El líder hutí, Sayyed Abdul-Malik al-Houthi, denunció la cooperación de Estados Unidos e Israel con las fuerzas yemeníes respaldadas por Arabia Saudita contra los hutíes

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Al-Houthi revela cooperación de EE. UU., “Israel” y Riad contra Yemen

Sayyed Abdul-Malik al-Houthi abordó además el impacto del Diluvio de Al-Aqsa y las posiciones de Yemen, Irán, Líbano e Irak frente a Estados Unidos e «Israel».

El líder de Ansar Allah, Sayyed Abdul-Malik al-Houthi, afirmó que la operación «Diluvio de Al-Aqsa» representó la mayor epopeya en la yihad del pueblo palestino desde la ocupación y provocó una conmoción sin precedentes en la entidad de ocupación israelí, lo que empujó a Estados Unidos, el Reino Unido y a países occidentales a intervenir para salvarla.

Durante un discurso con motivo del tercer aniversario de la operación, en el cual abordó los acontecimientos más recientes, Sayyed al-Houthi  enfatizó la importancia de detenerse ante sus resultados para evaluar la realidad de la nación y recordar la gran responsabilidad hacia la causa palestina y la postura frente a la ocupación israelí.

«Diluvio de Al-Aqsa»: Una oportunidad para la nación respondida con el abandono… y la complicidad estadounidense en la agresión
Sayyed al-Houthi explicó que el «Diluvio de Al-Aqsa» fue una operación exitosa que abrió un horizonte práctico y de combate para la nación, demostrando la aptitud del pueblo palestino para cumplir con su deber islámico y humanitario.

Asimismo, consideró que constituyó una oportunidad para respaldarlo, partiendo del deber humano y moral, así como de consideraciones ligadas a la seguridad nacional de la región.

Señaló que la conmoción sufrida por la entidad de ocupación impulsó a Occidente a movilizarse al comprender la magnitud del impacto de la operación sobre ella y añadió que, mientras la nación árabe e islámica debió haber tomado la iniciativa para brindar todo tipo de apoyo al pueblo palestino, Occidente y las herramientas del sionismo se apresuraron a apoyar al enemigo ocupante.

En este sentido, afirmó que el papel de Estados Unidos alcanzó el nivel de una complicidad total con la ocupación, al proporcionarle cobertura política, abrir los almacenes de armas estadounidenses en la región y ofrecer un respaldo absoluto a su agresión.

Por el contrario, Sayyed al-Houthi declaró que nadie se puso del lado del pueblo palestino excepto la Resistencia Islámica en el Líbano, la República Islámica de Irán, las facciones iraquíes y el frente de apoyo yemenita.

Afirmó que la actitud predominante en la nación fue el abandono y la colusión por parte de algunos sectores, quedando el respaldo limitado a un marco estrecho dentro del eje de la yihad y la resistencia.

Lamentó que los árabes y los musulmanes hayan dejado pasar una oportunidad real para apoyar al pueblo palestino, asegurando que la operación representó un punto de inflexión para toda la nación en su conflicto con el enemigo.

El papel de Yemen en el «Diluvio de Al-Aqsa»

El líder del movimiento Ansar Allah en Yemen, Sayyed al-Houthi, afirmó que el pueblo yemenita «ha cumplido con su deber islámico desde el inicio del Diluvio de Al-Aqsa con lo máximo que ha podido ofrecer a diversos niveles», subrayando que las operaciones militares de apoyo a la  Franja de Gaza «se realizaron en grandes cifras y no se detuvieron sino hasta la noche en que se anunció el alto el fuego».

Sayyed al-Houthi señaló que la postura yemenita «estuvo al más alto nivel que el pueblo pudo ofrecer».

Indicó que el «enemigo saudita», desde el comienzo de las operaciones yemenitas en apoyo al pueblo palestino, buscó cooperar con el enemigo israelí y participó en operaciones de interceptación «incluso fuera de su espacio aéreo y en el mar».

Añadió que las coordenadas geográficas confesadas por las células de espionaje pertenecientes al «enemigo saudita» coincidieron con los lugares de los bombardeos perpetrados por Estados Unidos e «Israel» contra Yemen.

Asimismo, Sayyed al-Houthi reveló que el «enemigo saudita» albergó a oficiales israelíes para llevar a cabo operaciones de reconocimiento en el espacio aéreo de la provincia de Saada, señalando que aviones estadounidenses los trasladaron desde Chipre hasta campamentos saudíes cercanos a la frontera con Yemen.

Explicó que Arabia Saudita también permitió operaciones de reconocimiento israelíes sobre las provincias de Saada, Hajjah y Amran, y que esta cooperación continuó hasta el regreso de los oficiales israelíes y sus equipos a Chipre.

