Venezuela | Miles de personas salieron a las calles de Caracas para exigir la liberación del presidente Maduro y Cilia Flores a un mes de su secuestro

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Pueblo de Venezuela exige liberación de Maduro y Cilia Flores a un mes de su secuestro

El vicepresidente de Movilización y Eventos de PSUV, Nahum Fernández, destacó que, tras 30 días de ausencia del jefe de Estado y su esposa, el clamor popular no ha disminuido, enfatizando que la unidad nacional es la herramienta para defender la soberanía del país.

Este martes 3 de enero, la capital venezolana, Caracas, es escenario de una masiva movilización popular que exige el retorno del presidente constitucional de Venezuela, Nicolás Maduro y la primera dama, Cilia Flores, secuestrados por Estados Unidos hace exactamente un mes.

La jornada de protesta congrega a trabajadores, estudiantes y movimientos sociales en las adyacencias del edificio La Previsora, en Plaza Venezuela. Desde este punto, la marcha recorrerá las avenidas Libertador y Urdaneta, con el fin de llegar a la esquina de Santa Capilla, en el centro de la ciudad, donde se ratificará la voluntad de lucha de los manifestantes frente a las presiones externas.

A través de las plataformas digitales, el vicepresidente de Movilización y Eventos del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), Nahum Fernández, resaltó que esta movilización es una muestra de la “lealtad inquebrantable” de los venezolanos.

Fernández destacó que, tras 30 días de ausencia del jefe de Estado y su esposa, el clamor popular no ha disminuido, enfatizando que la unidad nacional es la herramienta principal para enfrentar el asedio externo y defender la soberanía del país.

El pueblo venezolano, bajo la premisa de que no existe poder capaz de doblegar a una nación organizada, han reiterado que la meta de las acciones de calle es clara: la devolución de los líderes bolivarianos; al tiempo que reafirman el compromiso histórico de mantener a Venezuela como un territorio libre, independiente y soberano.

La madrugada del pasado 3 de enero, fuerzas militares de Estados Unidos bombardearon Caracas, y varias zonas de los estados Aragua, Miranda y La Guaira, ilegal incursión que dejó un saldo de más de 100 personas fallecidas, entre civiles y militares, incluyendo 32 combatientes cubanos.

Durante la agresión, fue secuestrada la pareja presidencial, quienes fueron trasladados ilegalmente a Estados Unidos, donde permanecen recluidos en una cárcel de máxima seguridad. En sus primeras declaraciones ante un tribunal de Nueva York, Maduro declaró: “soy el presidente de Venezuela y me considero prisionero de guerra. Me capturaron en mi casa de Caracas”.

La valentía del mandatario, tal como lo han descrito los venezolanos, se ha convertido en la fuerza y la resistencia en cada rincón del país. No son solo movilizaciones políticas, se trata de actos de amor que transforma la indignación en fuerza colectiva, así lo han enfatizado los manifestantes.

Cada consigna que este martes se escucha en el centro de la capital es una promesa de fidelidad a la paz y a la libertad, recordándole al mundo que la identidad de una nación soberana no se puede encarcelar. Mientras la marcha avanza, crece la convicción de que pronto, el abrazo de un pueblo unido recibirá de vuelta a sus líderes en la tierra que los vio nacer.

El sentimiento de justicia ha trascendido las fronteras venezolanas. Desde el momento de la incursión, no solo el pueblo venezolano sale a las calles, sino que, a nivel global, manifestantes en múltiples países, incluido Estados Unidos, han protestado para que Maduro y Cilia sean de vueltos a su nación.

El rechazo al ilegal ataque militar perpetrado por la Administración de Donald Trump ha generado una ola de solidaridad internacional sin precedentes. Bajo consignas como “¡Manos fuera de Venezuela!”, “Colonialismo, Fascismo NO”, denuncian la violación flagrante de la soberanía y los derechos humanos.

Estas voces no solo exigen justicia, sino que se alzan en defensa del derecho de los pueblos a su autodeterminación, rechazando el uso de la guerra como mecanismo de sometimiento.

TELESUR

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