Colombia | María Alejandra Rojas Ordóñez, referente de EnMovimiento: “No podemos ni nos interesa construir una alternativa de poder en soledad”

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María Alejandra Rojas Ordóñez, referente de EnMovimiento: “No podemos ni nos interesa construir una alternativa de poder en soledad”

Por Matias Caciabue*

EnMovimiento, nuevo espacio político colombiano, realizó su Primer Congreso Nacional en Bogotá, Colombia, con la participación de referentes de organizaciones sociales, políticas y académicas de distintos territorios del país. El encuentro buscó consolidar las definiciones organizativas, programáticas e ideológicas del espacio y establecer un rumbo estratégico para la nueva etapa.
NODAL estuvo presente en el Congreso y, en ese marco, conversó con María Alejandra Rojas Ordóñez, referente de EnMovimiento, sobre las fuerzas y trayectorias que confluyen en la organización, el balance de los cuatro años del gobierno de Gustavo Petro y de la experiencia del Pacto Histórico, la construcción de poder popular y la política de alianzas que se propone impulsar.

 

1) ¿Qué fuerzas y trayectorias confluyen en En Movimiento y qué necesidad política concreta los llevó a conformar este espacio en este momento de Colombia?
EnMovimiento es una organización política que articula liderazgos y procesos organizativos provenientes de distintos sectores sociales y territorios de Colombia. Confluyen allí movimientos ambientalistas, del ámbito educativo, de derechos humanos y de lucha por la paz con justicia social, entre otros procesos que, desde los territorios, disputan y construyen formas comunitarias de gestión de la vida.

Si bien EnMovimiento cuenta ya con algunos años de trayectoria como proceso de articulación, este Primer Congreso Nacional buscó terminar de consolidar sus bases organizativas, programáticas e ideológicas y, a partir de ellas, definir el rumbo estratégico de la organización.

Este proceso adquiere una importancia particular en el momento político actual. Partimos de una lectura sobre el avance del imperialismo norteamericano y del sionismo, pero también sobre el crecimiento de ideas y fuerzas que buscan consolidarse como regímenes fascistas en distintas partes del mundo y, particularmente, en América Latina. En Colombia, este escenario adquiere una expresión concreta a partir de la victoria de Abelardo de la Espriella y su llegada a la Presidencia de la República.

 

2) ¿Qué balance hacen de estos cuatro años del gobierno de Gustavo Petro y, particularmente, de la experiencia del Pacto Histórico? ¿Qué consideran que debería preservarse, qué debería corregirse y qué quedó pendiente del proyecto de cambio iniciado en 2022?
Sin duda, el gobierno del presidente Gustavo Petro significó un avance político, económico y democrático para muchas de las luchas históricas sostenidas por los movimientos sociales y populares de Colombia. Valoramos especialmente su compromiso permanente con la materialización y garantía de los derechos humanos, y entendemos que ese constituye uno de los elementos importantes de la experiencia de estos años.

Al mismo tiempo, tenemos algunas consideraciones críticas respecto de los planteamientos de fondo del Gobierno Nacional. Muchas de sus propuestas no implicaron una superación ni un replanteamiento del modo de producción capitalista. En numerosos casos se planteó, más bien, la continuidad de un proyecto de capitalismo sostenible o amigable con el medio ambiente, sin abordar una contradicción esencial con el propio modo de producción.

También es necesario hacer una lectura crítica de la relación entre el Gobierno y los movimientos sociales y populares. En distintos momentos se produjo una suerte de cooptación institucional de sus agendas, que quedaron subordinadas a las dinámicas del Gobierno Nacional y de la agenda legislativa. A nuestro entender, esto terminó asfixiando parte de la autonomía y de la capacidad crítica del movimiento social y popular, que consideramos fundamentales para la construcción de una democracia verdadera.

Sin el ejercicio crítico de las organizaciones sociales y populares, expresado también a través de la movilización, resulta mucho más difícil identificar los errores producidos en el ejercicio del gobierno, corregirlos y reconstruir alternativas. La autonomía del movimiento popular respecto del Gobierno no debe entenderse como una ruptura con el proceso de cambio, sino como una condición necesaria para profundizarlo.