«El bloqueo saudita convirtió a Yemen en una gran prisión»

En cuanto a la situación interna, Sayyed al-Houthi declaró que el «enemigo saudita» continuó atacando a Yemen incluso después de la etapa de «desescalada», endureciendo el bloqueo y convirtiendo al país, según sus palabras, en una «gran prisión».

Señaló que el pueblo yemenita fue privado de su riqueza petrolera, a pesar de que los salarios de los empleados públicos dependieron de los ingresos de estos recursos durante 12 años y añadió que cerca de un millón de trabajadores se vieron privados de sus sueldos, mientras que los ingresos del petróleo y el gas se destinaban al Banco Nacional Saudita.

Sayyed al-Houthi advirtió que los servicios de salud en Yemen alcanzaron «sus niveles más bajos» como resultado de la agresión y el bloqueo saudita, lo que provocó la muerte de un millón 400 mil enfermos.

Afirmó que Saná llegó a una «etapa de desesperanza» con Arabia Saudita, asegurando que «ni las negociaciones ni otras vías dieron resultado».

En el ámbito militar, recalcó que los aviones, armas y cargamentos utilizados para ejecutar cerca de un cuarto de millón de  bombardeos sobre Yemen son estadounidenses, y que la operatividad de estos aviones depende de la parte estadounidense.

Añadió que las bombas utilizadas para atacar a Yemen «son estadounidenses y el régimen saudita las obtuvo de Estados Unidos para matar a nuestro pueblo y destruir su infraestructura».

Precisó que los bombardeos y ataques con misiles saudíes desde la fase de «desescalada» sumaron mil 642 ataques, detallando que durante los últimos tres meses estuvieron dirigidos contra la infraestructura en Yemen.

Sayyed al-Houthi sentenció que «una de las realidades evidentes es la existencia de una cooperación estadounidense-israelí-saudita contra el pueblo yemení».

Resistencia palestina frente al genocidio y la hambruna

Al hablar sobre la postura palestina, Sayyed al-Houthi aseguró que la enorme firmeza y la gran constancia del pueblo palestino y sus facciones combatientes –que mantuvieron una postura unificada– fueron de los rasgos más destacados de esta epopeya.

Subrayó que la entereza del pueblo palestino asombró al mundo, especialmente ante el apoyo con las armas más letales y las diversas formas de asistencia recibidas por la ocupación.

Señaló que el enemigo israelí enfrentó a los palestinos mediante el genocidio, lanzando los tipos de armamento más destructivos contra zonas residenciales en la Franja de Gaza  y arrasando barrios enteros con bombas estadounidenses, apuntando contra cualquier manifestación de vida, llegando incluso a privar de agua a la población.

Calificó la guerra de hambre ejercida por la ocupación contra los habitantes de la Franja  como una situación vergonzosa para el mundo, y en primer lugar para los musulmanes.

Destacó que algunos crímenes se transmitían en vivo, mientras el enemigo hacía alarde de su agresividad y de su insistencia en el genocidio y la comisión de crímenes atroces.

El escenario libanés

El líder de Ansar Allah ratificó que «el enemigo israelí, junto con el estadounidense, trabajan para acabar con el frente de la Resistencia Islámica en el Líbano, señalando que Arabia Saudita desempeña un papel fundamental en ello».

Sayyed al-Houthi afirmó que «el régimen saudita ejerce presiones en los círculos oficiales libaneses para comprar posturas políticas y predispone a todos en contra de Hizbullah, alineándose en un mismo frente con los enemigos israelí y estadounidense».

Asimismo, apuntó en este contexto que «el mayor servicio al enemigo israelí en el Líbano es terminar con la Resistencia Islámica, la cual hace frente al proyecto sionista que tiene como objetivo a toda la región».

Irán libra una gran batalla y su papel beneficia a toda la nación

Al-Houthi indicó que «la República Islámica de Irán libra una gran batalla frente a los enemigos israelí y estadounidense», señalando que «el sionismo y sus ramificaciones encontraron en ella el mayor obstáculo para su plan, debido a su apoyo al pueblo palestino y su confrontación al proyecto sionista».

Subrayó que el papel desempeñado por Irán hacia Palestina y la región, así como su firmeza frente a la tiranía sionista, benefician a toda la nación. Mencionó además que Irán ha entregado grandes sacrificios en esta confrontación, situando a la vanguardia al líder de la Revolución Islámica en Irán, el mártir Sayyed Ali Khamenei.

La retirada estadounidense de Irak es fruto de la resistencia

Respecto a la cuestión iraquí, Sayyid al-Houthi consideró que la retirada estadounidense de Irak representa una gran lección para la nación, asegurando que es fruto de la resistencia en Irak, y preguntándose: «Si no fuera así, ¿qué impulsaría al estadounidense a marcharse?».

Sostuvo que «la postura libre y valiente, junto con la trayectoria de lucha en Irak, tuvo como fruto la expulsión de los estadounidenses del país».

AL MAYADEEN

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