La crisis de la verdad en la era digital – Por Marcio Pochmann
Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de NODAL. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.
Marcio Pochmann*
El auge del régimen de la posverdad en la actualidad es la culminación de un proceso histórico de automatización y simulación, en el que la racionalidad algorítmica reemplaza progresivamente el discernimiento humano.
1.
La era digital ha sumido a la sociedad en una profunda crisis. La distinción entre verdad y falsedad se ha vuelto cada vez más difusa.
El problema no radica simplemente en la existencia de falsedades, presentes a lo largo de la historia de la humanidad. El problema es más grave, ya que se están perdiendo los criterios colectivos que nos permiten distinguir entre hechos e invenciones, entre realidad y fabricación, entre información y manipulación.
La posverdad surge precisamente de este escenario. Se trata de un régimen social en el que las emociones, las creencias identitarias y los algoritmos se vuelven más poderosos que los hechos verificables. La verdad deja de organizar el debate público. En su lugar, prevalecen el compromiso, la indignación y la conveniencia ideológica.
Sin embargo, esta crisis no comenzó con internet. Sus raíces se encuentran en el propio desarrollo de la tecnología y la informática modernas.
En 1950, Alan Turing presentó el famoso juego de imitación, posteriormente conocido como la prueba de Turing. La cuestión central ya no era solo si una máquina podía pensar, sino si podía simular la inteligencia humana con tal precisión que resultara indistinguible de lo artificial. Esto dio lugar a uno de los grandes dilemas de nuestro tiempo: cuando la simulación alcanza la perfección, ¿cómo reconocemos su autenticidad?
John von Neumann también comprendió que la informática marcaba el comienzo de una nueva etapa civilizatoria. La automatización dejó de ser una simple herramienta humana y empezó a organizar la realidad. La racionalidad algorítmica comenzó a reemplazar la mediación humana en la vida social.
Décadas más tarde, Joseph Weizenbaum, creador de ELIZA, uno de los primeros programas de procesamiento del lenguaje natural, realizó una crítica decisiva de la ilusión tecnocrática. En su libro » El poder de la computación y la razón humana» , advirtió que las máquinas pueden simular la comprensión sin poseer consciencia.
Este era el riesgo principal: confundir el procesamiento de la información con la sabiduría humana. Para Joseph Weizenbaum, el mayor peligro no residía solo en las máquinas inteligentes, sino en la disposición humana a confiar el juicio moral a los sistemas informáticos.
Lewis Mumford también anticipó esta crítica. Reflexionando sobre la «megamáquina», demostró que la tecnología moderna crea gigantescos sistemas de organización social en los que los seres humanos se convierten en engranajes subordinados de máquinas técnicas, burocráticas y económicas. En este proceso, la velocidad, la eficiencia y la automatización reemplazan la experiencia, la memoria histórica y la reflexión crítica.
2.
Hoy en día, esta transformación alcanza un nuevo nivel con las plataformas digitales. Jean Baudrillard describió este proceso como el auge del simulacro: representaciones que ya no solo reflejan la realidad, sino que llegan a reemplazarla.
Las imágenes virales, los memes, los videoclips, las noticias falsas y la inteligencia artificial pueden adquirir mayor fuerza social que la experiencia concreta. La realidad se ve mediada por los flujos digitales de representación.
En el ámbito político, Hannah Arendt ya había advertido que la destrucción de la verdad objetiva sería la condición decisiva para las formas autoritarias de poder. Una sociedad incapaz de distinguir la realidad de la ficción pierde el terreno común necesario para la democracia y se vuelve vulnerable a la manipulación permanente.
Autores contemporáneos que escriben sobre la posverdad profundizan en este diagnóstico. Lee McIntyre demuestra que la posverdad subordina los hechos a narrativas ideológicas y emocionales. Ralph Keyes señala la naturalización social de las mentiras convenientes. Byung-Chul Han observa que el exceso de información y la transparencia digital producen, paradójicamente, mayor desorientación, fragmentación e incapacidad para discernir.
Shoshana Zuboff añade otro elemento central asociado a las plataformas digitales que operan según la lógica del capitalismo de vigilancia. Se recopilan datos de comportamiento para predecir, inducir y modular la conducta humana. En este modelo, la verdad importa menos que la capacidad de generar atención, participación y ganancias.
Esta es la paradoja contemporánea: la crisis de la verdad no surge de la falta de información, sino de su exceso. Nunca antes se había producido tal cantidad de datos, imágenes, opiniones y contenido. Pero, precisamente por ello, la incapacidad colectiva para discernir va en aumento. Las mentiras emocionales se propagan más rápido que la verdad compleja. El algoritmo prioriza el impacto, el miedo y la indignación porque las emociones extremas generan clics, comparticiones e ingresos.
En definitiva, la crisis de la verdad refleja un profundo cambio histórico. La civilización fundada en la mediación humana del conocimiento ha sido superada por otra organizada mediante la mediación algorítmica de la realidad.
Alan Turing reveló la posibilidad técnica de la imitación perfecta. John von Neumann estructuró la lógica computacional de la automatización. Joseph Weizenbaum advirtió sobre el riesgo de delegar el juicio moral a las máquinas. Lewis Mumford denunció la subyugación de la cultura a la megamáquina tecnológica. Los teóricos de la posverdad han demostrado cómo el capitalismo digital ha transformado la verdad en una variable secundaria frente a la economía de la atención.
La cuestión crucial, por lo tanto, ya no es simplemente si las máquinas imitan a los humanos, sino si la sociedad aún puede reconocer la verdad cuando las mentiras se vuelven más rápidas, más rentables y más seductoras que la propia realidad.
*Catedrático de economía en la Unicamp, es el actual presidente del IBGE (Instituto Brasileño de Geografía y Estadística). Es autor, entre otros libros, de * Nuevo sujeto colectivo: La gobernanza de las poblaciones en tres etapas del capitalismo en Brasil