Finalmente, una de las principales enseñanzas de estos cuatro años es que ocupar posiciones importantes en el Ejecutivo o en el Legislativo no significa poseer el poder en su conjunto. Existen poderes que operan por fuera de la institucionalidad estatal: en las estructuras productivas y económicas, en las presiones ejercidas por determinados sectores de la sociedad colombiana y también en otras ramas del poder, como la judicial. Durante estos años vimos distintos intentos de sabotaje y presión desde esos espacios.

Por eso, una de las cuestiones que debemos valorar hacia adelante es qué significa realmente construir poder. La transformación no puede reducirse a ocupar la institucionalidad del Estado. Requiere identificar, construir y disputar otros espacios de poder económico, político, social y territorial.

 

3) Colombia entra en una etapa decisiva pensando en 2026. ¿Qué lugar pretende ocupar EnMovimiento en la construcción de una alternativa política y cuál es su política de alianzas respecto del Pacto Histórico y del conjunto del campo popular colombiano?
EnMovimiento ha definido una estrategia de relacionamiento, alianzas y unidad con los distintos sectores sociales y populares. Partimos de una convicción fundamental: no podemos ni nos interesa construir una alternativa de poder en soledad. Por el contrario, entendemos que es necesario avanzar en la confluencia, la convergencia y la articulación de múltiples fuerzas políticas y sociales.

Un primer escenario estratégico es la construcción de un bloque contrahegemónico capaz de disputar el sistema capitalista y todo lo que este supone. En ese terreno pensamos alianzas orientadas por definiciones ideológicas de fondo y por una perspectiva estructural de transformación de la sociedad.

Pero también entendemos que es necesario converger en espacios más amplios, como el Pacto Histórico, donde confluyen sectores progresistas e incluso expresiones provenientes del centro político colombiano. Allí se desarrolla principalmente una disputa político-institucional que nosotros también consideramos estratégica.

Nuestra perspectiva, sin embargo, no se agota en ese terreno. Otra de las disputas estratégicas pasa por fortalecer la articulación de las organizaciones sociales y populares mediante la movilización y la construcción de alternativas de poder en los planos comunitario, económico, ideológico y comunicativo. Se trata de construir una agenda que trascienda la disputa exclusivamente político-institucional.

En ese plano, la articulación no se limita al Pacto Histórico. Debe extenderse hacia otras agendas y organizaciones sociales y populares que desarrollan experiencias de acción colectiva, acción directa, movilización y construcción de poder.

También consideramos fundamentales las alianzas y la construcción de relaciones políticas en América Latina y a escala global. Creemos necesario que las izquierdas revolucionarias, los procesos anticapitalistas y las fuerzas antiimperialistas converjan en plataformas e iniciativas de articulación internacional capaces de hacer frente a la avanzada imperialista y fascista que atraviesa el mundo en este momento.

 

4) ¿Cuáles son las principales resoluciones que surgen de este Congreso Nacional y qué significa, concretamente, construir EnMovimiento a partir del día siguiente al Congreso?
La agenda que surge del Congreso tiene varias dimensiones. Una primera, de carácter interno, está relacionada con la consolidación y estructuración de nuestro espacio, con su cualificación política y organizativa y con la necesidad de avanzar en su crecimiento y despliegue nacional, fortaleciendo la presencia de la organización en distintos departamentos del país.

Pero existe también una agenda hacia afuera, que para nosotros será fundamental. La apuesta por la articulación y la unidad supone participar e impulsar espacios que permitan hacer converger diferentes agendas políticas y sociales.

Al mismo tiempo, nos proponemos impulsar una ruta constituyente, entendida como un proceso abierto y popular que permita producir nuevo poder desde los territorios. Hablamos de construir poder económico, político, ideológico y social a partir de alternativas concretas frente al modelo que hoy se nos presenta.

Esta disputa por el poder requiere combinar diferentes repertorios: la acción colectiva, la movilización social y la construcción territorial, pero también la disputa político-institucional, tanto en el terreno electoral como en la ocupación de posiciones dentro del Estado colombiano.

Construir EnMovimiento después del Congreso significa, entonces, llevar estas definiciones a la práctica: fortalecer la organización, ampliar su presencia territorial, contribuir a la unidad del campo popular y avanzar en la construcción de poder desde los territorios, sin abandonar ninguno de los escenarios en los que hoy se define la disputa política en Colombia.


Colombia | EnMovimiento, nuevo espacio político del Pacto Histórico, realizó su Congreso Nacional

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