«Para el vandalismo y la violencia no habrá impunidad»
El Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República, Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez reiteró la condena a los actos vandálicos que atenten contra instituciones de la sociedad.
Al respecto señaló en la red social de X:«es comprensible el malestar que provocan en nuestro pueblo los prolongados apagones, como consecuencia del bloqueo energético de EE.UU, cruelmente recrudecido en los últimos meses.
«Y son legítimas las quejas y reclamos, siempre que se actúe con civismo y respeto al orden público».
«Lo que nunca será comprensible, justificado, ni admitido es la violencia y el vandalismo que atente contra la tranquilidad ciudadana y la seguridad de nuestras instituciones».
«Para el vandalismo y la violencia no habrá impunidad».
Es comprensible el malestar que provocan en nuestro pueblo los prolongados apagones, como consecuencia del bloqueo energético de EE.UU, cruelmente recrudecido en los últimos meses.
Y son legítimas las quejas y reclamos, siempre que se actúe con civismo y respeto al orden…
— Miguel Díaz-Canel Bermúdez (@DiazCanelB) March 14, 2026
En la propia red social el Secretario de Organización del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, Roberto Morales Ojeda expresó que la falta de combustible, agudizada por el cerco energético que impone el gobierno de Estados Unidos, ha complejizado aún más la operación del Sistema Eléctrico Nacional y, por consiguiente, ha provocado el aumento de los apagones.«Es comprensible la molestia que esta situación genera en nuestro pueblo, pero la violencia, el vandalismo y el desorden son inaceptables, y mucho menos constituyen el camino para resolverla. En Cuba primará el apego a la ley, el respeto a las instituciones y el civismo».
La falta de combustible, agudizada por el cerco energético que impone el gobierno de Estados Unidos, ha complejizado aún más la operación del Sistema Eléctrico Nacional y, por consiguiente, ha provocado el aumento de los apagones.
Es comprensible la molestia que esta situación… https://t.co/OEthGveD60
— Dr. Roberto Morales Ojeda (@DrRobertoMOjeda) March 14, 2026
Sobre actos de ese carácter acontecidos recientemente el Ministerio del Interior informó hoy que se investigan hechos vandálicos ocurridos en Morón.
En una nota publicada en Facebook se explica que en la medianoche de este sábado, un grupo de personas, en su mayoría residentes del consejo popular El Vaquerito, se desplazaron por diferentes calles de la ciudad de Morón, al norte de la provincia de Ciego de Ávila, con reclamos relacionados, fundamentalmente, con la situación electroenergética y el acceso a productos alimenticios.
Lo que en un inicio transcurrió de manera pacífica, y tras un intercambio con autoridades del territorio, derivó en hechos vandálicos contra la sede del Comité Municipal del Partido, donde un grupo más reducido de personas apedrearon la entrada del inmueble y provocaron un incendio en la vía pública con los muebles de la recepción.
Preliminarmente, a través de publicaciones en redes sociales, se pudo conocer que también se reportaron afectaciones en otros establecimientos, entre ellos una farmacia y un punto de venta de la cadena Tiendas Caribe.
Hasta el cierre de esta nota, se encontraban detenidas cinco personas, y otra, que en estado de embriaguez sufrió una caída, era atendida en el Hospital General Roberto Rodríguez.
Las fuerzas especializadas del Ministerio del Interior continúan las investigaciones para esclarecer lo sucedido, e Invasor mantendrá informada a la población al respecto.
«Negligencia criminal»: Funcionario advierte del peligro de disparar al aire tras represión policial a protestas en Morón
Las protestas que sacudieron la ciudad de Morón el pasado viernes siguen generando repercusiones incluso dentro de sectores vinculados al propio aparato estatal.
El funcionario y socorrista Aris Arias Batalla, responsable de operaciones y socorro en el MINSAP en Santiago de Cuba, compartió un mensaje en el que advierte sobre los riesgos de hacer disparos al aire, una práctica policial que, según admiten medios oficialistas, fue usada durante la respuesta a las manifestaciones.
En Facebook, Arias calificó este tipo de acciones como un peligro potencial para la población.
