Israel libera a Thiago Ávila y Saif Abukeshek tras el secuestro de la Flotilla Sumud en aguas internacionales
Israel libera a Thiago Ávila y Saif Abukeshek tras el secuestro de la Flotilla Sumud en aguas internacionales
La liberación del brasileño Thiago Ávila y del palestino-español Saif Abukeshek, coordinadores internacionales de Global Sumud, volvió a poner en el centro de la escena internacional el operativo israelí contra la Flotilla de Solidaridad con Gaza y las denuncias por detenciones ilegales, torturas y violaciones al derecho internacional en aguas internacionales.
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Ambos activistas permanecieron secuestrados durante más de diez días en cárceles israelíes luego de que fuerzas navales de Israel interceptaran el pasado 30 de abril a veintidós embarcaciones civiles que se dirigían hacia Gaza con ayuda humanitaria. La operación se produjo cerca de la isla griega de Creta, a más de mil kilómetros de territorio palestino, y terminó con alrededor de ciento ochenta personas retenidas.
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Thiago Ávila, activista brasileño y referente de la Freedom Flotilla Coalition, y Saif Abukeshek, activista palestino-español con ciudadanía sueca y uno de los principales coordinadores políticos de Global Sumud, fueron trasladados a cárceles israelíes bajo acusaciones vinculadas al terrorismo y “colaboración con el enemigo en tiempos de guerra”. A diferencia del resto de los tripulantes, que posteriormente fueron deportados, ambos permanecieron detenidos en un penal de máxima seguridad ubicado en Ascalón, al norte de Gaza, en territorio palestino ocupado por Israel.
El operativo israelí incluyó drones, lanchas rápidas y comandos armados que rodearon durante la madrugada las embarcaciones civiles que integraban la flotilla. Los tripulantes denunciaron además que las fuerzas israelíes interfirieron las comunicaciones, destruyeron equipos de navegación y dejaron varios barcos a la deriva.
La situación de los activistas detenidos agravó todavía más el impacto internacional del caso. Organizaciones de derechos humanos denunciaron torturas, golpes y tratos degradantes. El Centro Adalah, organización que defiende los derechos de la minoría árabe en Israel, informó que Thiago Ávila fue golpeado y no recibió atención médica adecuada pese a las revisiones realizadas por médicos de la prisión. En el caso de Saif Abukeshek, sus abogados denunciaron que permaneció esposado, encapuchado y obligado a permanecer boca abajo durante horas. Ambos iniciaron una huelga de hambre para denunciar las condiciones de detención.
Durante su cautiverio, Thiago Ávila difundió una carta dirigida a su hija Teresa en la que denunció las condiciones de encierro y reafirmó el carácter humanitario de la misión hacia Gaza. Una vez liberado y deportado hacia Egipto antes de regresar a Brasil, su caso fue respaldado públicamente por el gobierno brasileño. El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, cuestionó la prolongación de la detención y reclamó garantías para los activistas.
Saif Abukeshek, por su parte, grabó un video tras arribar a Atenas camino a Barcelona en el que llamó a sostener la movilización internacional por Palestina. “No podemos olvidar a los miles de presos palestinos, niños, mujeres y hombres que están siendo torturados a diario. Vamos a seguir movilizando en cada rincón del mundo, en tierra y mar, para que Palestina sea libre”, afirmó.
La liberación de Ávila y Abukeshek no fue una concesión humanitaria sino el resultado de la presión internacional, de las movilizaciones y de la denuncia pública impulsada por organizaciones sociales, diplomáticos y movimientos de solidaridad con Palestina. El episodio abrió además un nuevo frente diplomático y político, ya que la intervención ocurrió en aguas internacionales y contradice principios establecidos por la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de 1982, que garantiza la libre navegación.
La ofensiva contra la Flotilla Sumud también expuso otro elemento central del conflicto: la disputa por el control del relato. Mientras Israel intenta justificar sus operaciones bajo el argumento de la seguridad, las flotillas humanitarias buscan romper no solo el bloqueo material sobre Gaza sino también el cerco informativo sobre la situación humanitaria palestina.
En ese marco, el medio latinoamericano NODAL participa actualmente de la flotilla terrestre internacional que se dirige hacia Palestina para denunciar el bloqueo y registrar desde el territorio la situación sobre Gaza. El genocidio contra el pueblo palestino no puede pensarse únicamente como un conflicto localizado. El bloqueo marítimo, las detenciones en aguas internacionales y la persecución a activistas extranjeros muestran una expansión regional del conflicto y de los mecanismos de control desplegados por Israel sobre cualquier iniciativa de solidaridad internacional.
