Argentina, China y una relación estratégica atravesada por el comercio, las inversiones y los recursos naturales – Por Emilia Trabucco

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Argentina, China y una relación estratégica atravesada por el comercio, las inversiones y los recursos naturales

Por Emilia Trabucco*

Del “No voy a hacer negocios con comunistas. Soy un defensor de la libertad, de la paz y de la democracia” de Javier Milei durante su campaña presidencial, al “En nuestra opinión, China es un gran socio Comercial”. “Si se fijan en el peso de China en el mundo, comprenderán que tengo que negociar con China” durante una entrevista para la agencia Bloomberg luego del Foro Económico de Davos 2026. El presidente argentino pasó de un marcado sesgo ideológico a un pragmatismo económico en menos de un mandato.

Lo que explica el equilibrio político que realiza la gestión libertaria entre su marcado posicionamiento geopolítico en favor de Estados Unidos e Israel; y las necesidades del país por su relación comercial con el gigante asiático no es otra cosa que los números. En 2025, China fue el segundo destino de las exportaciones argentinas, detrás de Brasil, con una participación del 11,3% del total. Al mismo tiempo, fue el principal origen de las importaciones, con una participación del 23,7%. Argentina vende principalmente productos primarios y agroindustriales a China, mientras que compra fundamentalmente bienes industriales y tecnológicos.

Las exportaciones argentinas a China cayeron 50,6% en agosto y sumaron quinientos sesenta y dos millones de dólares, según el informe que el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) publicó el 18 de septiembre. El organismo atribuyó la baja a menores ventas de poroto de soja a ese destino, que retrocedieron 85,3%. Entre enero y agosto el déficit con China llegó a cinco mil setenta y cinco millones de dólares, el mayor con cualquier socio.

Además, durante el mes de agosto el Banco de la República Popular de China (PBoC) y el Banco Central de la República Argentina (BCRA) firmaron la renovación de su acuerdo bilateral de swap de monedas por un monto de RMB 130 mil millones, aproximadamente 19,5 mil millones de dólares estadounidenses, según datos del propio BCRA. Como uno de los antecedentes más recientes – durante el gobierno de Alberto Fernández – en 2023, en un contexto de fuerte escasez de divisas y caída de las reservas, Argentina comenzó a utilizar el swap para financiar pagos de importaciones provenientes de China. En abril de ese año se anunció que más de US$1.040 millones de importaciones podrían ser abonadas en yuanes, mientras que posteriormente se proyectó un flujo mensual cercano a US$790 millones. De este modo, el instrumento dejó de funcionar exclusivamente como respaldo de reservas y pasó a tener una utilización concreta sobre el comercio exterior.

La relación bilateral Argentina-China, se enmarca en una disputa que en NODAL definimos como G2, una disputa global hacia adentro de la Nueva Aristocracia Financiera y Tecnológica, que se plasma principalmente en los territorios de China y Estados Unidos. Esta, no se reduce a una guerra de aranceles. Es una pelea entre dos polos financieros y tecnológicos por el control de la inteligencia artificial, la robótica, los semiconductores, la conectividad 5G y 6G y la bio y nanotecnología, la base material de una nueva fase del capitalismo. Lucas Aguilera, director de Investigación de Nodal, la describe como el choque entre el proyecto de Estados Unidos y las grandes plataformas de Silicon Valley y el proyecto de China y Huawei.

En este marco, la balanza comercial bilateral muestra el lugar asignado a la Argentina en esa carrera. Según la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), en 2025 China absorbió el 77% del carbonato de litio exportado por el país, además del 93% del poroto de soja y el 96% de la carne bovina congelada sin deshuesar. En sentido inverso, el INDEC registra entre las principales compras a China teléfonos, computadoras, acumuladores eléctricos y automóviles. La Argentina vende el mineral de litio de las baterías y compra a China el producto terminado, una reversión de la relación comercial con Reino Unido de principios de 1900. Según datos de la Cancillería Argentina, en 2025 el déficit bilateral con China fue de aproximadamente US$ 8.155 millones, el mayor déficit comercial de Argentina con un socio.

