Cientos de miles de personas se manifestaron en todas las provincias, en la Cuarta Marcha Federal Universitaria

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Con la exigencia de que se cumpla la ley, las universidades le marcaron la cancha a Milei y coparon la Plaza de Mayo

Por Santiago Ballatore Nisenbaum

Bajo un sol radiante y en medio de una casi milagrosa suba de la temperatura, las universidades salieron a las calles para reclamar contra el ajuste del Gobierno nacional a la educación, a pesar de que está obligado por la Justicia a cumplir con la Ley de Financiamiento Universitario que aprobó el Congreso y que, tras el veto del presidente Javier Milei, ratificó. El epicentro de la Marcha Federal Universitaria fue en la Plaza de Mayo, a metros de la Casa Rosada: allí, trabajadores universitarios alertaron por el pluriempleo y la deserción de profesionales, estudiantes acompañaron a quienes les enseñan cada día y autoridades graficaron el impacto explícito de las medidas libertarias. Además, hubo protestas en todo el país, con imágenes

Si bien el destino era el mismo, las columnas partieron desde distintos puntos del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA): algunas fueron desde el Congreso, otras desde sus propias instituciones educativas. Una de las columnas más importantes en términos de cantidad de manifestantes fue la que salió desde la Plaza Houssay, rodeada por múltiples facultades de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Allí, docentes, no docentes y estudiantes se encaminaron hacia la Plaza de Mayo con reclamos unificados, pero también con sus situaciones particulares como reclamo. «Yo soy ayudante de primera, dedicación simple, lo que significa una carga horaria de 10 horas semanales. Mi sueldo hoy es de 211.000 pesos, 5.500 pesos la hora básicamente», contó desde allí a El Destape Matías, un docente auxiliar de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA.

Los docentes blanquearon varias consecuencias directas del incumplimiento de la Ley de Financiamiento, pero las más mencionadas fueron el pluriempleo porque los sueldos no alcanzan y, ya en otra instancia, las renuncias de los trabajadores de las universidadees. «Esta semana el decano informó que renunciaron más de 200 docentes de la facultad, que tenía 1.200 docentes», agregó Matías, mientras que Andrea, docente auxiliar de la Facultad de Medicina, sumó: «Lo más terrible es que los docentes no llegan a fin de mes, entonces tienen que laburar de otra cosa. Entonces tienen menos tiempo para preparar la clase y obviamente el nivel académico baja».

Desde la Plaza Houssay, el reclamo universitario transitó primero por Avenida Córdoba hasta llegar a Callao, desde donde, tras pasar por el Congreso, agarró Rivadavia para conectar con Avenida de Mayo y concluir su recorrido en la histórica Plaza. Prácticamente en cada esquina, vecinos y comerciantes de la zona aplaudieron a quienes pasaban a paso firme. Había docentes, no docentes y estudiantes, que salieron a las calles para brindarles su apoyo a quienes los instruyen todos los días. «Hay que venir para defender a la universidad pública, que es uno de los recursos más importantes que tiene nuestro país y permite la movilidad social ascendente. Es algo que necesita el país para poder progresar», destacó Tomás, estudiante de la Facultad de Farmacia y Bioquímica. «Se necesitan profesionales para armar el motor productivo de este país», agregó.

Ya en la zona del Congreso, las columnas que partieron desde la Facultad de Ciencias Económicas se encontraron con representantes de otras facultades y universidades. Al llegar a Rivadavia y Callao, allí estaban los trabajadores y estudiantes de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, una de las que más ha expuesto la crisis generada por Milei, con paros impulsados por los propios departamentos además de los anunciados por los gremios. «Milei tiene que cumplir con la ley y no lo está haciendo. Lo que queda ahora es expresárselo desde la calle. es la cuarta vez que los universitarios salen a la calle para decírselos», señaló en diálogo con este portal el decano de esa facultad, Guillermo Durán, quien sumó: «El objetivo del Gobierno es terminar con las universidades públicas de calidad. Cuando nosotros decimos: ‘Quieren cerrar las universidades públicas’ y ellos nos responden: ‘Ven que no las cerramos’. No, lo que están haciendo es asfixiarlas, acogotarlas para que sean de baja calidad y cuando sean de baja calidad entonces van a decir: ‘Ahora no hay que financiarlas porque son de baja calidad’. Es perverso».

A metros de la Casa Rosada, había tantas consignas como ciudadanos presentes: muchos carteles celebraban a los hijos de hogares obreros que se convirtieron en los primeros universitarios de sus familias, otros planteaban el temor general porque no tengan donde estudiar los hijos de la generación que hoy forma la universidad. Entre los funcionarios del Gobierno, hubo un protagonista de los mensajes, incluso más que el Presidente: se trata del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, investigado por presunto enriquecimiento ilícito.

A la Plaza llegaron las columnas de todas las universidades del AMBA, pero también hubo representantes de sindicatos de la CGT, de las CTA y ciudadanos independientes, que no tienen actualmente un rol en las universidades, pero que entienden y defienden la causa de la universidad pública como eje de la movilidad social ascendente en la Argentina. Ese es el caso, por ejemplo, del actor Luciano Cáceres, reconocido y muy saludado por los manifestantes en el epicentro de la protesta, minutos antes del acto central. «Esta movilización es fundamental. Hay que seguir haciendo fuerza para que la ley se cumpla. Sin educación no hay futuro», sentenció el artista en diálogo con El Destape.

El acto central
Antes de la lectura del documento, hablaron representantes de las federaciones de docentes y nodocentes, además de rectores en representación del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN). «No vamos a ser la generación que deje morir el sistema universitario público», enunció desde el escenario el presidente del CIN y rector de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), Franco Bartolacci.

Luego, representantes de la Federación Universitaria Argentina (FUA) leyeron el documento con el que se cerró la cuarta Marcha Federal Universitaria desde que Milei es Presidente. «El financiamiento del sistema universitario nacional es actualmente crítico y la principal causa es que el Gobierno nacional incumple la regla democrática y constitucional básica: cumplir la Ley de Financiamiento Universitario que establece un piso recursos que asegura el normal desenvolvimiento del sistema», narraron los organizadores de la protesta en el documento común.

El mensaje es claro: si el Gobierno profundiza su ataque, las universidades van a quedar vacías, sin docentes y sin estudiantes, como parece pretender el relato oficialista. Mientras desconoce la ley que aprobó el Poder Legislativo y desoye los fallos judiciales, Milei hace oídos sordos a la masiva movilización que en todo el país reclamó por salarios dignos para los trabajadores universitarios y se pone al hombro la tarea de destruir la universidad pública como alguna vez la conocieron los argentinos.

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