China vs. Estados Unidos | La carrera global por la Inteligencia Artificial: energía, Infraestructura y el Estado Plataforma

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China vs. Estados Unidos | La carrera global por la Inteligencia Artificial: energía, Infraestructura y el Estado Plataforma

El informe “China vs. Estados Unidos: la carrera global por la Inteligencia Artificial: Energía, Infraestructura y el Estado Plataforma”, elaborado por Lucas Aguilera, Director de Investigaciones de NODAL, aborda desde una perspectiva geopolítica y tecnológica la disputa entre China y Estados Unidos por el control de la inteligencia artificial y, con ella, de las condiciones materiales que estructuran la acumulación en la Nueva Fase del Capital.

China no gana esta carrera solo por tener mejores modelos de IA. Gana porque ha construido la infraestructura física, energética y regulatoria que hace posible la IA a escala industrial. Estados Unidos lidera en chips de vanguardia e inversión privada, pero enfrenta un déficit estructural de energía y una fragmentación política que amenaza con convertir su ventaja tecnológica en un activo sin soporte. Esa es la tesis central que permite leer esta confrontación más allá de la superficie tecnológica.

La carrera tecnológica entre ambas potencias ha ingresado en una fase crítica, en la medida en que concentra una porción sustancial de la lucha por definir las condiciones materiales, políticas y técnicas del nuevo orden global.

Este proceso expresa un reordenamiento de la contradicción principal a nivel internacional, articulado en torno a la confrontación entre dos grandes proyectos estratégicos de capital financiero y tecnológico. Por un lado, se configura el bloque Estados Unidos–GAFAM, sostenido en la articulación entre el poder estatal norteamericano, las grandes plataformas digitales y el predominio histórico de sus mecanismos financieros. Por otro, se consolida el proyecto China–BATHX, estructurado a partir de una combinación específica de intervención estatal, expansión tecnológica, financiamiento estratégico e infraestructura industrial. En ambos casos, lo que se encuentra en disputa es la capacidad de organizar las nuevas bases del poder económico, tecnológico y geopolítico en la fase actual del capitalismo.

En este contexto, la competencia entre China y Estados Unidos adquiere una densidad particular, porque se despliega de manera simultánea en tres frentes estrechamente interconectados: la infraestructura de energía eléctrica, la capacidad computacional instalada y el modelo de gobernanza estatal. Estos tres planos constituyen momentos de una misma totalidad estratégica, en la que la producción de energía, la disponibilidad de capacidad de cómputo y la capacidad estatal para orientar, coordinar y escalar procesos de innovación resultan condiciones fundamentales para el desarrollo de las tecnologías ligadas a la cuarta revolución industrial. La inteligencia artificial, los semiconductores avanzados, la automatización, la computación en la nube, la robótica y las nuevas infraestructuras digitales ocupan, por ello, un lugar central en la disputa contemporánea, en tanto permiten intervenir sobre los tiempos sociales de producción, circulación y realización del valor, aumentando la velocidad de los procesos económicos y ampliando la capacidad de captura y explotación del tiempo disponible.

Desde esta perspectiva, la confrontación entre el proyecto Estados Unidos–GAFAM y el proyecto China–BATHX remite a una disputa de alcance histórico por la definición de las formas de acumulación, los estándares tecnológicos y las infraestructuras estratégicas que organizarán la dominación global en los próximos años.

En este escenario, la economía de Estados Unidos registró un crecimiento superior al 4% en 2025. Durante ese mismo período, se produjo una reducción del 15% en el nivel impositivo general y un proceso de desregulación que se tradujo en un fuerte impulso de los animal spirits.

Asimismo, Donald Trump ha articulado su poder político con los sectores más avanzados e innovadores de Silicon Valley, configurando un nuevo “bloque histórico”, en el sentido de Antonio Gramsci, en el que el poder y el conocimiento se integran en una misma trama histórica.

En síntesis, la actual fase de competencia entre Estados Unidos y China no se limita a una disputa tecnológica, sino que constituye una confrontación estructural por el control de las condiciones de producción, innovación y acumulación que definirán el orden económico mundial en las próximas décadas.

Este artículo introduce el informe completo, donde se desarrollan en profundidad estas dimensiones, integrando datos comparativos, análisis de infraestructura, energía y capacidad de cómputo, así como proyecciones sobre la evolución de esta disputa.

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INFORME CHINA VS EEUU

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