al sector de fertilizantes
Actualmente, Brasil importa entre el 90% y el 97% de los fertilizantes que utiliza el sector agroindustrial nacional, y el 42% de los países proveedores se encuentran bajo sanciones o intervención de Estados Unidos.
Ante la escalada de intervenciones anunciada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que pone en peligro la soberanía y la autodeterminación de los pueblos de los países del Sur Global, se hace cada vez más urgente que Brasil adopte medidas para fortalecer su seguridad energética y alimentaria. Tras el saqueo del petróleo venezolano, el golpe de Estado en curso en el país y el secuestro y encarcelamiento ilegal del presidente Nicolás Maduro y su esposa, Trump anunció que impondrá un arancel adicional del 25 % a todas las transacciones comerciales con países que comercian con Irán.
Esta medida podría afectar directamente al sector agrícola brasileño, ya que el 79% de los productos adquiridos de Irán son fertilizantes. Una encuesta realizada por Insper Agro indica que, en 2024, Brasil importó entre el 90% y el 97% de los fertilizantes utilizados por el sector agroindustrial nacional, y el 45% de los países proveedores se consideran geopolíticamente inestables.
Según el estudio, Brasil sigue siendo el mayor importador mundial de estos insumos, consumiendo el 23% de la demanda global total. Para dar una idea del impacto de las medidas de Trump, el 42% de las importaciones de urea provienen de países sometidos a sanciones o intervención estadounidense: Rusia (que cubre el 20% de nuestra demanda nacional), Irán (responsable del 17% de nuestras importaciones) y Venezuela (que representa el 5%).
En otras palabras, la soberanía alimentaria de Brasil está seriamente en riesgo, dadas las incertidumbres geopolíticas que apuntan a otra crisis internacional en los precios de los fertilizantes. Es importante recordar que en 2022, con la guerra entre Rusia y Ucrania, los precios de los insumos aumentaron un 129%.
Es en este contexto que Petrobras finalmente retoma la operación y producción de sus plantas de fertilizantes, después del intenso desmantelamiento realizado por los gobiernos de Temer y Bolsonaro, que resultó en el cierre de Fafen PR, la paralización de las obras de finalización de la planta de Mato Grosso do Sul (UFN3), y el arrendamiento y posterior hibernación de las plantas de Bahía y Sergipe.
En Paraná, Fafen ya produce ARLA 32, esencial para reducir los contaminantes de los motores diésel, y en febrero reanudará la producción de urea. En Sergipe, la unidad comenzó a producir amoníaco y urea en las últimas semanas, y en Bahía, se espera que la fábrica reanude sus operaciones a finales de enero. Fafen MS se encuentra actualmente en proceso de licitación para reanudar la construcción, con inicio previsto de operaciones para 2029. En conjunto, las unidades de PR, BA y SE representarán el 20% de la demanda total de urea de Brasil, porcentaje que alcanzará el 35% cuando la UFN3 entre en funcionamiento.
El regreso de Petrobras al sector de fertilizantes es una de las principales reivindicaciones del sindicato de trabajadores petroleros, que incluso realizó una huelga histórica en febrero de 2020 contra el cierre de Fafen Paraná y el despido sumario de sus trabajadores. Desde la transición al gobierno de Lula, la FUP (Federación Unificada de Trabajadores Petroleros) ha defendido la agenda de los trabajadores petroleros y petroquímicos en negociaciones con organismos del gobierno federal y la dirección de Petrobras, así como mediante escaños en los Consejos Nacionales, no solo para permitir la reapertura de las fábricas, sino también para garantizar derechos y condiciones laborales seguras.
