Argentina: no se espera recuperación para los próximos meses

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Supermercados e industria anticipan más recesión: la demanda interna seguirá sin reaccionar

Las empresas de ambos sectores llegan al último trimestre con expectativas negativas sobre ventas, producción, pedidos y empleo. El escenario se da después de meses de caída del consumo masivo y de una baja de 5% en la producción industrial en julio.

Supermercados e industria manufacturera ingresan al último trimestre del año con un diagnóstico similar sobre la economía argentina: la demanda interna continúa sin alcanzar un nivel suficiente para sostener una recuperación generalizada de la actividad y las empresas no esperan una mejora significativa en los próximos meses.

Las dos encuestas de tendencia de negocios difundidas este lunes por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) muestran balances negativos en las principales variables vinculadas con el nivel de actividad, mientras que una mayoría de las firmas consultadas prevé mantener sus niveles actuales antes que aumentarlos.

as expectativas para septiembre-noviembre llegan después de un período en el que el consumo masivo acumula meses de retroceso y la industria volvió a mostrar una caída significativa. En julio, el Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI manufacturero) registró una baja interanual de 4,9 por ciento y una contracción mensual desestacionalizada de 5 por ciento, mientras que el acumulado de los primeros siete meses del año quedó 2,6 por ciento por debajo del mismo período de 2025.

La encuesta del INDEC a supermercados y autoservicios mayoristas coincide con el pronóstico. En agosto, apenas 7,9 por ciento de las empresas calificó como buena su situación comercial, mientras que 28,1 por ciento la consideró mala y 64 por ciento la ubicó como normal. El balance entre respuestas positivas y negativas quedó en -20,2 puntos. El indicador de confianza empresarial, que combina la evaluación de la situación actual, las expectativas y la situación de los stocks, se ubicó en torno a cero.

La principal explicación aparece cuando las empresas identifican qué les impide aumentar la actividad. El 59,6 por ciento señaló a la demanda como el factor que limita su capacidad de crecimiento, frente al 62,6 por ciento que había dado esa respuesta tres meses antes. El costo laboral aparece bastante más atrás, con 20,2 por ciento, mientras que el costo de financiamiento representa 6,7 por ciento. De acuerdo con el relevamiento, el problema para el comercio minorista continúa estando en la cantidad de bienes que los hogares pueden comprar.

La leve desaceleración de los precios no se tradujo hasta ahora en una recuperación sostenida del volumen consumido, y los propios empresarios consultados por el organismo estadístico colocan a la demanda como el principal obstáculo para ampliar sus negocios.

Según un relevamiento de Scentia publicado en agosto, el consumo masivo cayó 2,6 por ciento interanual en julio y acumuló siete meses consecutivos de retrocesos en 2026. Las ventas bajaron tanto en grandes supermercados como en autoservicios independientes, mientras que el nivel general del consumo se ubicó muy por debajo del registrado en enero de 2023. Los datos oficiales también habían mostrado un deterioro en los primeros meses del año. En marzo, las ventas de supermercados a precios constantes cayeron 5,1 por ciento interanual y acumularon una baja de 3,1 por ciento en el primer trimestre. En abril, el retroceso interanual fue de 3,7 por ciento y el acumulado enero-abril quedó 3,3 por ciento abajo.

La comparación con 2025 también resulta significativa. El año pasado había comenzado con una recuperación interanual de las ventas en supermercados, aunque hacia noviembre el índice ya registraba una caída de 2,8 por ciento interanual y los autoservicios mayoristas acumulaban una baja de 7,7 por ciento en los primeros once meses.

El 19,7 por ciento de las empresas espera que disminuya el volumen de producción durante septiembre-noviembre, frente al 15,4 por ciento que anticipa un aumento. El 64,9 por ciento calcula que no habrá modificaciones. El balance entre respuestas positivas y negativas queda en -4,3 puntos. La situación de los pedidos permite entender por qué la industria no proyecta una expansión. En agosto, 52,9 por ciento de las empresas consideró que su cartera de pedidos se encontraba por debajo de lo normal y solamente 2,2 por ciento la ubicó por encima de ese nivel. El balance de esta variable llegó a -50,7 puntos.

El principal límite identificado por las fábricas es todavía más contundente que en el comercio. El 53,6 por ciento de las empresas señaló a la insuficiencia de la demanda interna como el factor más importante que restringe su capacidad para aumentar la producción. La competencia de productos importados aparece en segundo lugar, con 10,1 por ciento, seguida por la incertidumbre económica, con 6,7 por ciento.

La apertura comercial, por lo tanto, aparece como un problema adicional sobre una demanda doméstica que ya se encuentra debilitada. El dato se inserta en un escenario en el que las importaciones de bienes compiten con la producción local, mientras el mercado interno no consigue generar un volumen suficiente de pedidos para sostener la utilización de las plantas.

En agosto, 30 por ciento de las empresas calificó como mala su situación empresarial, frente a 7,7 por ciento que la consideró buena. El balance fue de -22,4 puntos. La cartera de pedidos mostró un balance de -50,7 puntos y las exportaciones uno de -29,4 puntos. La utilización de la capacidad instalada aporta otro dato sobre el nivel efectivo de actividad. En julio de 2026 se ubicó en 58,2 por ciento, por debajo del 58,4 por ciento registrado en julio del año anterior.

En materia laboral, el 16,5 por ciento espera reducir la cantidad de trabajadores durante los próximos tres meses, frente al 3,7 por ciento que proyecta aumentarla. El 79,8 por ciento estima que no habrá modificaciones. El balance queda en -12,8 puntos. Algo similar ocurre con las horas trabajadas. El 17 por ciento de las industrias espera una reducción durante septiembre-noviembre, mientras que 5,8 por ciento proyecta un aumento y 77,2 por ciento no anticipa cambios. El balance también es negativo, en -11,2 puntos.

Las expectativas sobre la demanda interna son todavía más débiles. El 23,8 por ciento de las firmas espera que los pedidos provenientes del mercado local disminuyan durante el próximo trimestre, frente a 13,8 por ciento que prevé un aumento. El 62,4 por ciento espera estabilidad, con un balance de -10 puntos.

El Destape


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