Argentina: cada vez más trabajadores pasan hambre – Por Diego Lorca

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Argentina: cada vez más trabajadores pasan hambre

Por Diego Lorca*

Este primero de mayo encuentra a la clase trabajadora de Argentina en uno de los momentos más difíciles de su historia en términos económicos y políticos. A más de dos años de asumir el gobierno de La Libertad Avanza, la situación de la clase trabajadora se deteriora de forma sostenida. Desde diciembre de 2023 se perdieron más de 290.000 puestos de trabajo formales, según la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) y cerraron alrededor de 24.000 empresas. Los más jóvenes son los más golpeados, cerca de siete de cada diez asalariados de hasta veinticuatro años trabaja en la informalidad.

El último informe de la Universidad Católica Argentina (UCA), publicado en abril, reveló que casi seis de cada diez chicos son pobres en Argentina y que el 28,8 por ciento sufre inseguridad alimentaria. La indigencia infantil alcanza al 10,7 por ciento: uno de cada diez chicos no tiene garantizado el plato de comida diario.

En el primer trimestre de 2026, los salarios formales perdieron por tercer mes consecutivo contra la inflación. La canasta básica para una familia de cuatro integrantes trepó en marzo a un millón cuatrocientos treinta y cuatro mil pesos (unos 1.003 dólares), según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). La jubilación mínima, con un bono congelado en setenta mil pesos, no alcanza a cubrir lo que necesita un adulto solo para no ser pobre.

La inflación acumulada del trimestre fue del 9,4 por ciento, en una secuencia ascendente que arrancó en mayo de 2025. Las paritarias homologadas, condicionadas por el techo del 2 por ciento mensual fijado por la Secretaría de Trabajo a cargo de Julio Cordero, sumaron apenas un 4,9 por ciento promedio. La diferencia salió del bolsillo del trabajador formal.

El golpe se concentra en los rubros con más empleo. El Centro de Estudios del Trabajo y el Desarrollo (CETYD) de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) midió pérdidas reales interanuales del 11 por ciento en textiles, del 9 por ciento en alimentación y metalúrgicos y del 8 por ciento entre empleados de comercio. Contra la canasta real de consumo, la caída llega al 15 por ciento.

Ser pobre se convierte en un privilegio al que la mayoría trabajadora no llega. El INDEC informó que en marzo la canasta alimentaria, piso para no ser indigente, costó seiscientos cincuenta y ocho mil pesos (unos 460 dólares). El Salario Mínimo Vital y Móvil se ubicó en 352.400 pesos en marzo y pasó a 357.800 en abril: una familia tipo necesita más de tres salarios mínimos para llegar a la línea de pobreza.

La asfixia se traslada al crédito. El Banco Central de la República Argentina (BCRA) registró en febrero la morosidad más alta del sistema financiero desde 2004. La irregularidad de los préstamos a familias casi se cuadruplicó en un año y pasó del 2,9 al 11,2 por ciento. La consultora Centrix, con sede en Buenos Aires, relevó que más de la mitad de los hogares no cubre los gastos esenciales hasta el día veinte del mes. Según la consultora Focus Market, la deuda bancaria promedio por hogar alcanzó cinco millones setecientos mil pesos (unos 3.990 dólares).

La destrucción de empleo industrial completa el panorama. El Observatorio de Industriales Pymes Argentinos (IPA) informó que desde diciembre de 2023 el sector industrial perdió cerca de 80.000 puestos formales, equivalentes al 97 por ciento de las bajas registradas en el país durante 2026. Cerraron casi tres mil empresas industriales. La fábrica de neumáticos FATE, en San Fernando (provincia de Buenos Aires), despidió a 920 trabajadores tras un cierre concretado en abril.

Como si el cuadro no fuera suficiente, en febrero el gobierno aprobó, en línea con los compromisos asumidos con el Fondo Monetario Internacional (FMI), una reforma laboral que recorta derechos a los trabajadores formales y fomenta el trabajo no registrado.

Mientras el gobierno celebra los indicadores macroeconómicos, la mitad de los trabajadores argentinos no llega al día veinte del mes. Queda en pie un interrogante de fondo, cuánto tiempo más puede sostenerse un modelo cuyo equilibrio fiscal descansa sobre la imposibilidad de la mayoría de alcanzar siquiera la línea de pobreza.

*Diego Lorca, Director del OITRAF (Observatorio Internacional del Trabajo del Futuro) y analista de NODAL.

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