Internacional | Donald Trump declaró que considera “totalmente inaceptable” la respuesta de Irán a la propuesta de paz de Estados Unidos

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Trump considera “totalmente inaceptable” la respuesta de Irán a su propuesta de paz

Teherán reclama que, para poner fin a la guerra, Washington debe levantar las sanciones económicas, así como el bloqueo del estrecho de Ormuz, según informa la agencia iraní Tasnim.

El presidente estadounidense, Donald Trump, ha declarado este domingo que considera “totalmente inaceptable” la respuesta de Irán a la propuesta de paz de Estados Unidos. “Acabo de leer la respuesta de los llamados ‘representantes’ de Irán. No me gusta, ¡TOTALMENTE INACEPTABLE!”, ha escrito el mandatario en su red social Truth. El republicano ha expresado su opinión después de que Teherán presentara su respuesta a la propuesta estadounidense para resolver la guerra en Oriente Próximo, y de la que se desconocen todos los detalles. Horas después, la agencia estatal iraní Tasnim informó de que Teherán ha exigido reparaciones de guerra, el levantamiento de las sanciones, el descongelamiento de activos y el control sobre el estrecho de Ormuz como parte de su rechazo a la propuesta estadounidense, según medios estatales.

Las autoridades iraníes han enviado la respuesta a la propuesta estadounidense de paz a través del Gobierno de Pakistán, que está ejerciendo un papel de mediador.

La respuesta de Irán subraya que, para lograr avances, Estados Unidos debe levantar las sanciones sobre las ventas de petróleo iraní durante un periodo de 30 días, así como poner fin al bloqueo naval contra Irán. Fuentes conocedoras de la respuesta oficial iraní recogidas por Tasnim explican que las demandas de Teherán incluyen la “gestión iraní del estrecho de Ormuz si Estados Unidos asume ciertos compromisos”.

“No me gusta su carta. Es inapropiada. No me gusta su respuesta”, confesó el inquilino del Despacho Oval a Axios. Sin embargo, evitó ofrecer detalles sobre la respuesta ni precisar qué es lo que le desagrada.

Mientras tanto, el portavoz del ejército iraní, el general de brigada Mohammad Akraminia, había asegurado en declaraciones a IRNA que “los países que sigan a Estados Unidos en la imposición de sanciones contra la República Islámica de Irán se enfrentarán inevitablemente a dificultades al transitar por el estrecho de Ormuz”. El militar sostuvo además que la supuesta “imposición de un bloqueo” forma parte de “una campaña propagandística destinada a neutralizar la gestión iraní sobre el estrecho”, al tiempo que insistió en que “el comercio marítimo iraní continúa fluyendo con normalidad”.

El general Akraminia aprovechó su declaración ante la agencia de noticias para renovar sus amenazas contra Estados Unidos: “Advertimos al enemigo que si vuelve a cometer una agresión y cae en otro error de cálculo, como lo hizo en el pasado y por el que aún está pagando las consecuencias, sin duda se enfrentará a otras opciones sorprendentes”, manifestó el alto mando.

Horas antes, Trump aseguró a través de su habitual vía para verter sus opiniones, su plataforma social Truth, que Teherán “no jugará con nosotros” después de que el régimen islámico se negara a negociar la retirada de su programa nuclear tras la última propuesta de acuerdo de paz. “Irán lleva 47 años jugando con los Estados Unidos —y con el resto del mundo— (¡RETRASAR, RETRASAR, RETRASAR!)“, escribió en Truth en un mensaje en el que arremetió de forma burda contra los expresidentes demócratas Barack Obama y Joe Biden.

Aunque no están claros los detalles de la respuesta iraní a la propuesta estadounidense, los medios estadounidenses remarcan la negativa de Teherán a negociar el programa nuclear. Ante eso, el embajador de Estados Unidos ante las Naciones Unidas, Mike Waltz, aseguró que el desmantelamiento del programa nuclear iraní es una “línea roja muy clara” para el presidente.

También este domingo, el viceministro iraní de Exteriores, Kazem Garibabadi, advirtió a Francia y el Reino Unido de que responderá de manera “firme e inmediata” al posible despliegue de buques militares, informa la agencia Efe. París y Londres tienen previsto enviar naves de guerra al mar Rojo y al golfo de Adén para preparar una futura misión de cooperación conjunta que garantice la seguridad marítima.

Una estrategia cuestionable
Sus palabras no reflejan, sin embargo, una posición homogénea dentro de Irán. Más de un mes después del alto el fuego entre Teherán y Washington, diversas figuras políticas, académicas y económicas han comenzado a cuestionar públicamente la estrategia de presión sobre el estrecho de Ormuz y sus posibles consecuencias.

