El des-quicio al poder – Por Sergio Zabalza

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El des-quicio al poder

Por Sergio Zabalza * 

Los avatares que atraviesa el sujeto joven o adolescente suelen jugar como indicadores de las oscuras tendencias que priman en la comunidad toda. Al respecto, resulta llamativo que en los múltiples análisis de la realidad política se ponga cierto énfasis en la incidencia del voto juvenil sin mencionar el estremecedor índice de suicidios que registra este intervalo etario: una persona por día, según cifras del Ministerio de Salud de la Nación a fines del año pasado. El sujeto adolescente se enfrenta con la contradicción que supone habitar una psique en formación como parte de un cuerpo adulto, todo lo cual redunda en una perentoria urgencia de satisfacción que no encuentra el discernimiento necesario para construir un horizonte de deseo. El resultado se traduce en el valor absoluto que suelen cobrar los desafíos impuestos por el entorno. Los mandatos de la actual subjetividad demandan éxito, reconocimiento, dinero, exigencias cuya intensidad sumen en el aislamiento, el desasosiego y la angustia al sujeto. La búsqueda de una salida –cualquiera esta sea- se vuelve perentoria.

La reforma laboral que impulsó Milei habilitó pésimas condiciones laborales y no propicia mejora alguna en el índice de empleo. Jornadas laborales de 12 horas; vacaciones cuando el patrón disponga; o entorpecimientos legales para el pago de indemnizaciones se conjugan con la experiencia de los años ’90en que la precarización laboral no supuso un crecimiento de la mano de obra activa. O sea: la esperanza nos está suicidando. Se hace interesante citar lo que Lacan responde al ser interrogado al respecto: “…espere lo que le plazca. Sepa solamente que he visto varias veces a la esperanza –lo que llaman: los mañanas que cantan- llevar a gente que apreciaba tanto como lo aprecio a usted al suicidio muy simplemente”[1]. Hoy, 10 de septiembre es el Día Mundial para la Prevención al Suicidio. Urge hacer algo. Por lo pronto encontramos una oposición cuyo despliegue no ha demostrado estar acorde con los tiempos que corren. Para decirlo de manera clara: sostener las confrontaciones intestinas cuando estamos al borde de la ventana no parece un rumbo conducente. Le daríamos la razón a los que hablan de “no volver a lo mismo”. El inmenso trabajo de organización y lucha al que este momento convoca precisa de la madurez de la dirigencia. De lo contrario: fuimos. La historia no espera.

Sergio Zabalza es psicoanalista. Doctor en Psicología por la Universidad de Buenos Aires.

Los avatares que atraviesa el sujeto joven o adolescente suelen jugar como indicadores de las oscuras tendencias que priman en la comunidad toda. Al respecto, resulta llamativo que en los múltiples análisis de la realidad política se ponga cierto énfasis en la incidencia del voto juvenil sin mencionar el estremecedor índice de suicidios que registra este intervalo etario: una persona por día, según cifras del Ministerio de Salud de la Nación a fines del año pasado. El sujeto adolescente se enfrenta con la contradicción que supone habitar una psique en formación como parte de un cuerpo adulto, todo lo cual redunda en una perentoria urgencia de satisfacción que no encuentra el discernimiento necesario para construir un horizonte de deseo. El resultado se traduce en el valor absoluto que suelen cobrar los desafíos impuestos por el entorno. Los mandatos de la actual subjetividad demandan éxito, reconocimiento, dinero, exigencias cuya intensidad sumen en el aislamiento, el desasosiego y la angustia al sujeto. La búsqueda de una salida –cualquiera esta sea- se vuelve perentoria.

La reforma laboral que impulsó Milei habilitó pésimas condiciones laborales y no propicia mejora alguna en el índice de empleo. Jornadas laborales de 12 horas; vacaciones cuando el patrón disponga; o entorpecimientos legales para el pago de indemnizaciones se conjugan con la experiencia de los años ’90en que la precarización laboral no supuso un crecimiento de la mano de obra activa. O sea: la esperanza nos está suicidando. Se hace interesante citar lo que Lacan responde al ser interrogado al respecto: “…espere lo que le plazca. Sepa solamente que he visto varias veces a la esperanza –lo que llaman: los mañanas que cantan- llevar a gente que apreciaba tanto como lo aprecio a usted al suicidio muy simplemente”[1]. Hoy, 10 de septiembre es el Día Mundial para la Prevención al Suicidio. Urge hacer algo. Por lo pronto encontramos una oposición cuyo despliegue no ha demostrado estar acorde con los tiempos que corren. Para decirlo de manera clara: sostener las confrontaciones intestinas cuando estamos al borde de la ventana no parece un rumbo conducente. Le daríamos la razón a los que hablan de “no volver a lo mismo”. El inmenso trabajo de organización y lucha al que este momento convoca precisa de la madurez de la dirigencia. De lo contrario: fuimos. La historia no espera.

Sergio Zabalza es psicoanalista. Doctor en Psicología por la Universidad de Buenos Aires.

Nota:

[1] Jacques Lacan [1972] “Televisión”, en Otros Escritos, Buenos Aires, Paidós, 2012, p. 568.

Nota:

[1] Jacques Lacan [1972] “Televisión”, en Otros Escritos, Buenos Aires, Paidós, 2012, p. 568.


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