Automatización e inteligencia artificial: las contradicciones del capitalismo frente al futuro del trabajo – Por Alejandro Frigerio

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Automatización e inteligencia artificial: las contradicciones del capitalismo frente al futuro del trabajo – Por Alejandro Frigerio

 

El reciente anuncio de Musk fue desarrollado y predicho de modo científico hace 170 años en una obra teórica pionera de la economía política

1- Musk desconoce la rica historia de teoría científica y práctica social que precedió a su rezagado anuncio

En primer lugar, el tecno-magnate dejó expuesta su ignorancia -o ausencia de honestidad intelectual- al omitir referencia alguna a similar predicción realizada durante 1857/8 en los Grundrisse der Kritik der Politischen Ökonomie (o Borradores para la crítica de la economía política) de Carlos Marx, como material de estudio vinculado a la crisis financiera que azotaba al mundo en esos años. Musk solo emitió su presagio después de décadas en que la tendencia a la automatización de la economía era ya evidente.

Durante el exilio de Marx en Londres estalló la crisis económica mundial conocida como “Pánico de 1857”, a raíz de la cual se abocó a un trabajo preparatorio para su posterior obra magna, El Capital. Aunque permanecieron inéditos durante su vida, los manuscritos fueron finalmente publicados en dos sucesivos tomos por primera vez en 1939 y 1941, seguidos de numerosas ediciones en varios idiomas.

Los Grundrisse, tienen como contenido principal una crítica general de la economía política y un análisis de las contradicciones internas del capitalismo en siete cuadernos de notas. Entre sus temas principales se destacan:

  1. El Dinero: analiza cómo el dinero pasa de ser un simple medio de cambio a convertirse en una fuerza autónoma y, eventualmente, en capital.
  2. El Proceso de Producción: explica cómo el capitalista compra fuerza de trabajo para generar valor y acumular más riqueza.
  3. Trabajo Excedente (Plusvalía): desarrolla la teoría referida a que la ganancia proviene del trabajo no remunerado al obrero.
  4. El Proceso de Circulación: analiza cómo el capital debe transformarse constantemente entre mercancía y dinero para no alcanzar su autodestrucción.

Otros conceptos centrales incluyen el fragmento “Sobre las máquinas”, donde estudia y describe como la tecnología y la automatización reducen el tiempo de trabajo necesario, lo cual –eventualmente- condena al capitalismo; y la noción del General Intellect (Intelecto General) que señala al conocimiento científico/técnico como principal fuerza de producción. En paralelo, explora como -en la cadena productiva capitalista- el obrero se siente ajeno al producto de su propio trabajo (o alienación).

2. Musk ignora elementos constitutivos fundamentales del modo productivo capitalista, lo que inhabilita la realización de predicciones científicas acertadas

En segundo lugar, el empresario desconoce conceptos elementales de la economía política como que las relaciones sociales representadas por cosas (Ej.: capital, dinero, etc.) no dejan de ser relaciones sociales surgidas del trabajo asalariado y de su inseparable resultado: la plusvalía. Tampoco advierte que en el capitalismo la distribución se realiza de acuerdo a la rentabilidad y que existe creciente concentración y centralización del capital generando aumento vertiginoso del poder monopólico. También ignora nociones como la de fetichismo tecnológico.

