Argentina, el país del despojo Por Andrés Correa
Argentina, el país del despojo
Andrés Correa *
“Tiene más filo una decisión
que una gillete en la espalda”
(«Cuervos en casa» – Fito Paez )
Hay una calma que precede a las tormentas, una calma enrarecida que el gobierno de Javier Milei intenta vender como estabilidad. Pero en Argentina, la paz de los números suele ser la guerra para las grandes mayorías. El dólar, un fetiche nacional, hoy ocupa la escena no por su galope, sino por su sospechosa inmovilidad. Es el ancla de un barco que se hunde; una farsa cambiaria que el establishment ya denuncia como un atraso que devora la poca competitividad que le queda a la industria nacional, mientras el Fondo Monetario Internacional vigila atento el drenaje persistente de unas divisas que nunca llegan a acumularse.
La Argentina de abril de 2026 es un mapa partido al medio. Una nación de dos velocidades, donde los motores del extractivismo embanderados por el agro, la energía , la minería y los servicios financieros, rugen con la fuerza de un desierto que no genera empleo, mientras la ciudad real, la de las chimeneas apagadas y los comercios vacíos, se desmorona en una recesión del 8%.
De Wall Street y al Diario La Nación
Desde los centros financieros internacionales y los medios tradicionales argentinos surge una preocupación central: preservar el programa económico por encima de las figuras políticas. Voceros de Wall Street sugieren priorizar el crecimiento sobre la desinflación para evitar una derrota electoral frente al peronismo en 2027. Por su parte, el diario La Nación publicó un editorial instando a «proteger a Milei» de sus propias internas para asegurar la continuidad de las reglas de juego.
La presencia en el país de Peter Thiel, cofundador de PayPal y dueño de Palantir, figura clave detrás del software de inteligencia artificial utilizado en conflictos bélicos y control social, se ha instalado en Argentina y sería por dos meses. Thiel busca estudiar de cerca el «experimento libertario» de Milei, reuniéndose con empresarios para evaluar la viabilidad de su reelección y el futuro del anarcocapitalismo a nivel global
Viaje a Israel
El presidente Javier Milei inició su tercera visita a Israel en un marco de alta tensión regional, consolidando su alineamiento geopolítico con el gobierno de Benjamín Netanyahu. El premier israelí calificó a Milei como un «gran líder económico y político» y un amigo personal, destacando la importancia de su presencia en un momento crítico.
La visita no sólo tuvo una carga simbólica y religiosa —incluyendo su paso por el Muro de los Lamentos—, sino que establece compromisos profundos en materia militar, económica y diplomática.
Milei sostiene que la causa de Israel es una «causa justa» y posiciona a Argentina como un aliado incondicional dentro de lo que denomina el «bastión de Occidente». El gobierno consolidó con los acuerdos firmados la alianza militar con Israel y EE. UU., incluyendo la posible compra de armamento y la realización de ejercicios conjuntos. Además, Milei ha identificado a Irán como un «enemigo» directo de Argentina.
La Geografía del Despojo
El «colapso» de la inflación que prometió Luis Caputo es, hasta ahora, otra ficción de planilla de Excel. El índice de marzo llegó al 3,4%, y aunque el Ministro hable de «estacionalidad», los analistas saben que la inflación ha encontrado un piso de granito, duro de romper tras meses de alzas. Consultores advierten que las expectativas de inflación para 2026 ya superan las de 2025, el Fondo Monetario Internacional (FMI) elevó su previsión al 30% anual.
Pero el dato técnico es solo el velo de una tragedia humana. Hoy, el salario real en el sector privado es un espectro de lo que fue hace 18 meses. La mitad de los argentinos sobrevive con menos de 800.000 pesos, una cifra que ante la canasta básica actual suena a condena. El resultado es una sociedad que se deforma: el 43% de los trabajadores ha sido empujado a la informalidad —9 millones de parias sin derechos— y el desempleo ya escala al 7,5%.
