La doble explotación del campesinado mexicano
Por Matías Strasorier y María Rizo*
México, se ha consolidado como el 12° productor mundial de alimentos, mientras los campesinos y pequeños productores no escapan al sufrimiento del sistema capitalista. No solo por la explotación de las leyes del mercado, sino que también por la explotación de los códigos del cartel.
La producción agropecuaria de México ronda las 300 millones de toneladas anuales (incluyendo granos, forrajes y frutales), el sector es el motor que genera más de USD 50.000 millones en exportaciones. Según los resultados definitivos del Censo Agropecuario 2022 del INEGI (el más reciente y preciso), existen 4.6 millones de unidades de producción agropecuaria activas en el país. Sin embargo, la propiedad de la tierra revela una estratificación en la que el 10% las unidades productivas las controla la Élite Agroexportadora, ubicadas principalmente en el Norte y Bajío. Poseen tierras de riego, tecnología de punta y acceso a créditos. Son los beneficiarios directos del T-MEC. Mientras que el 90% de las unidades productivas son del Campesinado de Subsistencia y Transición (90% de las unidades de hasta 2 hectáreas). El trabajo humano o mano de obra del sector involucra a cerca de 27 millones de personas, entre productores familiares y jornaleros. Con una brecha de género marcada, el 81% de los productores son hombres y sólo el 19% mujeres.
México es el 12° productor mundial de alimentos, según su producción agrícola de en el último lustro (2021-2025). Sin embargo, el periodo 2024-2025 ha presentado profundos desafíos debido a condiciones climáticas adversas (sequía severa) que provocaron una caída del 6.6% en la producción agrícola general durante 2024, con una recuperación moderada en el valor de las exportaciones hacia 2025.
Los Rubros Principales de la Producción Agrícola Mexicana (2021-2025):
1. El Maíz (Blanco y Amarillo) constituye la base de la dieta nacional y es el pilar de la seguridad alimentaria en México. Su producción ronda los 25 millones de toneladas (Mtn) anuales y se concentra primordialmente en Sinaloa, que destaca como líder gracias a su agricultura de riego, seguido por Jalisco, Veracruz, Chiapas y Guerrero. En el año 2024 sufrió la sequía, lo que provocó una caída a 23.4 Mtn. Económicamente, su valor oscila entre los USD 8.190 y USD 9.450 millones, destinados principalmente al consumo interno.
2. El Aguacate, conocido como el «Oro Verde», líder mundial en exportación, con Michoacán concentrando el 80% de la producción nacional, apoyado por Jalisco y el Estado de México. Este rubro muestra una tendencia de crecimiento constante y récord histórico, pasando de 2,45 Mtn en 2021 a una proyección de 2,75 Mtn para 2025. Es el producto con mayor éxito comercial internacional, reflejado en su valor de producción que escaló de USD 3.100 millones en 2021 a un estimado de USD 4.000 millones para 2025. Actualmente, México mantiene una hegemonía absoluta, proyectando exportar más de 1.4 Mtn al extranjero en el presente ciclo.
3. La caña de azúcar con zafras anuales que rondan las 50 Mtn, representa el rubro agrícola con mayor volumen físico producido en el país, con zonas claves en Veracruz, San Luis Potosí, Jalisco y Nayarit. Mantiene un valor económico estable que ronda los USD 2.750 millones. Para el cierre de 2025, se estima un aumento del 1.48% en la producción, impulsado por mejores manejos tecnológicos que podrían elevar el volumen a 50.5 Mtn.
4. El jitomate es la principal hortaliza de exportación, producida mayoritariamente en Sinaloa, San Luis Potosí, Sonora y Baja California. Se destaca como el rubro más resiliente frente a la sequía gracias a la tecnificación y el uso de agricultura protegida (invernaderos). Su volumen de producción ha crecido de 3,32 Mtn en 2021 hasta una proyección de 3,80 Mtn en 2025. A pesar de este vigor productivo, su valor económico enfrentará una contracción en 2025, estimándose en USD 2.240 millones (frente a los USD 2.950 millones de 2024), debido al impacto de los aranceles impuestos por Estados Unidos.
