Guatemala: campesinos desalojados presionan al gobierno por devolución de sus tierras

Organizaciones nacionales e internacionales como Oxfam y la Marcha Campesina Indígena y Popular conmemoran el anuncio del gobierno guatemalteco de que va a entregar las tierras a 158 familias q’eqchi’es desalojadas en marzo de 2011 en el Valle del Polochic. La primera entrega a esas familias está prevista para septiembre.

Para las familias, organizaciones y ciudadanos involucrados en la campaña por la recuperación de las tierras es el primer triunfo tras la larga lucha de los afectados por los desalojos. “Aún así, todavía hay mucho camino por delante. Continuaremos acompañando y alentando a las 611 familias restantes, que también requieren una solución”, declaran las organizaciones populares.

Tras un gran acto de movilización realizado el pasado 22 de abril frente al Palacio presidencial, el Gobierno de Guatemala reconoció la promesa que hizo hace un año de devolver las tierras a las familias desalojadas del Valle del Polochic, una promesa que no ha cumplido. Además, el ministro de Agricultura recogió las 107 mil firmas de ciudadanos y ciudadanas de 55 países y afirmó que comparte la demanda válida y legítima de las organizaciones campesinas del Polochic.

Las organizaciones afirman que el gobierno guatemalteco cuenta con dinero para resolver la situación de estas familias y ha expresado su voluntad de hacerlo. Así, se ha comprometido a buscar mecanismos para hacer efectiva la compra de tierras para las familias desalojadas, a proporcionar atención alimentaria a las familias y a aplicar una política de desarrollo en el Valle del Polochic que permita solucionar los conflictos sociales.

Un reciente informe de Naciones Unidas en Guatemala respalda punto por punto las principales peticiones de las organizaciones campesinas y pide al Gobierno de Guatemala que suspenda los desalojos forzosos hasta contar con una legislación al respecto. También insta al Gobierno a cumplir los compromisos que adquirió con El Polochic.

En marzo de 2011, 769 familias campesinas e indígenas fueron expulsadas de sus viviendas del Valle del Polochic. Sus cultivos fueron quemados y tres campesinos murieron como consecuencia de la violencia empleada por parte de los Cuerpos de Seguridad del Estado y la empresa Chabil Utzaj.

Dos años después del desalojo, las 769 familias siguen viviendo en condiciones indignas, sin casas donde vivir ni tierras que cultivar. Mientras tanto, el hambre se ha convertido en la realidad diaria para las familias campesinas que antes trabajaban la tierra cultivando maíz, frijol y otros alimentos.

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