  1. Reducción del dinero a cosa: como ya explicamos, el dinero no es solo un medidor de bienes, sino la expresión de una relación social de explotación. Mientras unos pocos (pocas mega corporaciones tecnológicas y otras) posean los robots y la IA (medios de producción), el acceso a lo producido seguirá siempre mediado por la dominación de clase. Además, los trabajadores subordinan su conciencia a la lógica de la máquina, volviéndose esclavos de objetos tecnológicos que ellos mismos contribuyen a crear siendo víctimas del fenómeno de la alienación.
  2. Falacia de la abundancia bajo el capital y la escasez artificial: el capitalismo no distribuye según la necesidad, sino según la rentabilidad. Que las máquinas puedan producir mucho no significa que las mercancías serán regaladas. El capitalismo se alimenta de escasez (que cuando no la hay puede ser provocada por los capitalistas) para sostener las ganancias y el poder social que de ellas deriva.
  3. Control monopólico: los dueños de la tecnología nunca cederán control sobre la vida social sin oponer resistencia. Un presunto “ingreso universal” –que, irónicamente, deberá provenir de las propias corporaciones o sus impuestos al Estado (un verdadero absurdo para el sistema de ganancias) ya que los trabajadores habrán perdido empleos y salarios- administrado por esas mismas corporaciones y Estados, ahondará la sumisión social de la clase trabajadora, convirtiéndola en una población sobrante asistida.
  4. Fetichismo tecnológico: es la tendencia de atribuir a máquinas y herramientas cualidades de poder autónomo, neutralidad y/o salvación social, ocultando que son el producto de relaciones sociales de explotación y capital. En el sistema capitalista, el fetichismo de las mercancías significa que las relaciones entre personas se disfrazan de relaciones entre cosas. Trasladado al ámbito de la técnica se habla de fetichismo tecnológico, es decir, se trata de una ilusión de autonomía que asigna a la tecnología capacidad o desarrollo propio e imparcial, desvinculado de los intereses económicos de quienes se apropian de ella. Al igual que las mercancías esconden el esfuerzo y padecimientos del obrero que las fabricó, la tecnología también oculta el trabajo (Ej.: trabajo digital o en plataformas), la precarización, el extractivismo, y el ulterior control monopólico tras su creación.
  5. Utopía tecnocrática: Musk propone un tecno-optimismo mágico donde las máquinas eliminarían el problema de la escasez, ignorando que bajo el capitalismo la abundancia genera constantes crisis de sobreproducción, más destrucción de valor, y de ninguna manera la abolición automática del valor de cambio. No ve la crisis actual como típica crisis de sobreproducción y sobreacumulación, sino como cambio fundamental en el peso, cohesión y dinámica del trabajo asalariado en la estructura capitalista global a expensas del proletariado, es decir, la ve como una “crisis del sistema industrial”. Se presenta la innovación técnica como proceso inevitable y benévolo para la humanidad, cuando en realidad solo prioriza la ganancia del capital y la eficiencia del control social.

 

3. Automatización total = extinción del capitalismo

Según la teoría del valor-trabajo la automatización total representa la contradicción definitiva del modo de producción capitalista. Cuando las máquinas estén en condiciones de “hacerlo todo”, en ese preciso instante terminará el capitalismo: es decir, será el final del sistema mercantil y monetario. El modo productivo capitalista colapsará desde su propia lógica interna ya que el capital terminará destruyendo su única fuente de ganancia legítima: el trabajo humano.

  1. Paradoja de la ganancia: sin trabajo no hay plusvalía (trabajo vivo vs. trabajo muerto): la ley del valor-trabajo demuestra que las máquinas consisten en trabajo muerto (capital constante). Solo transmiten su propio valor al producto, pero no crean valor nuevo. Solo el trabajo vivo humano (capital variable) genera plusvalía (ganancia).
  2. Tendencia decreciente en la tasa de ganancia: al automatizar su producción, el empresario individual obtiene mayor ganancia a corto plazo. No obstante, cuando la totalidad de la industria se automatiza, la proporción de trabajo humano se reduce a -0- (cero). Al no quedar ya trabajo vivo a ser explotado, la tasa de ganancia general tiende a desparecer.
  3. Colapso del valor de cambio: si un bien o mercancía es producida 100% por máquinas auto-replicantes sin intervención humana, su tiempo de trabajo socialmente necesario es -0-. Por tanto, su valor de cambio también cae a -0-.
  4. Contradicción con el precio: el valor está determinado por la cantidad de trabajo socialmente necesario para producir una mercancía, mientras que el precio es la expresión monetaria de ese valor, la forma en que éste se manifiesta. En el capitalismo, si un bien no tiene valor de cambio, no genera ganancias. Un sistema basado en la venta de mercancías no puede sostenerse si éstas dejan de tener valor económico para ser realizado en el mercado, aunque sus precios puedan mantenerse durante algún tiempo.
  5. El intelecto general: los Grundrisse -en el fragmento “Sobre las máquinas”- anticipan que la ciencia y la tecnología (el intelecto general) se convertirán en la principal fuerza productiva. Esta visionaria predicción fue realizada más de un siglo y medio antes de que surgiera la IA, cuando –a diferencia del anuncio de Musk- solo una aplicación rigurosa y sistemática del método científico podía conseguir semejante precisión profética.
  6. ¿La automatización como liberación o crisis?: la automatización total hace que la producción de riqueza ya no dependa del tiempo de trabajo, sino del desarrollo tecnológico. Bajo el capitalismo, esto genera despidos masivos y crisis de subconsumo (la masa de trabajadores deja de obtener salarios para comprar lo producido).
  7. Bajo un sistema social superior: al contrario, esto implicaría que el tiempo para ocio creativo reemplazaría totalmente al del trabajo forzado, liberando del yugo capitalista a las grandes mayorías.