5. El agave (Tequila/Mezcal) es el producto con el mayor crecimiento en valor y expansión de área en el último lustro, con Jalisco, Guanajuato, Nayarit y Oaxaca como sus principales territorios. Entre 2014 y 2024, la superficie sembrada creció un 167%, lo que elevó el volumen de producción de 1,80 Mtn en 2021 a una proyección de 3,25 Mtn para 2025. Sin embargo, este «boom» de plantación ha generado una sobreoferta de plantas jóvenes, provocando un desplome en los precios por kilo. Esto se traduce en una caída drástica del valor de producción, que pasó de un pico de USD 2.100 millones en 2022 a un estimado de apenas USD 950 millones para 2025.
6. La industria del limón en México atraviesa una fase de expansión con una producción que alcanzó los 3,27 Mtn en 2024 y proyecciones de crecimiento hacia los 3,5 Mtn para el ciclo 2025/2026, sustentada principalmente en las variedades Persa (54%) para el mercado externo y Agrio (41%) para el consumo nacional. Esta actividad se concentra en un 85% en los estados de Michoacán, Veracruz, Colima, Oaxaca y Tamaulipas, consolidando a México como un exportador clave que envía más de un tercio de su producción a mercados internacionales —principalmente Estados Unidos—, generando divisas anuales superiores a los USD 850 millones. El dinamismo del sector es gestionado por grupos empresariales destacados como Grupo MIFA, Veca Produce y Cidermi, quienes lideran la logística, el empaque y la industrialización de derivados en nodos estratégicos como Veracruz y Tamaulipas.
La geografía agrícola de México se divide principalmente en tres grandes franjas:
Norte (Sinaloa, Sonora, Chihuahua): Agricultura tecnificada de alto rendimiento, enfocada en granos (maíz, trigo) y hortalizas de exportación.
Centro-Occidente (Jalisco, Michoacán, Guanajuato): El «corazón» frutícola y de cultivos de alto valor (aguacate, berries, agave).
Sur-Sureste (Veracruz, Chiapas, Oaxaca): Predominan los cultivos perennes y tropicales (caña de azúcar, café, cítricos), con una estructura de pequeños productores.
El mercado externo es dominado abrumadoramente por Estados Unidos, que recibe aproximadamente el 80% – 83% de las exportaciones agroalimentarias mexicanas. En segundo lugar Canadá, luego Japón y la Unión Europea (España y Países Bajos como puertas de entrada).
La Doble Explotación: entre las Leyes del Estado Nación y Códigos del Narco
Es el capitalismo simple y llanamente. La producción- industrialización- comercialización agrícola mexicana está controlada por el sistema social de producción dominante a nivel mundial, el cual impone los marcos legales a través de la estructura de los Estado Nación, el comercio internacional, mercado interno, etc. Este marco de acuerdos no existe para la producción- industrialización- comercialización del narcotráfico, el cual presenta su propia estructura de códigos, como así también su sistema de protección o de ofensiva-conquista de nuevos territorios o mercados.
Lo que comparten ambas estructuras, la legal o la ilegal, es la dependencia del accionar humano para la valorización de su capital, para valorizar la mercancía, ya sea maíz, limones, aguacate, fentanilo, cocaína o éxtasis. La apropiación de la plusvalía sigue siendo la esencia, y la explotación humana el fundamento. Ya sea el ser humano que cultiva, procesa, distribuye, o el ser humano que asesina, recluta o conduce la motocicleta o el vehículo. Todo, absolutamente todo ser humano se subsume al capitalismo.
En el caso de los productores agropecuarios, sufren la doble explotación, por un lado el mercado formal y por el otro el mercado narco.
