Honduras: elecciones bajo asedio mediático e  injerencia externa – Por Paula Giménez

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Honduras: elecciones bajo asedio mediático e  injerencia externa

Por Paula Gimenez*

Este domingo 30 de noviembre hondureñas y hondureños acudirán a las urnas, en medio de operaciones de la derecha, dirigidas a deslegitimar los resultados. Un proceso en el que el presidente estadounidense Donald Trump, ha decidido intervenir de manera explícita, para direccionar el resultado en contra del gobierno de Xiomara Castro.

En ese contexto, Honduras pone en juego la posibilidad de  profundizar el ciclo de transformación iniciado por el gobierno de  Castro. Bajo su mandato, se han logrado avances significativos en áreas como pobreza, seguridad y políticas sociales, dando lugar a un nuevo rumbo para el país, luego de un oscuro período en el que la dictadura terminó por fusionarse con un narco-estado.

La ciudadanía se prepara para llevar a cabo una votación crucial, donde están en disputa aproximadamente 449 cargos, incluyendo la presidencia y más de 300 alcaldías. La Constitución prohíbe la reelección presidencial, garantizando que ningún presidente en el cargo pueda aspirar a un nuevo período. Este marco normativo establece un mandato de cuatro años, lo que resalta la importancia de esta elección en el camino hacia el futuro político de Honduras.

El sistema de Transmisión Rápida de Actas (TREP)  será un componente vital en la transparencia del proceso.

Los tres candidatos que las encuestas posicionan en un escenario de tres tercios  son Rixi Moncada, Salvador Nasralla y Nasry Asfura. Rixi Moncada, heredera del proceso de refundación  y recuperación democrática iniciado por Xiomara Castro y el Partido Libertad y Refundación, se presenta como la continuidad del proyecto de refundación, prometiendo fortalecer políticas sociales y económicas. Salvador Nasralla, del Partido Liberal, busca distanciarse del gobierno actual y enfocar su campaña hacia una alianza con Estados Unidos, mientras que Nasry Asfura del Partido Nacional intenta recuperar la confianza tras escándalos de corrupción que han marcado a su partido.

Mientras tanto, el gobierno de Castro ha presentado cifras alentadoras sobre la reducción de pobreza, indicando que la pobreza por hogares cayó del 73.6% en 2021 al 62.9% en 2024, una mejora que se ha visto reflejada también en una disminución de los índices de homicidio.

En noviembre de 2024, la mandataria aseveró ante Naciones Unidas que durante su mandato la pobreza se redujo en 12 puntos.

Desde la llegada de Xiomara Castro al poder en 2022, Honduras ha experimentado una profunda reconfiguración política y social que rompió con el histórico bipartidismo imperante en Honduras y trabajó en la reconstrucción de un país en ruinas, a partir de un programa basado en la ampliación de derechos económicos políticos y sociales y un espíritu integracionista hacia la región centroamericana y latinoamericana.

La gestión de Libre, ostenta el gabinete más joven de la región, integrado por los cuadros políticos que se forjaron en el Frente que resistió el Golpe de Estado en 2009 y los embates de la narco dictadura que lo sucedió.

En su primer año de gobierno, Castro derogó las Zonas de Empleo y Desarrollo (ZEDEs), un conjunto de zonas francas que favorecía a la élite política y económica para la explotación de territorio y sus recursos naturales mediante el establecimiento de un vacío institucional. En favor de la estabilidad laboral de las y los trabajadores anuló la Ley de Empleo por Hora y para combatir la corrupción derogó la Ley de Secretos. Otorgó subsidio a los combustibles y a la energía eléctrica para los más pobres; prohibió la minería de cielo abierto; rescató la Empresa de Energía Eléctrica; reactivó el Banco Nacional de Desarrollo Agrícola  (BANADESA) y aumentó los presupuestos de salud y educación. Esto se suma a la intención de dictar la Ley de Justicia Tributaria para una reforma impositiva progresiva que deje de privilegiar a los sectores más pudientes del país. El impulso a la infraestructura ha sido otro pilar fundamental para la generación de empleo. Honduras lleva a cabo una política de pavimentación de carreteras sin precedentes en su historia, abarcando no solo las vías principales, sino también caminos que, durante la temporada de lluvias, quedaban intransitables. Esta mejora ha permitido conectar comunidades antes aisladas y facilitar la comercialización de las cosechas. Además, se han implementado bonos ganaderos para fortalecer la producción agrícola en un país que aún depende de la importación de alimentos.

Estas políticas encuentran detractores en las fracciones de la sociedad con poder más concentrado, lo que se tradujo en intentos desestabilizadores.

A escasos días del proceso electoral, Donald Trump realizó un posteo en su red Truth Social, en el que manifestó que en Honduras la democracia se encuentra “en tela de juicio” y mencionó la necesidad de evitar que el presidente venezolano, Nicolás Maduro, tomara control del país.

“Tito y yo podemos trabajar juntos para combatir a los narcocomunistas y brindar la ayuda necesaria al pueblo hondureño”, expresó y  agregó que Asfura “defiende la democracia y lucha contra Maduro”.

El 26 de noviembre, un día antes del posicionamiento de Trump, la encuestadora Tresearch Internacional posicionó ganadora a Rixi Moncada, con 20 puntos de distancia sobre Nasrala.

Durante la campaña el gobierno denunció en reiteradas ocasiones  intentos de desestabilización por parte de sectores de la derecha, que de acuerdo con las denuncias, organizaron maniobras para desacreditar el proceso electoral, incluyendo la  manipulación mediática y la búsqueda de apoyo externo para presentar un relato de crisis.

Funcionarios y misiones de EE.UU. como Christopher Landau, subsecretario adjunto para América Latina y el Caribe, han manifestado públicamente su preocupación por la integridad electoral. Desde el Congreso,  se organizaron audiencias sobre Honduras, y hubo intentos de actores opositores hondureños de buscar respaldo en Washington.

En octubre, Marlon Ochoa, consejero secretario del Consejo Nacional Electoral (CNE) presentó ante el Ministerio Público  24 audios como  prueba de un plan para desacreditar y boicotear el proceso y, eventualmente, desconocer resultados. Allí se habla de “empresas fachada” para el contrato del TREP y de intentos de controlar la transmisión de datos para generar una crisis de legitimidad post-electoral: “Hemos entregado una USB que contiene 24 audios, en los audios se constata la voz de una consejera propietaria y se escucha la voz de un jefe de bancada de uno de los dos partidos tradicional y también se identifican las voces de miembros activos de la oficialidad de las Fuerzas Armadas de Honduras”, afirmó.

Por su parte la presidenta Xiomara Castro instruyó a las Fuerzas Armadas a ponerse a disposición del CNE para custodiar el proceso y neutralizar intentos de boicot.

Las elecciones de este domingo llegan en un clima cargado de tensiones. La injerencia extranjera ensombrece una vez  más el destino  democrático del país.

Pero en medio de las manidas estrategias para socavar proyectos populares,  hay una fuerza que sigue en pie: un pueblo que ha demostrado una y otra vez el poder de la resistencia y de la organización.

*Paula Giménez es Licenciada en Psicología y Magister en Seguridad y Defensa de la Nación y en Seguridad Internacional y Estudios Estratégicos, directora de NODAL.


 

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