Elecciones cuatro años después del derrocamiento de Manuel Zelaya – Por Joaquín R. Hernández

El cónclave de representantes de partidos progresistas y de movimientos sociales latinoamericanos se instaló el pasado fin de semana para manifestar su apoyo al partido Libertad y Refundación (Libre). Igualmente, anunció el envío de observadores al proceso electoral.

“La creciente presencia de representantes del Foro de Sao Paulo (FSP) en Honduras en vísperas del proceso electoral ha despertado el resquemor y las alertas de sectores de la sociedad que temen que este grupo pueda alentar un ambiente de inestabilidad y pretenda ejercer algún tipo de injerencia en los resultados de los comicios”, indica un articulista del diario La Prensa, de San Pedro Sula.

“Analistas y expertos consultados por La Prensa, añade del diario, exteriorizaron su preocupación de que el FSP, compuesto por los Gobiernos y partidos de la izquierda radical del continente, pretenda introducir agentes disociadores que generen inestabilidad política en caso de que el izquierdista Partido Libertad y Refundación (Libre) no resulte favorecido por el voto popular.”

Sin embargo, los mismos “analistas y expertos” no manifiestan ninguna preocupación por el arribo de otros observadores a la conclusión del proceso electoral.

La Unión Europea (UE) desplegará una misión de observación conformada por delegados de los Estados miembros de la Unión y posiblemente de Suiza, Canadá y Noruega.

Las elecciones en Honduras también serán seguidas por una misión de la Organización de Estados Americanos (OEA) integrada por 78 observadores.

Tampoco les preocupa la declaración de la embajadora de Estados Unidos en Tegucigalpa. Lisa Kubiske, en la invariable tradición de los diplomáticos de su país de hacer declaraciones sobre la política interna de las naciones donde están acreditados, dijo: “hay que preguntarle a los candidatos a presidente cómo piensan resolver los problemas que hay en Honduras. Hay que preguntarles por ejemplo cómo solucionarán el problema de la inseguridad, con qué acciones, y si las dicen entonces hay que pedirles que digan de dónde sacarán el dinero para hacerlo”.

El temido Foro de Sao Paulo simplemente declaró que las elecciones que se celebran en Honduras “son la oportunidad de retomar el camino del desarrollo económico sustentable y la refundación de Honduras, la inclusión y el progreso social como camino para profundizar la democracia participativa y la estabilidad política”.

Con lo cual no hacían sino referirse a la esencia de lo que se decide hoy en Honduras: si las elecciones abrirán las puertas a los objetivos de progreso ý justicia social que se frustraron con el golpe de Estado oligárquico contra el presidente Manuel Zelaya, cuatro años atrás.

Porque lo cierto es que tras el golpe, Honduras se ha convertido en uno de los países más empobrecidos e inseguros del continente y probablemente del mundo.

El propio Instituto Nacional de Estadísticas proporciona la información:

-El 66,5% de la población vive en pobreza, cifra que alcanza el 74,1% en zonas rurales. Además, la pobreza extrema afecta al 46% de los hondureños.

-En 2009 el 30% de los hondureños vivía con menos de $2 diarios y el 18% con menos de $1.

-Honduras es el segundo país más desigual del istmo (solo superado por Guatemala) con un índice de gini de 0,5552 (entre más cercana este la cifra de 1 más desigual es el país).

-La mortalidad infantil se sitúa en un 24,3% de los recién nacidos, número superado en Centroamérica solamente por Guatemala en que es de 29,5%.

Y como es lógico, esta situación social, verdaderamente dantesca, engendra graves problemas de seguridad:

-Honduras tiene la tasa de homicidios más alta del mundo con 85,5 por cada 100.000 habitantes, solo en 2012 se reportaron 7.172 homicidios.

-San Pedro Sula es la ciudad más peligrosa del mundo, según el ranking del Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal.

Encuestas avanzan resultados

Las estadísticas no hacen sino confirmar el fracaso del viejo sistema bipartidista hondureño y de la oligarquía en el poder.

Varias encuestas anuncian que Xiomara Castro de Zelaya, candidata del Partido Libre y esposa del depuesto presidente Manuel Zelaya, marcha adelante de los otros siete candidatos, con un 28 por ciento de la intención de voto. Este porcentaje sería suficiente para ganar la presidencia, en un sistema que no prevé votación en segunda vuelta.

La victoria del partido Libre –como se ve en la reacción ante la simple participación de observadores del Foro de Sao Paulo—trae profundas inquietudes a la oligarquía hondureña.

La excanciller hondureña Patricia Rodas y dirigente de Libre alertó: “Estos próximos meses se inicia una campaña con dificultades terribles, amenazas en forma permanente y una escalada de violencia y de exterminio.

Honduras, dijo, se ha convertido en el país más inseguro del planeta, “para combinar inseguridad y represión sin que las fronteras sean claras”.

“Tenemos que enfrentar el temor de la derecha al retorno del pueblo al poder, para reconstruir lo que intentaron destruir con el golpe de Estado”, enfatizó.

De consumarse la victoria popular, las tensiones se acrecentarán en el hermano país centroamericano. Las experiencias de estos cuatro años harán que la oligarquía se enfrente a un pueblo, a un movimiento y a dirigentes que han extraído lecciones de la historia reciente y se preparan para enfrentar los retos del futuro.

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