Mohammad Ghaedí, politólogo de la Universidad George Washington, explica a EL PAÍS que “hay que ser cautelosos al hablar del grado de consenso interno sobre este asunto, ya que no existe ninguna encuesta libre y fiable sobre la opinión pública iraní respecto al cierre del estrecho de Ormuz”. Aun así, considera que la sociedad iraní atraviesa una clara polarización. “Una parte de la población acepta la narrativa de seguridad de la República Islámica y puede interpretar estas medidas como un instrumento legítimo de disuasión”, señala.

Frente a ello, añade, otro sector de la sociedad, marcado por años de sanciones, deterioro económico y aislamiento internacional, “percibe estas iniciativas como costosas y peligrosas y teme sus repercusiones económicas y políticas”.

Según el medio económico Eghtesad News, Davoud Ranguí, vicepresidente de Importaciones de la Cámara de Comercio de Irán, defendió la necesidad de normalizar el tránsito marítimo por Ormuz y advirtió del riesgo de que esta ruta pierda su capacidad de influencia para Teherán. “No tenemos otra opción que reabrir el estrecho de alguna manera y restablecer la fluidez del comercio”, afirmó. A su juicio, el valor estratégico del estrecho para Irán podría erosionarse rápidamente: “Si hoy su valor estratégico para nosotros es de 100, dentro de dos meses será de 80 y dentro de un año caerá a 20 o 30”.

Ranguí subrayó además que el comercio internacional tiende a adaptarse a las crisis prolongadas. “Los países ribereños del Golfo Pérsico buscarán rutas alternativas para sus exportaciones de petróleo y para sus intercambios comerciales”, explicó. En ese sentido, alertó también del impacto interno que tendría una política de bloqueo prolongado: “Cerrar el estrecho significa bloquear nuestro propio comercio regional y causar un enorme daño al país”.

Ata Hosseinian, experto en el sector energético con sede en Berlín, afirma en declaraciones a EL PAÍS que “la República Islámica necesita recursos financieros, al menos para reconstruir y reforzar su capacidad militar y armamentística. La obtención de ingresos en divisas no es viable en un contexto de bloqueo marítimo y de crecientes desequilibrios económicos. Por lo tanto, no tiene otra opción que salir de esta situación”.

Aun así, el experto añade que “las duras realidades económicas, especialmente en el ámbito energético, empujan a Irán hacia la mesa de negociaciones, y no las protestas de activistas civiles ni la oposición de sectores contrarios a la guerra”.

La creciente expresión de voces críticas ha provocado igualmente una reacción judicial. La Fiscalía de Teherán anunció la apertura de causas contra el periodista y activista reformista Abbas Abdi. Según la agencia Mizan, órgano oficial del poder judicial iraní, la acusación se basa en un artículo publicado la semana pasada en el diario Etemad.

En dicho texto, Abdi criticó las posturas belicistas de los sectores más duros del sistema y escribió que “otra de las acciones de los partidarios de una guerra interminable es asumir el papel de portavoces del líder supremo”, impulsando la continuidad del conflicto “sin información precisa sobre la situación del terreno y del país”. El periodista advirtió además de que “la mayoría de la población no simpatizará con decisiones impuestas desde la calle por una minoría rentista”.

La Fiscalía también presentó cargos contra Sadegh Zibakalam, profesor de ciencias políticas y uno de los revolucionarios de 1979, por unas declaraciones concedidas a la agencia ANA. El académico afirmó que “parte del objetivo de las concentraciones nocturnas es empujar al Gobierno hacia posiciones ultras”, mientras que otra parte responde a “un sentimiento nacionalista y patriótico”.

Austeridad
En paralelo, las autoridades iraníes han intensificado sus llamamientos públicos a la austeridad. El presidente iraní, Masoud Pezeshkián, y el presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf, difundieron mensajes separados instando a la población a reducir el consumo energético.

“El país necesita urgentemente ahorrar”, afirmó Pezeshkián, quien llegó a declarar que “apagar cada luz equivale a disparar una bala contra el enemigo”. Ghalibaf, por su parte, pidió a los ciudadanos que “no solo ahorren ustedes mismos, sino que también recomienden seriamente a los demás que hagan lo mismo”.

Pese al creciente debate interno, Ghaedí se muestra escéptico respecto a la capacidad de estas presiones para alterar el rumbo de las decisiones estratégicas del Estado iraní. “La estructura de toma de decisiones en la República Islámica, especialmente en materia de política exterior y seguridad, es altamente centralizada e independiente de la opinión pública”, sostiene el politólogo. “Dado que los dirigentes del sistema no afrontan una competencia electoral directa ni una verdadera rendición de cuentas ante los votantes, tampoco sienten una obligación significativa de modificar sus políticas en función del descontento social”.

EL PAIS 

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