Los productores de limones mexicanos, sufren al cártel que opera como un «Estado Paralelo» cobrando “impuestos”. No es un fenómeno ajeno al capitalismo, sino su versión más depredadora. Mediante el cobro de USD 1,50 a USD 2,00 pesos por kilo, el narco ejerce una renta de la tierra forzosa. El cártel decide cuándo se cosecha (control de oferta) y a quién se vende (monopolio de demanda).
Con el aguacate, el cártel no sólo extorsiona; actúa como un notario de facto. En Michoacán, los grupos criminales poseen registros más actualizados que el propio catastro estatal, cobrando cuotas por hectárea sembrada y por camión despachado.
En el agave, mientras las grandes tequileras operan bajo el prestigio de la Denominación de Origen, el campo vive una crisis de sobreproducción y caída de precios, el narco-capitalismo utiliza la plantación de agave como un vehículo ideal para el lavado de activos. Al ser un cultivo de ciclo largo (5 a 7 años), permite enterrar capital ilícito en la tierra y «legalizarlo» al momento de la jima (cosecha), distorsionando los precios para el pequeño campesino independiente que no puede competir con los costos subsidiados por el crimen.
En el Jitomate el control es logístico, a diferencia del aguacate donde el control es en el huerto. El corredor de Sinaloa a la frontera es una red de «peajes» criminales. El productor paga la protección del Estado (impuestos) y el «derecho de piso» a las facciones locales. Si el camión no lleva el sello de aprobación del cártel, la mercancía perecedera se pudre en los bloqueos de carretera, demostrando que el capital circula solo bajo el permiso del fusil.
En el Maíz (Blanco y Amarillo), el «código narco» interviene en la distribución local. En estados como Guerrero o Morelos, los cárteles obligan a las tortillerías a comprar maíz de ciertos proveedores y fijan el precio de la tortilla, afectando el consumo básico del proletariado urbano.
En todos estos rubros, la estructura de la propiedad sigue una lógica de desposesión. El campesino pobre pone la tierra y el trabajo, el Estado burgués pone el marco legal para la exportación, y el cártel pone la «seguridad» forzada y la extracción de renta.
No son sistemas opuestos; son engranajes de la misma maquinaria de acumulación. El narcotráfico ha dejado de ser una actividad marginal para convertirse en el gestor de la violencia necesaria para mantener las tasas de ganancia en un campo mexicano fragmentado y empobrecido.
En definitiva, lo que sucede en el campo mexicano es simplemente capitalismo, ya sea bajo la legalidad del contrato o bajo el código del fusil, el objetivo es el mismo, la apropiación del excedente producido por la y el trabajador de la tierra.
Fuentes:
SIAP (Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera): Reportes de «Expectativas Agroalimentarias» 2024 y 2025.
SADER (Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural): Boletines de exportaciones y avance de siembras 2025.
INEGI: Censo Agropecuario 2022 (Resultados definitivos publicados en 2023/2024).
USDA (U.S. Department of Agriculture): Mexico: Agricultural Situation y Livestock and Products Annual Report 2025.
Marx, K. (1858): Análisis sobre el capital y la renta de la tierra (aplicación teórica).
Observatorio de Seguridad Humana de Michoacán (2025): Informes sobre extorsión en la cadena de valor del limón.
USDA Foreign Agricultural Service (2025): Reportes anuales de Avocado, Tomato and Grain and Feed.
Banxico: Balanza Comercial de Mercancías de México (Sección Agropecuaria).
FIRA (Fideicomisos Instituidos en Relación con la Agricultura): Panorama Agroalimentario 2024.
*Strasorier es Director del Centro de Estudios Agrarios, Argentina. Maestrando en Estudios Sociales Agrarios (FLACSO) y Analista agropecuario. Rizzo es co-Directora del Centro de Estudios Agrarios, Médica Veterinaria, maestranda en Desarrollo Regional y Políticas Públicas de FLACSO.

