Cuba | Canciller Bruno Rodríguez señala que una agresión militar de EEUU contra la isla provocaría una catástrofe humanitaria
Canciller cubano denunció la repercusión que tendría una agresión militar contra la Isla
Bruno Rodríguez Parrilla, miembro del Buró Político y ministro de Relaciones Exteriores, condenó en su perfil de la red social X, las nefastas implicaciones de una agresión militar del gobierno de EE. UU. contra Cuba.
El Canciller señaló que el ataque provocaría una verdadera catástrofe humanitaria, un baño de sangre. «Perderían la vida ciudadanos cubanos y estadounidenses, un hecho al que solo apuestan los políticos que no envían sus hijos y familiares a las guerras», expresó.
En esa misma línea, el Ministro publicó que «no existe la menor razón, ni siquiera el menor pretexto para que una superpotencia como EE. UU. agreda militarmente a una pequeña isla que no representa ninguna amenaza, por la pretensión de unos pocos de cambiar su sistema político o su gobierno».
Además, Rodríguez Parrilla reiteró que tales acciones constituirían una amenaza directa a la paz y la estabilidad regional, y reafirmó la disposición de Cuba a defender su soberanía frente a cualquier intento de imposición externa.
Gobierno de Cuba está «dispuesto a escuchar» la oferta de ayuda de 100 millones de EEUU
El canciller Bruno Rodríguez Parrilla anunció este jueves que el gobierno cubano está dispuesto a escuchar los detalles de la oferta de ayuda humanitaria de 100 millones de dólares formulada por la Administración Trump, en un giro notable respecto a la postura de rechazo que había mantenido apenas dos días antes.
En un mensaje publicado en X, Rodríguez aseguró que es «la primera vez» que Washington formaliza públicamente el ofrecimiento mediante un comunicado del Departamento de Estado, aunque señaló que aún no está claro si la ayuda será en efectivo o en especie, ni si se destinará a las necesidades más urgentes del pueblo cubano: combustibles, alimentos y medicinas.
«Estamos dispuestos a escuchar las características del ofrecimiento y la manera en que se materializaría», escribió el canciller, condicionando la apertura a que la propuesta sea «libre de maniobras políticas e intentos de aprovechar las carencias y el dolor de un pueblo bajo asedio».
El cambio de tono es significativo. El martes, el propio Rodríguez había calificado la oferta de «fábula» y «mentira», negando que ninguna institución cubana hubiera recibido propuesta formal alguna y preguntando retóricamente: «¿Será una donación, un engaño o un sucio negocio para cercenar nuestra independencia?»
El giro coincide con el anuncio, este miércoles, del agotamiento total de las reservas de diésel y fueloil en Cuba, según declaró el ministro de Energía Vicente de la O Levy.
La isla registró el miércoles un déficit eléctrico récord de 2,113 MW, superando el máximo anterior de 2,075 MW registrado en marzo, con apagones de hasta 22 horas diarias en La Habana.
El origen del ofrecimiento de ayuda se remonta al encuentro de 45 minutos entre el secretario de Estado Marco Rubio y el Papa León XIV en el Vaticano el 7 de mayo, donde Cuba fue tema central.
Al día siguiente, Rubio reveló desde Roma que Washington había ofrecido los 100 millones, pero que el régimen se había negado a distribuirlos al pueblo.
El Departamento de Estado formalizó el ofrecimiento el miércoles mediante un comunicado oficial, precisando que la ayuda se canalizaría a través de la Iglesia Católica —Cáritas— y organizaciones no gubernamentales independientes, deliberadamente para evitar la intermediación del Estado cubano. También se ofreció acceso gratuito a internet satelital vía Starlink.
Rubio señaló que el régimen solo había permitido distribuir 2,5 millones de dólares de esa ayuda a través de Cáritas y la Iglesia Católica.
El congresista cubanoamericano Carlos Giménez advirtió que el gobierno cubano buscaría «robarse la ayuda y lucrar al revendérsela al pueblo».
Rodríguez señaló en su mensaje que Cuba «no tiene como práctica rechazar ayuda extranjera que se ofrece de buena fe y con fines genuinos de cooperación» y que tampoco tiene «inconvenientes en trabajar con la Iglesia Católica, con cuyo esfuerzo de cooperación tiene una experiencia larga y positiva de trabajo conjunto».
Sin embargo, el canciller insistió en que «la mejor ayuda que en este y en cualquier momento podría dar el gobierno de los EEUU al noble pueblo cubano es desescalar las medidas del bloqueo energético, económico, comercial y financiero, recrudecido como nunca antes en los últimos meses».