«Disparar al aire no es una ‘broma’ ni una tradición inofensiva. Es un acto de negligencia criminal que convierte al tirador en un peligro público, capaz de matar a una persona a kilómetros de distancia, sin verla y sin posibilidad de controlar el impacto», escribió.
Aunque el funcionario evitó mencionar directamente a la Policía, su comentario se apoya explícitamente en publicaciones de medios y perfiles gubernamentales que aseguraron que los agentes efectuaron disparos al aire para dispersar a los manifestantes.
Ese detalle resulta significativo.
Mientras la narrativa oficial ha intentado presentar esos disparos como una medida legítima para «restablecer el orden», el propio Arias advierte que se trata de una acción extremadamente peligrosa que puede causar la muerte de personas inocentes.
Una crítica indirecta desde dentro del oficialismo
En una segunda publicación, Arias explicó con mayor detalle por qué disparar al aire representa un riesgo grave.
Subrayó que las balas no desaparecen tras ser disparadas hacia el cielo. Suben impulsadas por la explosión, alcanzan un punto máximo y luego regresan a tierra impulsadas por la gravedad, acelerando mientras bajan.
Cuando caen, lo hacen a velocidades que pueden resultar mortales, de entre 90 y 150 metros por segundo, suficiente para atravesar el cráneo de una persona.
«Una bala que cae no es como una moneda o una piedra», recalcó.
Arias detalló el carácter impredecible de ese tipo de disparos, ya que la bala puede recorrer varios kilómetros antes de caer, por lo que puede impactar en cualquier lugar: una calle, una vivienda…
En otras palabras, una acción destinada supuestamente a controlar disturbios puede terminar convirtiéndose en un riesgo para cualquier ciudadano que ni siquiera esté participando en la protesta.
¿Hubo o no hubo disparos?
Las declaraciones del funcionario se producen en medio de una fuerte polémica sobre lo ocurrido durante las manifestaciones del viernes en Morón.
Frente a la sede municipal del Partido Comunista, un joven cayó al suelo después de escucharse un disparo. Videos difundidos en Internet muestran cómo otras personas corrieron a auxiliarlo y se lo llevaron rápidamente en una motorina.
Los presentes en el lugar aseguran que el muchacho fue alcanzado por una bala, una versión que las autoridades niegan.
El periódico oficial Vanguardia aseguró en X que «no hubo heridos por arma de fuego. Los disparos fueron al aire para dispersar la revuelta».
Esa misma explicación la repitió el periodista oficialista Francisnet Díaz Rondón, quien negó que se hubiera disparado directamente contra manifestantes, pero admitió que hubo tiros.
Un reconocimiento implícito
La intervención de Arias introduce un elemento incómodo para la narrativa oficial.
Al basarse en esas mismas publicaciones gubernamentales, el funcionario da por hecho que efectivamente se realizaron disparos al aire.
Y a partir de ese punto lanza su advertencia: ese tipo de acción no es inocua ni aceptable desde el punto de vista de la seguridad pública.
Aunque evita una confrontación directa con las autoridades, su análisis termina cuestionando la práctica que los propios medios estatales habían presentado como una respuesta adecuada a las protestas.
Protestas en medio de una crisis profunda
Los acontecimientos de Morón reflejan el clima de creciente tensión que atraviesa el país.
La combinación de apagones prolongados, escasez de alimentos, inflación y deterioro de los servicios básicos ha provocado un aumento del descontento social en distintas regiones de la isla.
Frente a ese escenario, el aparato estatal ha respondido reforzando la vigilancia y desplegando fuerzas policiales para contener cualquier manifestación pública.
Sin embargo, episodios como el de Morón muestran hasta qué punto esa estrategia puede derivar en situaciones de alto riesgo, especialmente cuando se utilizan armas de fuego -aunque sea supuestamente «al aire»- en medio de zonas pobladas.
La advertencia de Arias, proveniente de una figura cercana a estructuras oficiales, deja en evidencia una realidad incómoda: incluso dentro de los círculos vinculados al sistema existe preocupación por los métodos empleados para sofocar el creciente malestar social.