 

4. Ejército industrial de reserva y automatización total: de reserva temporal a exclusión permanente

La automatización total transforma radicalmente el concepto de ejército industrial de reserva (la masa de trabajadores desempleados). En lugar de mecanismo temporal en manos de los capitalistas para reprimir salarios, la automatización absoluta convertirá a la clase obrera en población sobrante e inútil para el capital.

  1. El capitalismo necesita desempleados para presionar salarios a la baja. Cuando la economía crece, el capital absorbe esa reserva. Cuando hay crisis, la expulsa.
  2. La automatización no genera desempleo cíclico, sino estructural. Las máquinas no solo reemplazan la fuerza física, sino también las funciones cognitivas. El capital ya no necesita que esa población “espere” a ser contratada de nuevo, la elimina definitivamente del proceso productivo.
  3. Al crecer incrementalmente la masa de desocupados permanentes, los trabajadores que aún conserven su empleo estarán obligados a aceptar condiciones extremadamente precarias por miedo a ser substituidos, perdiendo todo poder de negociación.
  4. Mientras la capacidad de producción automatizada alcanza niveles históricos, el ejército de reserva crece y se empobrece (depauperización). Al no tener salarios, no pueden consumir lo que los robots producen, acelerando las crisis de realización (falta de compradores en el mercado). Se produce una paradoja: miseria en la abundancia.
  5. El capitalismo crea su propio sepulturero: el proletariado organizado. Esta verdad perdería peso si el proletariado perdiese relevancia social: la automatización fragmenta a la clase obrera, convirtiéndola eventualmente de proletariado en lumpen proletariado tecnológico o población excedente absoluta cuando se alcanza la automatización total.
  6. Gran parte de la población pasaría de: ser explotada (lo que le da poder estratégico para organizarse, llamar a huelgas y, finalmente, luchar por un cambio del sistema social), a convertirse en excedente. Esto forzará a los Estados capitalistas a otorgar subsidios de subsistencia (Ej.: renta básica universal) no por filantropía, sino como contención social para evitar insurrecciones (igual que las recetas keynesianas durante las crisis cíclicas).

5. Dos opciones para enfrentar el desempleo total y la extinción del consumo: reformista o revolucionaria

En el marco del capitalismo tardío, el debate sobre el rol del Estado y la Renta Básica Universal (RBU) frente a la automatización extrema pone a la humanidad ante una encrucijada. Lejos de ser el triunfo del bienestar, la RBU es solo un arma transitoria de supervivencia para el propio sistema.

