Argentina | Se realiza la Marcha Federal por la Salud en repudio al recorte de 63 mil millones del gobierno de Milei
Marcha federal contra el ajuste de Milei en salud: denuncian hospitales saturados y falta de medicamentos
Trabajadores, médicos y pacientes marcharon en todo el país contra el desfinanciamiento en salud. Denunciaron faltantes de medicamentos y vacunas.
Las columnas de manifestantes empezaron a moverse desde el Ministerio de Salud hacia Plaza de Mayo pasadas las 13. Había guardapolvos, jubilados, pacientes oncológicos, residentes sin dormir y trabajadores que llegaron a reclamar contra el ajuste que ya dejó de ser una discusión presupuestaria para convertirse en una escena cotidiana dentro de hospitales colapsados. La Marcha Federal de la Salud tuvo su epicentro en Buenos Aires, pero se replicó en todo el país para denunciar el deterioro del sistema sanitario bajo el gobierno de Javier Milei.
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Desde Santa Cruz hasta Mendoza, pasando por Río Negro, Tierra del Fuego, Santa Fe y Chaco, gremios, organizaciones sociales, asociaciones médicas y trabajadores sanitarios salieron a las calles con un mismo lema: “La salud no puede esperar”.
Detrás de esa consigna aparece una preocupación compartida: menos presupuesto, más demanda y hospitales obligados a sostener cada vez más con menos recursos.
La salud pública no da abasto
La postal se repite en distintos puntos del país. Personas que dejaron de pagar una prepaga o perdieron la obra social después de quedarse sin trabajo ahora vuelven al hospital público, mientras médicos y enfermeros intentan sostener guardias cada vez más largas.
Desde el sistema sanitario aseguran que hubo un aumento del 50 por ciento de pacientes en hospitales públicos. El dato se da en medio de una crisis económica que expulsó a miles de personas de la cobertura privada y en simultáneo con recortes denunciados por trabajadores y especialistas.
Durante la última semana, el Gobierno avanzó con un nuevo ajuste superior a los 63 mil millones de pesos que impactará en áreas sensibles, entre ellas medicamentos y tratamientos oncológicos. Para los sectores convocantes, la situación ya entró en una zona crítica.
“La desfinanciación hace que el sistema público se vea cada vez más colapsado. La crisis impacta de manera absoluta: desde el transporte para acercarse a los servicios, hasta la alimentación y los medicamentos. Desde Nación no llega nada”, denunciaron durante la movilización.
El programa Remediar, históricamente destinado a garantizar medicamentos esenciales gratuitos, ocupa uno de los focos del reclamo. Trabajadores sanitarios denuncian un vaciamiento que afecta especialmente a jubilados, personas con enfermedades crónicas y pacientes inmunocomprometidos.
“Se ha recortado el Remediar, los insumos de medicamentos oncológicos y vacunas para que la población esté correctamente inmunizada. Faltan medicaciones de largo tratamiento y para pacientes inmunocomprometidos”, advirtieron desde la protesta.
“Así no podemos seguir”
La crisis también golpea a hospitales universitarios como el Clínicas y el Lanari. Sus autoridades denuncian que todavía no recibieron fondos previstos para cubrir gastos básicos de funcionamiento y advierten que el margen para sostener la atención se achica cada semana.
“De seguir así, en un mes y medio no vamos a poder seguir funcionando”, alertó Norberto Lafos, director del Instituto de Investigaciones Médicas Alfredo Lanari.
Las consecuencias ya empezaron a sentirse. Menos recursos para atender pacientes, deudas con proveedores y riesgo de postergar cirugías, estudios y tratamientos.
El ajuste del gobierno de Milei empezó a verse en situaciones concretas: turnos que se demoran, medicamentos que faltan y médicos agotados después de jornadas interminables.
En ese contexto, la Marcha Federal de la Salud buscó instalar una advertencia en las calles: cuando el sistema público se debilita, el impacto no tarda en llegar y suele recaer primero sobre quienes no tienen otra opción que el hospital.
Crisis sanitaria: diez puntos que explican la marcha en defensa de la salud pública
La movilización de este miércoles resume en un reclamo colectivo la sucesión de alarmas que se encendieron en el sistema sanitario en el último tiempo, bajo un Gobierno que tiene en su esencia el achique del Estado, cueste lo que cueste. Incluso, vidas.
