El peso de la culpa toca a 63% de los venezolanos a la hora de comprar
El peso de la culpa toca a 63% de los venezolanos a la hora de comprar
Un fenómeno atraviesa la conducta de compra en el país: la culpa influye en la decisión de gasto de 63 de cada 100 venezolanos cuando se trata de adquirir productos para sí mismos, señala el estudio Tendencias del Consumidor Venezolano. El rubro donde más se manifiesta esta culpa es comer fuera de casa. Solo 36 de cada 100 personas compran sin pensarlo demasiado
Según el economista Luis Vicente León, de Datanálisis, el contexto económico explica parte del comportamiento. En Venezuela, el gasto no obligatorio representa menos del 5% del presupuesto familiar, lo que deja a los consumidores con un margen mínimo para compras personales. “Vender aquí es pelear por un puesto en una lista de prioridades muy corta”, señaló.
El jueves presentamos en el IESA el estudio de Tendencias del Consumidor Venezolano de Datanalisis. Son siete hallazgos y los revisamos todos con calma, pero yo me quedo con dos, y están amarrados.
Empiezo por el problema de fondo. En este país el gasto que no es obligatorio no…— Luis Vicente Leon (@luisvicenteleon) September 19, 2026
El estudio detalla que, aunque dos personas tengan el mismo ingreso, pueden comprar de manera completamente distinta. La diferencia no está en el dinero, sino en la percepción emocional del gasto:
– 27 de cada 100 solo compran para sí mismos si sienten que “se lo merecen”.
– 20 de cada 100 disfrutan la compra, pero luego evalúan si debieron hacerlo.
– 15 de cada 100 tienen dificultades para justificar el gasto.
– Solo 36 de cada 100 compran sin pensarlo demasiado.
La edad como factor decisivo
El segundo hallazgo del estudio explica el primero: la edad. Entre los jóvenes de 18 a 24 años, 37 de cada 100 se permiten un gusto sin mayores dudas. En cambio, entre los 35 y 44 años, apenas 6 de cada 100 lo hacen.
León señala que los 35 años marcan una frontera: llegan los hijos, el colegio, responsabilidades familiares y médicas, y cambia lo que cada persona se permite comprar.El análisis concluye que los jóvenes, aunque tengan menos recursos, compran con menos culpa, ajustan el monto y mantienen la frecuencia. El adulto, con más ingresos, compra menos veces, pero deja un ticket promedio más alto. Para las marcas y comercios, el mensaje es claro: ambos segmentos son esenciales, pero no se les puede hablar igual…
