Argentina | Científicos e investigadores marcharon en defensa de la soberanía del conocimiento y del sistema tecnológico nacional
Canciones, estrellas culonas y «los Messi»: miles de personas marcharon con la camiseta de la ciencia argentina
Por: Laura Pomilio
Masiva manifestación en defensa de la soberanía del conocimiento y del sistema tecnológico nacional que sufre uno de los peores embates de su historia.
Científicos, investigadores, becarios, técnicos y universitarios se movilizaron hoy en una Marcha Federal que pobló las plazas, centros de investigación y universidades de distintos puntos del país, con epicentro en el Obelisco porteño, en defensa de la soberanía del conocimiento y del sistema tecnológico nacional que sufre uno de los peores embates de su historia.
En una tarde gris y destemplada uno de los puntos neurálgicos de la marcha convocada por la Mesa Federal por la Ciencia y la Tecnología fue el emblemático monumento porteño, testigo de los multitudinarios festejos por las recientes victorias de la Selección, pero que esta vez fue punto de encuentro de una comunidad científica que colmó la Plaza de la República para alzar su voz contra el desmantelamiento del sistema científico, los recortes brutales al sector, la pérdida de puestos de trabajo y la paralización de proyectos fundamentales.
Siguiendo la propuesta de la jornada “¡Me pongo la camiseta para defender la ciencia argentina!”, pese al frío y a un cielo cada vez más oscuro y amenazante, desde las 16 la Plaza de la República se fue llenando de científicos, investigadores, integrantes del sector universitario y de organizaciones sociales así como personas autoconvocadas vistiendo la casaca albiceleste, esta vez, en defensa de “los Messi” de la ciencia.
“Argentina está jugando el peor partido, en una situación dramática de desmantelamiento total, y lo estamos perdiendo. Estamos perdiendo al semillero de científicos, estamos perdiendo proyectos y se están expulsando a los investigadores jóvenes con más talento”, dijo con preocupación a este medio Andrea Gamarnik, viróloga reconocida por sus investigaciones relacionadas con VIH, hepatitis B y virus del dengue.
Gamarnik remarcó que “nunca se vio en la historia de nuestro país pérdidas tan dramáticas en los laboratorios tanto en materia de recursos como en la disolución de equipos de trabajo, además de todo lo que tiene que ver con el apoyo financiero de la ciencia, donde se han recortado todos los subsidios de investigación a nivel nacional”.
Mientras tanto en el centro de la plaza se formaba una ronda de banderas con mensajes como «una sociedad con ciencia es un pueblo con futuro», «la tierra no se vende el conocimiento tampoco», “no sobra ciencia, falta presupuesto», “ciencia es futuro y soberanía» y «sin ciencia somos colonia».
“El 31 de julio me quedé en la calle porque el Conicet no convocó a ninguna instancia de ingreso a carrera durante dos años y no tuve la chance de poder continuar con mi investigación científica que desarrollo hace ocho años vinculada a la relación entre los medios y la política”, contó a este medio Federico Lindemboim, doctor en ciencias sociales de 45 años y uno de los 379 becarios posdoctorales del Conicet cuyos contratos vencieron a fines del mes pasado y no fueron renovados por decisión del Gobierno Nacional.
En la misma situación de incertidumbre se encuentra María Luz Padulles, Doctora en Ciencias Biológicas y becaria despedida de Conicet que trabaja en problemáticas de contaminación por nutrientes en cuencas periurbanas, actualmente, en la Cuenca Alta del Río Reconquista. “Nosotros generamos conocimiento situado y en nuestro territorio. Cuando te dicen que te vayas afuera o a un privado a laburar, en mi caso por ejemplo, que trabajo con contaminación de afluentes, no va a haber un privado que quiera estudiar cuánto contamina su propia industria, es el Estado que tiene que estar ahí controlando, verificando y viendo qué consecuencias tiene en nuestros propios ecosistemas”, explicó Padulles. María Luz se formó durante 15 años en la universidad pública, donde hizo su licenciatura, doctorado y posdoctorado. Hoy además da clases en la Universidad Nacional de Moreno y en Universidad Nacional de Luján. A pesar del difícil momento que le toca atravesar junto a cientos de colegas intenta inculcarle a sus alumnos que “puede hacerse algo distinto, conocer mejor tu territorio y que eso sirve para algo, sirve para generar soberanía, para que no todo sea irse a Europa a trabajar, sino generar conocimiento en el lugar donde te formaste y donde están tus lazos”.