El conflicto por la situación del sistema de salud escaló en los últimos días, pero arrastra reclamos de larga data. Aunque por estas horas el Ministerio de Salud de la Nación intenta abordar el tema en términos de confrontación y acusaciones hacia la Provincia de Buenos Aires, lo cierto es que los padecimientos por decisiones de políticas sanitarias del Gobierno nacional fueron denunciados desde distintos puntos del país casi desde el inicio de la gestión de Javier Milei.
Las trabas para acceder a medicación de alto costo a través de la ya disuelta Dirección de Asistencia Directa por Situaciones Especiales (DADSE), a principios de 2024, dieron lugar a unos de los primeros reclamos de peso ante el gobierno libertario. Luego se sumarían conflictos por la situación de hospitales nacionales (con intentos de cierres incluidos), por la menor llegada de medicamentos e insumos al territorio, por las demoras e interrupciones en la atención a través de PAMI, por los incumplimientos infinitos al colectivo de personas con discapacidad. Y la lista sigue.
La marcha de este miércoles resume en un reclamo colectivo la sucesión de alarmas que se encendieron en el sistema sanitario en el último tiempo, bajo un Gobierno que tiene en su esencia el achique del Estado, cueste lo que cueste. Incluso, vidas.
1 Más mortalidad infantil y neonatal. Aumentó un 0,5 por mil nacidos vivos la tasa de mortalidad infantil y neonatal, considerada el indicador más sensible de la situación social de un país: pasó de 8 por mil en 2023 (el número más bajo registrado) a 8,5 en 2024. Datos de la Dirección de Estadísticas e Información de Salud (DEIS). También aumentó un 37% la mortalidad materna, según datos del informe de Estadísticas Vitales publicado por el Ministerio de Salud de la Nación. El mismo año creció la cantidad de muertes en personas mayores: 21.276 más que en 2023.
2 Menos remedios para 20 millones de personas. El Plan Remediar “no se elimina, se modifica”, anunció el Ministerio de Salud, como eufemismo para referirse a la desarticulación del programa que llegaba con 79 fármacos a los Centros de Atención Primaria de la Salud (CAPS) de todo el país. A partir de la ‘modificación’, solo se cubren tres fármacos. Este es señalado como uno de los golpes más duros al sistema de salud en su conjunto.
3 PAMI, peor para pacientes y profesionales. Afecta a uno de los sectores de la población más golpeados por este gobierno. Turnos con meses de demoras, menos coberturas de medicación, interrupciones de servicios como oftalmología y odontología por falta de pago a prestadores, farmacias con riesgo de cese de atención por el mismo motivo. En el medio, una medida que reduce los ingresos reales de médicas y médicos que atienden por PAMI. El Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados (Pami) “no está en crisis, se está ordenando”, dice la versión oficial.
4 Exclusión a través de Incluir Salud. Las demoras en los pagos de Incluir Salud se tradujeron en un obstáculo más para que personas con discapacidad accedan a sus tratamientos y terapias. Con dilaciones de varios meses en los pagos a hogares, centros de día y prestadores, hubo profesionales que tuvieron que dar un paso al costado. Pasó también entre transportistas del sector, con un rol fundamental para estas familias. La situación llegó a tal punto que tuvo que intervenir la Justicia: un reciente fallo en Córdoba ordenó normalizar los pagos “de manera urgente”.
5 Menos vacunas, más enfermedades. La caída en las coberturas de vacunación es una problemática regional. Pero se agrava a nivel local, bajo un gobierno que habilita discursos antivacunas (al punto de permitir su llegada al Congreso) y que encara la gestión de las vacunas con mirada mercantilista. Los reclamos por falta o escasez de vacunas de calendario o de campañas (como antigripal o covid pediátrica) llegaron desde distintas jurisdicciones, con diferente línea política. La explicación que dio el Ministerio semanas atrás tuvo que ver con cuestiones de logística asociadas a la distribución por parte de la Organización Panamericana de la Salud en el marco de la guerra en Medio Oriente. Pero las denuncias por falta de dosis habían comenzado antes de la contienda. En tanto, hubo una seguidilla de despidos, renuncias y puestos sin reemplazo en las áreas ministeriales abocadas a la gestión de vacunas. Todo esto, mientras aumentan enfermedades prevenibles por vacunas como la tos convulsa, que ya se cobró la vida de 14 bebés desde el año pasado.
