Argentina: El peronismo debatió sobre defensa y soberanía frente al alineamiento externo de Milei
Argentina: El peronismo debatió sobre defensa y soberanía frente al alineamiento externo de Milei
En la sede nacional del Partido Justicialista el viernes pasado se realizó un congreso para debatir en torno a una política de defensa soberana para la Argentina del siglo XXI. La actividad puso en discusión las decisiones del gobierno de Javier Milei, su alineamiento con EEUU e Israel, y la necesidad de reconstruir capacidades estratégicas propias en un escenario mundial atravesado por guerras, disputas tecnológicas y tensiones por los recursos naturales. Durante la jornada, además, se expresó el pedido de libertad para Cristina Fernández de Kirchner, señalada por los organizadores como proscripta e injustamente presa.
El 1° Congreso de Defensa Nacional del Partido Justicialista se realizó en la sede partidaria de Matheu 130, en la Ciudad de Buenos Aires, bajo la consigna “Pensar la defensa para la Argentina del siglo XXI: soberanía, Fuerzas Armadas y desafíos del futuro”. La actividad reunió a más de 850 inscriptos, entre especialistas, académicos, dirigentes políticos, integrantes de las Fuerzas Armadas, veteranos de Malvinas, investigadores y jóvenes interesados en la temática.
Organizado por la Secretaría de Defensa del PJ, encabezada por el ex ministro de Defensa y actual diputado nacional Agustín Rossi, el Congreso buscó abrir un espacio de debate programático en torno a una agenda de defensa nacional vinculada a la soberanía, el desarrollo autónomo y la capacidad de decisión estratégica del Estado argentino.
La discusión se produjo en un momento especialmente sensible para la región. En América Latina, la defensa vuelve a ocupar un lugar central frente al avance de nuevas formas de subordinación geopolítica, la creciente presencia militar extranjera, la disputa por bienes estratégicos (agua, litio, hidrocarburos, alimentos, biodiversidad) y la presión de las grandes potencias sobre los países del Sur Global. En ese marco, la Argentina aparece como un territorio clave por su proyección bicontinental, su presencia en el Atlántico Sur, la cuestión Malvinas, la Antártida y sus capacidades científicas, tecnológicas e industriales.
El panel de apertura dejó planteada una de las principales definiciones políticas del Congreso: la necesidad de reconstruir una política de defensa nacional soberana, autónoma y desvinculada de los esquemas de subordinación impulsados por las grandes potencias. En ese marco, Agustín Rossi sostuvo que “una política de defensa autónoma y soberana es imprescindible para convertir a la Argentina en un actor relevante a nivel internacional”, subrayando además la importancia estratégica del país en el actual escenario mundial. Jorge Taiana, por su parte, cuestionó las iniciativas orientadas a redefinir el rol de las Fuerzas Armadas hacia tareas de seguridad interior y afirmó que “Argentina necesita Fuerzas Armadas para defender su soberanía nacional y no Guardias Nacionales como impulsan algunos países”. En la misma línea, advirtió que “las Fuerzas Armadas no pueden ser auxiliares de las Fuerzas de Seguridad porque tienen la función clave de defender la soberanía del octavo territorio del mundo”.
Durante la jornada se desarrollaron paneles sobre geopolítica mundial, Malvinas, Atlántico Sur y Antártida, instrumento militar, doctrina, industria para la defensa y rol del Congreso de la Nación. En el eje internacional, Francisco Cafiero planteó que el mundo atraviesa una transición abierta, inestable, en la que las reglas se reescriben o directamente se incumplen. Juan Gabriel Tokatlian caracterizó el momento actual como parte de un orden internacional “posoccidental” y no hegemónico.
Uno de los núcleos más importantes del debate fue el trípode estratégico conformado por Malvinas, Atlántico Sur y Antártida. Allí se remarcó que la soberanía argentina no puede pensarse únicamente en términos declarativos, sino que exige capacidades navales, presencia territorial, desarrollo científico, política exterior activa e industria nacional. Guillermo Carmona sostuvo que el país necesita una estrategia integral que articule defensa, política exterior, ciencia y tecnología.
Otro panel estuvo centrado en el debate sobre el “Instrumento militar y doctrina para la defensa de la soberanía nacional”, poniendo el foco en la situación actual de las Fuerzas Armadas y en los lineamientos necesarios para su reconstrucción estratégica. Allí, el Coronel (R) Marcelo Granitto planteó la necesidad de “diseñar un instrumento militar eficaz con un profundo espíritu nacional”, mientras que el exrector de la Universidad de la Defensa Nacional, Jorge Battaglino, sostuvo que “Toda aproximación política a la defensa nacional exige reconocer y articular la interacción entre sus distintas dimensiones, especialmente los vínculos entre el nivel estratégico nacional, las fuerzas armadas y la sociedad”.
La dimensión productiva y tecnológica ocupó también un lugar central. Mirta Iriondo, Joaquín Labarta Liprandi y Daniela Castro abordaron la necesidad de reconstruir una base industrial para la defensa capaz de articular laboratorios, empresas públicas, universidades, pymes tecnológicas y cadenas de valor nacionales. Satélites, radares, sistemas no tripulados, ciberdefensa e inteligencia artificial fueron señalados como campos decisivos de la soberanía en el siglo XXI.
El Congreso también funcionó como una crítica política al rumbo adoptado por el gobierno de Javier Milei. La actual administración profundizó un alineamiento automático con Washington y Tel Aviv, mientras impulsa decisiones que, según los expositores, reducen los márgenes de autonomía nacional y debilitan la capacidad argentina de definir una política exterior y de defensa propia.
En el panel de cierre, legisladores nacionales de Unión por la Patria remarcaron que la defensa debe formar parte de un proyecto integral de país. Agustina Propato realizó un diagnóstico crítico de la situación del área y Germán Martínez afirmó que el peronismo debe ofrecer al pueblo argentino un proyecto nacional que tenga a la defensa como uno de sus pilares estratégicos.
Desde la organización destacaron además la fuerte participación juvenil: el 40% de las personas inscriptas fueron menores de 40 años. También se anunció que las ponencias seleccionadas formarán parte de una memoria del Congreso, con el objetivo de sistematizar los debates y proyectar una agenda federal de trabajo.
Durante la jornada también se expresó un fuerte reclamo por la libertad de la presidenta del Partido Justicialista y ex Jefa de Estado, Cristina Fernández de Kirchner, a quien se la definió como víctima de un brutal proceso de persecución política y judicial. En distintas intervenciones se denunció la existencia de mecanismos de proscripción contra una de las principales dirigentes políticas de la Argentina contemporánea, en un contexto regional atravesado por experiencias de lawfare y utilización del poder judicial como herramienta de disciplinamiento político contra liderazgos populares y proyectos soberanos en América Latina. El pedido de libertad para Cristina atravesó buena parte del encuentro y fue presentado como parte de una discusión más amplia sobre democracia y soberanía, frente a los condicionamientos de los poderes económicos, mediáticos y judiciales.
El Congreso dejó planteada una discusión de fondo: en una América Latina atravesada por la disputa entre potencias, el avance de la militarización y la presión sobre sus recursos estratégicos, la defensa nacional vuelve a ser una pregunta política central. Para la Argentina, esa pregunta se resume en una disyuntiva cada vez más evidente: subordinación geopolítica o reconstrucción de una estrategia soberana, autónoma y latinoamericana.
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