Otro de los sectores en los que hay una gravitación estratégica china en el territorio argentino, es el energético. En febrero de 2022, Argentina formalizó su adhesión a la Iniciativa de la Franja y la Ruta (Belt and Road Initiative), firmando un Memorándum de Entendimiento que contemplaba intenciones de inversión e infraestructura por un valor estimado de USD 23.000 millones. Aunque la materialización efectiva de los proyectos ha enfrentado demoras burocráticas y revisiones políticas bajo los cambios de gobierno en Argentina, la inclusión en la Franja y la Ruta institucionalizó la participación de corporaciones chinas en obras hídricas, energéticas, ferroviarias y de transporte en todo el territorio argentino, consolidando el acceso del gigante asiático a recursos naturales a cambio de financiamiento.

Las represas hidroeléctricas Néstor Kirchner (ex Cóndor Cliff) y Jorge Cepernic (ex La Barrancosa) representan una de las mayores obras públicas financiadas por China en el exterior. El proyecto está a cargo de una Unión Transitoria de Empresas (UTE) integrada por la firma estatal china China Gezhouba Group Limited (54%), Electroingeniería S.A. (36%) e Hidrocuyo S.A. (10%). El proyecto, presupuestado globalmente en USD 4.714 millones, atravesó una parálisis prolongada desde diciembre de 2023 debido a la falta de firma de la Adenda XII contractual y a desacuerdos sobre el flujo de fondos entre la empresa estatal ENARSA y la UTE constructora, desencadenando la suspensión de miles de trabajadores. Sin embargo, tras gestiones diplomáticas y provinciales, se logró acordar la liberación de un primer tramo de $45.000 millones de pesos provenientes de los desembolsos girados desde China por el sindicato de bancos encabezado por China Development Bank y Bank of China. Estos fondos permitieron iniciar la reactivación paulatina de las obras sobre el río Santa Cruz, priorizando la culminación de la represa Jorge Cepernic dada su fase de construcción más avanzada. Una vez operativas, ambas centrales sumarán más de 1.300 MW al Sistema Argentino de Interconexión (SADI), aportando aproximadamente el 5% del consumo nacional en horas pico.

Proyecto Fénix Plata de producción de litio en Catamarca (Livent)

En cuánto al sector minero, la participación de empresas de base China en las provincias del Noroeste Argentino (NOA) se ha intensificado de forma drástica, posicionando al gigante asiático como el actor dominante en la extracción y procesamiento de litio. Ganfeng Lithium, el mayor fabricante global de litio metálico, ha consolidado a la Argentina como su principal plataforma operativa internacional. Sus activos estratégicos comprenden: Minera EXAR (Cauchari-Olaroz, Jujuy), la planta posee una capacidad instalada inicial de 40.000 toneladas anuales de carbonato de litio grado batería (LCE); Proyecto Mariana (Salta), orientada a producir 20.000 toneladas anuales de cloruro de litio, alimentada por un parque solar fotovoltaico dedicado de 120 MW; y Plataforma Pozuelos-Pastos Grandes (PPG, Salta), Ganfeng concretó la inyección de USD 180 millones en Lithium Argentina mediante un bono convertible para tomar el control operativo (67%) del holding Millennial Lithium B.V. Esta operación unifica los salares Pozuelos, Pastos Grandes y Sal de la Puna en un solo bloque productivo con una capacidad proyectada de 150.000 toneladas anuales de litio grado batería (LCE).

La relación con China expone así una de las principales contradicciones de la política exterior de Javier Milei: mientras el Gobierno se alinea geopolítica e ideológicamente con Estados Unidos, la realidad económica y comercial le imponen vínculos que difícilmente puedan ordenarse bajo esa misma lógica ideológica. El comercio, el swap, el financiamiento de infraestructura y la presencia de empresas del gigante asiático en sectores estratégicos como el litio y la energía muestran que China no constituye simplemente un mercado de destino, sino un actor con creciente capacidad de incidencia sobre áreas centrales de la economía argentina. La Argentina aparece integrada a las cadenas globales fundamentalmente como proveedora de alimentos, minerales y recursos energéticos, mientras importa tecnología y bienes industriales de mayor valor agregado. En un escenario internacional atravesado por la competencia por el control de las tecnologías, los recursos y la acumulación de la riqueza en la Nueva Fase del Capital, la discusión no pasa solamente por “elegir” entre Washington y Beijing, sino qué lugar desde una posición soberana puede construir no solo Argentina sino la región en esta disputa mundial.

*Psicóloga, Magíster en Seguridad. Directora de NODAL. Analista del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE) en Argentina.


 

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