6 Prepagas desreguladas, hospitales colapsados. Una de las señales más claras de la crisis del sistema de salud está asociada a la desregulación del sistema de medicinas prepagas generado al inicio del gobierno de Milei. Bajo esta gestión crecieron los copagos, los rechazos en la cobertura de tratamientos y medicaciones. Tras la eliminación de los controles de precios en diciembre de 2023, las prepagas aumentaron 417%. Desde que asumió Milei, 742.000 personas quedaron sin cobertura de salud privada. “La población que cuenta con obra social, prepaga, mutual o algún servicio de emergencia se encontraba en 67,5% en el segundo trimestre de 2023. En el segundo trimestre de 2025, se encontró 2,1 puntos porcentuales por debajo, en 65,4%», indicó un informe del Instituto Argentina Grande (IAG). En paralelo y como consecuencia, los hospitales públicos están desbordados.
7 Precariedad laboral. Parte importante de ese sistema hospitalario más exigido que nunca recae sobre médicas y médicos residentes. Su lucha por mejores condiciones salariales fue el primer gran conflicto que enfrentó Lugones al asumir. En el Garrahan, a fuerza de movilización, todo el personal logró un aumento. Pero las residencias nacionales fueron convertidas en un sistema de becas, sin aportes ni derechos laborales. Contra eso siguen batallando residentes como los del Hospital Posadas, que convocaron a un abrazo simbólico días atrás. Otro de los hospitales nacionales más golpeados por esta gestión fue el Bonaparte, especializado en salud mental, que sufrió un intento de cierre y posterior vaciamiento en medio de una crisis global en el sector. El recorte de cupos implica un golpe a futuro para el sistema de salud público.
8 Cierres, fusiones y vaciamientos. En abril se supo que se ‘absorbía’ en el Instituto Malbrán el Centro Nacional de Diagnóstico e Investigación en Endemo-Epidemias (CeNDIE), al tiempo que se desmantelaban el Centro Nacional de Control de Calidad y el Centro Nacional de Nutrición. Un año antes se había desarticulado el Instituto Nacional de Medicina Tropical (Inmet). También se había disuelto el Instituto Nacional del Cáncer, convertido en Dirección dentro del Ministerio. La movida implicó una reducción del 40% del personal.
9 El ajuste continúa. La Decisión Administrativa 20/2026, publicada el 11 de mayo en el Boletín Oficial, estableció recortes presupuestarios para todas las áreas sensibles de la gobernación. En salud, una quita de 63.000 millones de pesos que impacta sobre menos compra de medicamentos e insumos (20 mil millones de recorte), menos prevención y detección temprana del cáncer (5 mil millones menos), quita de recursos para el Malbrán (1.100 millones menos), reducción en el presupuesto para la gestión de vacunas (500 millones de ajuste), entre otros. Las modificaciones al Presupuesto 2026 en casi todas las áreas se realizaron con un mismo objetivo: que cierren los números a nivel macro, sin importar su impacto sobre la vida cotidiana.
10 Argentina fuera de la OMS. El impacto de esta medida es menos palpable que el de ajustes y recortes concretos. Pero tiene que ver con la concepción sobre el sistema sanitario de la gestión actual. Estar fuera de la Organización Mundial de la Salud –siguiendo e imitando los pasos de Estados Unidos- implica menos acceso a recursos, menos preparación ante contextos de emergencia, menos coordinación y planificación ante situaciones que involucren a distintos países, como pasó ante los casos de hantavirus en el crucero que partió de Ushuaia. “Salir de la OMS no nos hace más libres: nos hace más solos. Rechazar la cooperación internacional en salud es darle la espalda a la ciencia, al conocimiento y al aprendizaje colectivo. Es una decisión que no acerca a la Argentina al futuro: la aleja de la civilización”, escribió en su momento en su cuenta de X el neurólogo Facundo Manes, con un posicionamiento político que el oficialismo no podría tildar de ‘kuka’.
