Dos preguntas geopolíticas – Por Ana Esther Ceceña
Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de NODAL. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.
Ana Esther Ceceña *
1 – La insistencia de Estados Unidos sobre la identidad de la figura de mayor representatividad en Irán, justificada porque supuestamente no saben con quién deben negociar, parece más bien derivar de la imposibilidad de «descabezar» a un gobierno donde no hay un referente único sino un conjunto de personajes que asumen el papel central sin necesariamente ser el centro.
De acuerdo con las prácticas de intervención y espionaje establecidas tanto en Estados Unidos como en Israel, el desconcierto impide tener objetivos precisos para los fines esperados de desestabilización y de un caos permisivo para golpes de estado.
Irán no sólo ha desconcertado a sus agresores en el terreno militar usando equipo ligero, abundante, de gran efectividad y bajo costo; sino también mediante la aplicación de prácticas culturales y saberes locales a una organización logística y modalidades de camuflaje imprevisibles desde la perspectiva militar occidental. Sobre esta base, la superioridad estratégica se muestra, osadamente, en el atrevimiento, visto desde la perspectiva del hegemón, de hacer valer su soberanía territorial en las aguas del estrecho de Ormuz, generando la mayor crisis energética, todavía en proceso, que se haya conocido hasta ahora.
El problema para Estados Unidos ya no es derrotar a Irán, provocar un cambio de régimen, reabrir el estrecho de Ormuz, apropiarse el petróleo de Irán e impedir que llegue hasta China, sino encontrar un modo de escapar de la guerra sin que se haga evidente su derrota y su fragilidad.
2 – Si bien las razones de Israel para el genocidio en Gaza son múltiples, su insistencia por mantener simultáneamente el asedio al sur del Líbano permite adelantar la hipótesis de su afán por colocarse en la lista de países con buenas reservas de gas, que en este caso estarían constituidas por el gran yacimiento en aguas territoriales gazatíes y por un yacimiento de consideración en el sur del Líbano.
Con estos dos yacimientos, y considerando que la guerra ha destruido buena parte de la capacidad gasífera de los países del golfo Pérsico, Israel podría emerger como un interesante abastecedor de gas, justo en el momento en que el estrangulamiento energético está por llegar a su punto de mayor estrés.
Sólo falta que Israel, con los altos niveles de destrucción que tiene en su territorio, y atravesado por confrontaciones bélicas con Hezbolá, Ansar Allah y Hamas, pueda ser capaz no ya de destruir y aniquilar sino de reorganizar regionalmente todas estas riquezas y poblaciones bajo su control.
*Economista, doctora en Relaciones Económicas Internacionales por la Universidad de La Sorbona y experta en geopolítica. Fundadora y coordinadora del Observatorio Latinoamericano de Geopolítica, en México.