Las familias argentinas han dejado de ahorrar para empezar a deber. Por 16 meses consecutivos, la mora bancaria ha crecido. No se pide crédito para un sueño, se pide para pagar la boleta de gas o el kilo de pan. El ajuste no es «casta», es el plato de comida de los jubilados, hoy abandonados por un PAMI en crisis que ha desatado rebeliones en las provincias, mientras el transporte automotor se reduce en un 30 % de las unidades detona el humor social por otra parte las universidades públicas sin presupuesto pese a tener financiamiento por ley que el Poder Ejecutivo desconoce. El gobierno nacional envió al Congreso de la Nación un proyecto de ley para modificar sustancialmente la Ley de Emergencia en Discapacidad que no viene aplicando, a pesar de que la Justicia así lo dictaminó.
El Robo a los Invisibles
Mientras el pueblo cuenta centavos, en los despachos oficiales el dinero fluye con la impunidad de los que se creen eternos. Se escucha en recitales y estadios de fútbol el eco de una confesión grabada: «el 3% es para Karina». Esa frase, atribuida a Diego Spagnuolo, es el epicentro de un escándalo que hoy reaviva el fiscal Franco Picardi y el juez Ariel Lijo.
Se investiga el desvío ilegítimo de 76.000 millones de pesos de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS). Dinero destinado a los más vulnerables, a los que el Estado debería proteger, terminó supuestamente en los bolsillos de un puñado de empresas amigas. Veintisiete indagatorias, incluyendo nombres como Calvete, Atchabahian y Garbellini, marcan el pulso de un saqueo que no tiene nombre, pero sí responsables con despacho en la Casa Rosada.
El Vocero del Silencio en la Jefatura de Gabinete
Pero si de orígenes oscuros hablamos, el caso de Manuel Adorni, el hombre que explicaba la moral del ajuste, hoy es el monumento al cinismo. El fiscal Gerardo Pollicita y el juez Ariel Lijo avanzan sobre su enriquecimiento ilícito. El esquema es de una precariedad asombrosa: viajes en aviones privados para la familia pagados por un proveedor de la TV Pública y propiedades adquiridas bajo un velo de misterio financiero.
En el corazón de la investigación aparecen dos viviendas y una maniobra de escribanía digna de un guión de suspenso. Adorni declaró haber pagado cifras irrisorias, mientras el grueso de la inversión provino de «hipotecas» concedidas por jubiladas que dicen no conocerlo. Una de ellas, una comisaria retirada de la Policía Federal. No obtuvo ningún crédito hipotecario por entidad bancaria.
La escribana Adriana Mónica Nechevenko, vieja conocida de Adorni desde hace dos décadas, intentó el «servicio de blanqueo» ante la justicia. Olvidó su teléfono, consideró normales hipotecas que cubren el 80% del valor de venta y calló lo más importante: por qué fracturó la operación en dos. La respuesta es técnica pero letal: esquivar el umbral de la UIF. Al dividir el pago, evitó que saltaran las alarmas por lavado de activos para personas políticamente expuestas.
El Levantamiento del Secreto
El «Fin» con el que Adorni suele cerrar sus sentencias parece estar llegándole a él. El juez Lijo acaba de levantar el secreto financiero, fiscal y bancario del vocero, de su esposa y de sus empresas. Se investigarán todas las transacciones desde que es funcionario. El hombre que recuperó la voz para defender el hambre de los demás, hoy se queda mudo ante los registros bancarios.
Argentina asiste al espectáculo de un gobierno que vaticina «los mejores 18 meses de la historia» mientras sus funcionarios arrastran a la dupla presidencial al barro de la corrupción más rancia. Rodolfo Walsh decía que el campo del intelectual es por definición la conciencia. Hoy, la conciencia nos dicta que detrás de la estabilidad del dólar y el optimismo de Caputo, late un corazón de piedra que sólo gestiona para la élite y desprecia a los sectores populares.
La hecatombe no es sólo económica. Es moral. Y en este país de dos velocidades, la justicia parece estar empezando a poner primera.
(*) Periodista argentino-uruguayo, director y conductor principal del Programa Radial «De Fogón en Fogón», corresponsal de Mate Amargo en Buenos Aires, Argentina.