Cerca, un grupo de manifestantes ata una “estrella culona” de Conicet de grandes dimensiones al mástil de la bandera ubicada en el centro de la Plaza, esa estrella que millones de argentinos siguieron en transmisiones 24 horas en las profundidades del Mar Argentino y a la que en esta tarde se hace referencia como la “verdadera cuarta estrella”. Ana Saralegui mira sonriente y atenta la escena. Trabaja en el Servicio Meteorológico Nacional hace 35 años. Afirma que nunca vivió una situación de tanto desprecio y ajuste en el organismo como ahora. “Estamos siendo muy vapuleados, en un momento en el que estamos ante una presencia de El Niño intenso, cuando justamente hacemos ciencia para la sociedad de forma inmediata, para que se puedan tomar las precauciones necesarias ante eventos como este”, explicó. Asimismo, recordó el gran recorte que hubo en la parte de los observadores meteorológicos, que son los que toman el tiempo hora por hora en el país, lo que hace que el pronóstico sea más débil y menos certero.
Entre los presentes se empieza a escuchar los primeros cánticos que resuenan entre el tránsito de la 9 de Julio. «La ciencia la hacemos entre los trabajadores, a luchar, a luchar por la ciencia nacional» entona una columna de trabajadores del INTI que contagia y sigue una y otra vez con «acá no sobra nadie, acá no sobra nadie».
“Trabajo en el INTI hace 20 años, me especializo justamente en llevar los desarrollos industriales de tecnologías de última generación como inteligencia artificial y robótica a las PyMEs argentinas que normalmente no tienen acceso a esas tecnologías. Venimos siendo atacados por el gobierno que básicamente quiere eliminar toda la industria nacional y pasar todo a importación directa. Ahora estamos peleando para que no eliminen las estructuras que estamos haciendo, que no nos quiten los servicios”, expresó Juan Valle, trabajador del INTI dentro del área de industria 4.0, sujetando una especie de escudo espartano hecho de manera artesanal con consignas en defensa de la ciencia y la industria como llevan otros de sus compañeros.
A su lado está Nicolás Zonta, delegado por el gremio de Foetra telefónicos en ARSAT, lugar donde trabaja hace 11 años. “Nosotros en ARSAT tuvimos un recorte de 200 compañeros, congelamiento salarial, vaciamiento y ahora corremos riesgo de privatización a través de la mano de Peter Thiel, que quiere quedarse como frutilla del postre con nuestro data center para su empresa Palantir”, argumentó Zonta. Luego, señaló la enorme bandera patria que flamea sobre la plaza y enfatizó: “ARSAT es soberanía satelital y terrestre, tenemos que defender la empresa nacional de telecomunicaciones del estado en un momento en que muchas empresas privadas quieren quedarse con la red de fibra óptica que hoy posee 35 mil kilómetros a lo largo y ancho del país”.
“Ahora le dieron un proyecto a Starlink que le está sacando tarea satelital a ARSAT y hay compañeros que están quedando sin tareas”, ejemplificó al respecto.
Canciones, estrellas culonas y «los Messi»: miles de personas marcharon con la camiseta de la ciencia argentina
Durante la jornada un grupo de estudiantes de la Universidad Nacional de las Artes dio una breve clase abierta de chacarera para animar a los presentes que bailaron en rondas y después se escuchó a todo volumen la reversión de la canción mundialista “La cuarta estrella”, que en una de sus estrofas exhorta: “poné la guita, corazón, ponela en investigación, no sigas las recetas de Milei, seguí las enseñanzas de Houssay”.
Referentes del sector leyeron un documento conjunto donde pasaron en limpio los números que alertan sobre la crisis que atraviesa el sistema científico nacional: desde diciembre de 2023, Argentina perdió más de 6.400 trabajadores de Ciencia y Tecnología. En sólo tres años de gobierno libertario, la inversión nacional en la función Ciencia y Tecnología se redujo incumpliendo la Ley en más del 50%; pasando del 0.302% del PBI a 0.14%, el nivel más bajo del que se tenga registro desde la serie presupuestaria iniciada en 1972. Otro dato alarmante, la pérdida del poder adquisitivo de los salarios y “los mal llamados estipendios” que se encuentra entre el 30 y el 50%, según se indicó en el documento. El presupuesto de los organismos de CyT cayó brutalmente, con el caso emblemático de la Agencia I+D+i, la cual supo ser el corazón del financiamiento de proyectos y cuyo presupuesto es hoy 88.6 % menor.
Para cerrar, se entonó a capela, con fuerza y con convicción, el himno nacional, e inmediatamente, de manera espontánea y con aún más fuerza, se cantó “que se vayan todos, que no quede ni uno sólo”. Ecos de épocas pasadas, que resuenan, científicos que quieren quedarse y quieren seguir investigando para y en su país.


