¿Por qué perdió Rodrigo Paz?
Promulgado el DS. 5503 la noche del 18 de diciembre de 2025, tres semanas de protestas sacudieron Bolivia en todas sus latitudes. El resultado, firmado ayer, fue la primera derrota política, simbólica y social del gobierno entrante de Rodrigo Paz, quien juró ante la Constitución hace poco más de 2 meses, y significó la abrogación del Decreto.
El renacimiento de la COB
A grandes rasgos, la derrota se puede explicar por dos factores. El primero y más importante, por la capacidad del bloque popular de unificarse política y socialmente en contra del gobierno. Durante las primeras dos semanas, la Central Obrera Boliviana (COB) sostuvo medidas de protesta concentradas en marchas y huelgas de hambre. Sin embargo, el objetivo de fondo era otro: socializar la letra chica del DS. 5503.
El Decreto fue vendido al país como un gasolinazo para “salvar Bolivia” y los medios tradicionales se negaron a hablar de los artículos inconstitucionales, la venta de recursos naturales, la usurpación de funciones a la Asamblea Legislativa Plurinacional o los perdonazos tributarios a los grandes empresarios. La COB, en cambio, se movilizó para denunciar el carácter ilegal, inconstitucional y anti soberano del Decreto, encontrando en su camino múltiples aliados, como la dirigencia aymara y la estructura política y sindical evista. El gobierno de Paz atacaba a todos los sectores populares con su medida, lo que posibilitó su unificación.
Durante las dos primeras semanas, los sectores populares se fueron politizando y organizando. Se dejó de discutir si el gasolinazo era necesario para discutir el proyecto económico de fondo: ¿Qué debe hacer Bolivia con sus recursos naturales?
Aquí, la memoria larga de luchas sociales y sindicales jugó un rol central. Mineros, obreros, campesinos y sectores populares recordaban la Guerra del Gas del año 2003, donde 88 personas perdieron la vida para consolidar la nacionalización de los hidrocarburos. Recordaban el D.S. 21060, responsable de 80.000 despidos y la instauración del modelo neoliberal. Otros recordaron la Guerra del Agua y la defensa de la tierra frente a las transnacionales. La gente dejó de escuchar la narrativa del gobierno, asumió que lo que estaba en juego era su memoria, su lucha y sus conquistas.
El resultado fue contundente.
El 5 de enero de 2026, decenas de miles de personas tomaron la ciudad de La Paz. Una alianza minera-obrera-campesina puso en jaque al gobierno y, tras su negativa a abrogar el Decreto, se lanzó a la batalla anunciando el Bloqueo General de Caminos (BGC). En sólo seis días, se instalaron más de 70 puntos de bloqueo, se cercó ciudades y se cerró las salidas al exterior utilizadas por la agroindustria y sectores de exportación. Acorralado entre la rendición y la militarización, el gobierno eligió retroceder.
La dirigencia del COB, nueva y sin experiencia de combate, aprobó su bautizo de fuego ganando esta primera batalla.
Los límites de la derecha boliviana
Si los aciertos y logros de la COB fueron un factor central de la derrota de Paz, los errores estratégicos, políticos y simbólicos del gobierno son, sin duda, el otro gran factor.
Inicialmente, el gobierno empleó una actitud intransigente despreciando a la dirigencia de la COB y negándose a escuchar a los sectores sociales que le dieron el voto ganador. Los medios de comunicación tradicionales se concentraron en ignorar las demandas de los sectores movilizados y, posteriormente, se dedicaron a difamar a la dirigencia. El gobierno se negó a dar explicación sobre los temas centrales del Decreto que, poco a poco, se fue socializando. Nunca dio la batalla discursiva, creyó que con la fuerza de los medios tradicionales bastaba para dividir a la población.
Al mismo tiempo, intentó comprar y cooptar a las dirigencias nacionales, repitiendo la estrategia de Arce. Grave error. Ignoró que la experiencia de 2019 muestra que las bases populares no necesitan de su dirigencia para salir a la calle. En esa ocasión, las federaciones departamentales de transportistas, comerciantes, cooperativistas mineros y juntas vecinales desconocieron a sus dirigentes nacionales y se sumaron a la COB.
Por último, el D.S. 5503 le arrebató a la propia derecha sus banderas políticas y sociales atesoradas con gran esfuerzo desde 2016. El “Movimiento Ciudadano”, articulación política y social de la derecha, se atribuyó la defensa de la democracia, la Constitución Política, las reservas naturales y los recursos naturales y estratégicos. Sobre estas banderas, impulsó y justificó el Golpe de Estado de 2019, la quema de la Wiphala y el asesinato de 38 bolivianos.
Por lo mismo, cuando se evidenció que el D.S. 5503 vulneraba la Constitución Política en al menos 30 artículos, debilitaba la separación de poderes al reducir las capacidades de la Asamblea y entregaba los recursos naturales y las áreas protegidas a transnacionales, la derecha quedó desnuda. Hoy, el “Movimiento Ciudadano” ha demostrado al país que no pelea por nada más que su interés de clase, lo que le quita capacidad de interpelación.
Conclusión
La victoria de la COB brinda esperanza al bloque popular, tanto en materia de unidad como de integridad de la nueva dirigencia. Las próximas batallas mostrarán si existe la capacidad de construir nuevos liderazgos y unificar a las grandes fracciones del bloque popular. La derrota del gobierno es parcial, la abrogación del decreto no implica un cambio de dirección en materia política y económica, sino un cambio de estrategia. Pero lo más importante es que la disputa por el sentido común ha empezado y las organizaciones sociales lo entienden desde ahí, desde aquella memoria larga de aprendizajes colectivos. Y mientras nuestra gente pelee bajo esa memoria de lucha, de dignidad conquistada y de soberanía construida, es posible seguir venciendo y creando días mejores.
Tupaj García, Sociólogo, analista de NODAL