  1. El Estado capitalista no es un árbitro neutral, sino el comité que administra los asuntos comunes de la burguesía. Ante la automatización masiva, asume un doble rol de contención: a) sostén artificial del mercado: si las máquinas destruyen el empleo, también destruyen el salario. Sin éste, nadie podrá comprar mercancías producidas por las corporaciones tecnológicas. El Estado deberá intervenir inyectando dinero en la población para que el consumo no se detenga y las empresas no colapsen por creciente crisis de realización. Pero también actúa como: b) contención de la revuelta social: gigantescas masas de desempleados permanentes (ejército de reserva absoluto) son una bomba de tiempo social. La RBU funciona como pacificador, transferencia ínfima -comparada con el saqueo histórico de la burguesía a la clase trabajadora- para evitar insurrecciones y saqueos.
  2. La RBU es defendida y promovida por los sectores reformistas como una medida emancipatoria. No obstante, esta propuesta del “progresismo” –como toda su visión y estrategia- está envuelta en contradicciones irreconciliables: a) consiste en un subsidio indirecto al capital (como en planes keynesianos): al recibir un ingreso básico del Estado, los ciudadanos lo gastan inmediatamente en pagar alimentos, servicios y alquileres, todos mayoritariamente controlados por grandes multinacionales monopólicas (que fijan a su antojo crecientes precios monopólicos) o capitalistas individuales. La RBU entra por las manos de los desocupados y termina en las cuentas bancarias de los monopolios y de sus dueños (Ej.: Musk, Bezos, Zuckerberg, etc.); b) consolida la desposesión: la RBU distribuye dinero, pero deja intacta la propiedad de los medios productivos (tierras, fábricas de robots, servidores, IA, etc.) que siguen siendo privados. Los trabajadores dejan de ser explotados para convertirse en consumidores pasivos del asistencialismo estatal burgués al servicio de monopolios multinacionales; c) desmoviliza políticamente: al fragmentar a la clase obrera y desvincularla del proceso productivo, desactiva su principal herramienta de lucha: la huelga. Un sector social que no produce no tiene poder para frenar la economía y exigir cambios estructurales.
  3. RBU Capitalista vs. Transición Socialista: la RBU en el capitalismo tardío es una medida de emergencia para salvar ganancias corporativas y mantener a la población excedente en niveles de subsistencia, mientras la concentración y centralización del capital tecnológico continúa consolidándolo en cada vez menos manos. El objetivo del progreso humano no debería consistir en subsidios para supervivencia de las mayorías mientras la riqueza se concentra vertiginosamente, sino la plena realización de todos. La alternativa a esta vía muerta social es la de un sistema social superador que podrá alcanzarse mediante:a) reducción progresiva de la jornada laboral por reparto de horas entre trabajadores ocupados y desocupados; b) socialización de medios productivos, incluyendo la IA, robótica, etc.; y c) distribución directa de bienes de utilidad pública y recursos estratégicos (tierra y sus productos esenciales para la vida, fuentes de agua, energía, etc.) como valores de uso gratuitos.
  4. Regular y limitar el uso de IA y robótica vs. reapropiarlas para sus productores (trabajadores): la resistencia de la clase obrera puede canalizarse intentando frenar la tecnología bajo el capitalismo vía: regulación, boicots, destrucción de servidores y robots, etc.; o mediante reapropiarse de ella para construir un sistema social superador.No obstante, la tecnología puede transformarse en el máximo motor de emancipación humana, pero nunca en las manos privadas de unos pocos. El objetivo no debería ser destruir fuerzas productivas, sino al contrario, preservarlas, acelerando el avance tecnológico mediante una revolución social que termine con la monopolización de medios productivos en cada vez menos manos. Poner la infraestructura tecnológica bajo control público y automatizar todo lo posible para reducir la jornada laboral, sin desatender los peligros que representa su crecimiento descontrolado (tema que no podemos desarrollar en este limitado espacio, pero que encierra crecientes riesgos).
  5. En la transición a una forma social superior, no existe otra alternativa que nacionalizar la infraestructura tecnológica para: a) que la IA y la supercomputación se utilicen en planificar la economía de forma democrática -China y la URSS antes que existiera la IA devinieron en superpotencias en 1/5° del tiempo que requirió la otra superpotencia (EE.UU.) gracias a la planificación, tecnificación e industrialización acelerada y prioritaria; b) eliminar el trabajo asalariado para la supervivencia, más otros resabios de los sistemas mercantil y monetario; d) control social de la tecnología.

 

*Alejandro Frigerio nació en Buenos Aires. Es abogado por la Universidad de Buenos Aires, máster en Economía por Georgetown University y PhD en Filosofía por American University. Vivió durante cuatro décadas en Estados Unidos, donde se desempeñó como docente universitario y consultor político-económico. Desarrolló además una extensa actividad política y de defensa de los derechos civiles, y fue el primer latinoamericano elegido como integrante del gabinete de la Jefatura de Gobierno de Washington D.C., a cargo de Desarrollo Económico. Es autor de cuatro libros y numerosos artículos sobre temas económicos y sociales, y colaboró como columnista en medios y publicaciones internacionales, entre ellas Le Monde Diplomatique.

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