Comenzó en Cuba el Coloquio Internacional “Fidel: legado y futuro” con una conferencia de Díaz-Canel

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Comenzó en Cuba el Coloquio Internacional “Fidel: legado y futuro” con una conferencia de Díaz-Canel

Con más de 1.500 delegados, entre ellos más de 900 participantes extranjeros provenientes de 63 países, comenzó en La Habana el I Coloquio Internacional “Fidel: legado y futuro”, en el marco de las conmemoraciones por el centenario del natalicio de Fidel Castro. La conferencia inaugural estuvo a cargo del presidente de Cuba y primer secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez.

La apertura propuso recuperar el legado de Fidel no solamente desde una perspectiva histórica, sino como una herramienta para pensar los desafíos actuales de Cuba y del mundo. “Nos convoca a este encuentro el líder histórico de la Revolución Cubana, Fidel Castro nos llama en un momento crucial de la historia de la humanidad”, afirmó en la bienvenida René González Barrios, director del Centro Fidel Castro Ruz.

En su conferencia, Díaz-Canel recorrió la vida y el pensamiento político de Fidel, las condiciones que dieron origen a la Revolución y las transformaciones producidas desde 1959. Recordó que la Cuba prerrevolucionaria tenía 600 mil personas sin empleo, tres millones sin acceso a la electricidad y un 37,5% de analfabetismo, mientras gran parte de los servicios públicos, la banca, el comercio, las refinerías y las mejores tierras se encontraban en manos de compañías estadounidenses.

Frente a ese punto de partida, destacó las conquistas alcanzadas por la Revolución en salud, educación, ciencia, cultura y deporte. Cuba cuenta actualmente con más de nueve médicos cada mil habitantes y una esperanza de vida de 77,7 años. Díaz-Canel recordó también la campaña de alfabetización y señaló que más de 600 mil profesionales de la salud cubanos fueron enviados a 165 países, como parte de la política internacionalista de la Revolución.

Las tácticas cambian y los principios no

Uno de los ejes centrales de la conferencia fue la recuperación del método de trabajo de Fidel y su vigencia para intervenir sobre los problemas del presente.

“En Fidel encontramos no solo un líder histórico, sino una escuela de trabajo revolucionario: estudiar, analizar, vivir, escuchar al pueblo”, afirmó Díaz-Canel. El mandatario sostuvo que Fidel no dejó recetas, sino un método capaz de partir del análisis concreto de cada situación para construir respuestas políticas.

Díaz-Canel sintetizó ese sistema de trabajo en cuatro principios: la prioridad de lo político —“toda decisión económica es una decisión política”—; la relación entre táctica y estrategia —“las tácticas cambian y los principios no”—; la movilización popular como recurso estratégico; y la innovación frente a las restricciones —“la escasez no es solo carencia, es un estímulo para la creatividad”.

También destacó la curiosidad intelectual de Fidel, su interés permanente por la historia y el conocimiento y su capacidad para articular firmeza ideológica con respuestas prácticas. Durante su prisión en Isla de Pinos, recordó Díaz-Canel, Fidel llegó a definir a los libros como “bienes espirituales”.

Ese método, planteó el presidente cubano, adquiere una dimensión concreta frente a las condiciones que atraviesan hoy Cuba y el sistema internacional.

“El mundo vive en un estado de crisis”, afirmó Díaz-Canel. En su diagnóstico mencionó la crisis climática y de recursos no renovables, la crisis financiera, las migraciones forzadas “que convierten los mares en cementerios” y una creciente fractura social.

En ese escenario ubicó el recrudecimiento de la ofensiva imperialista contra Cuba, expresada en el bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos, la inclusión de la isla en la lista de Estados patrocinadores del terrorismo y las campañas dirigidas contra la Revolución.

Díaz-Canel sostuvo que el bloqueo forma parte de una estrategia más amplia que combina diferentes dimensiones. Junto con la “agresión económica, política y financiera”, denunció la “guerra económica y cultural” y la “subversión digital”, así como las acciones financiadas desde Estados Unidos para intentar fracturar internamente al país y promover un cambio de régimen.

El costo humano del bloqueo

Las consecuencias materiales del bloqueo ocuparon un lugar central en la exposición. Díaz-Canel reconoció las dificultades que atraviesa actualmente la población: apagones, escasez de agua, deterioro del poder adquisitivo de los salarios, falta de combustible que afecta la economía y el transporte y dificultades para completar la cuota básica de alimentos.

“No estamos aquí para lamentar las carencias, sino para cambiar las cosas que nos duelen”, afirmó.

Los datos presentados durante la conferencia buscaron dimensionar ese costo humano: 1.400 megawatts de capacidad energética paralizada por falta de combustible; 98.500 cirugías en espera, entre ellas las de 12.000 niños y niñas; 34.000 embarazadas sin acceso suficiente a ecografías prenatales y 67.000 niños y niñas sin su esquema de inmunización actualizado.

A ello se suman 118.200 pacientes oncológicos con dificultades para acceder a tratamientos adecuados, una disponibilidad de apenas el 30% del cuadro básico de medicamentos y un transporte sanitario que funciona al 22% de su capacidad por la falta de combustible y repuestos.

Resistencia, unidad y socialismo

Frente a ese escenario, Díaz-Canel recuperó nuevamente el método de Fidel para abordar la pregunta central de su intervención: cómo responder a las restricciones sin abandonar las conquistas y los principios de la Revolución.

Destacó, entre otras experiencias, la soberanía científica alcanzada con el desarrollo de vacunas propias durante la pandemia, el fortalecimiento de la agricultura urbana y suburbana como parte de la búsqueda de soberanía alimentaria, y la continuidad de la formación profesional y la solidaridad internacional aun en medio de la crisis.

En ese marco sostuvo:

“La respuesta del pueblo bajo la dirección del Partido Comunista de Cuba ha sido la resistencia firme y creativa de la unidad, la defensa de sus conquistas y la actualización del modelo en un mundo social que ha evolucionado a los principios del socialismo y sin ceder a presiones ni chantajes”.

Díaz-Canel sostuvo además que Cuba necesita producir y generar riqueza para distribuirla con justicia social y preservar las conquistas históricas de la Revolución. Pero estableció un límite político para ese proceso: la actualización económica busca “dinamizar la economía y no restaurar el capitalismo”, preservando la soberanía, la independencia y el control popular sobre los medios fundamentales de producción.

En el tramo final, el mandatario convocó a los participantes del Coloquio a discutir y difundir la realidad de Cuba y de los pueblos de América Latina, y puso especial énfasis en las nuevas generaciones.

“La batalla de ideas se ha convertido en la trinchera más vital contra el oscurantismo ideológico y la fuerza de todo lo que se opone al progreso”, afirmó.

El I Coloquio Internacional “Fidel: legado y futuro” continúa en La Habana con la participación de representantes políticos, intelectuales, investigadores y organizaciones de distintas regiones del mundo. La jornada inaugural dejó planteado uno de los sentidos centrales del encuentro: recuperar a Fidel no solamente como figura histórica de la Revolución Cubana, sino desde la vigencia de su pensamiento y de su método para intervenir sobre los desafíos del presente.

“El futuro de nuestros hijos, los sueños que tenemos que alcanzar están en nuestras manos”, afirmó Díaz-Canel antes de cerrar recuperando las palabras de Fidel: “Nosotros estamos dispuestos a resistir dignamente y en grande los años que sean necesarios el bloqueo del imperialismo. Cuba sabrá mantenerse en el ejemplo de una Revolución que no se rinde”.

 

NODAL está en Cuba y continuará acompañando las actividades por el centenario de Fidel Castro.


 

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