Especialistas analizan cómo se prepara Perú antes del fallo del 27 de Enero.

Banderas gigantes, llamados a la calma, helicópteros en la frontera. Señales mezcladas que llegan desde Perú a menos de una semana de conocerse la sentencia de la Corte de La Haya y que son reflejo de un complejo entramado político y social que explica cómo esperan el fallo en el vecino país. Los analistas Mirko Lauer, de Perú, y José Rodríguez Elizondo, de Chile, descifran el clima que en estos días se vive en la capital peruana.

1 La cautela del Presidente y su canciller

 

Basta revisar la historia de declaraciones del Presidente Ollanta Humala para advertir que durante su trayectoria política ha experimentado un cambio respecto a Chile. Proveniente del movimiento etnocacerista, Humala se destacó por tener un discurso calificado como belicista y antichileno, que desplegó en su primera incursión presidencial en 2006, postura que moderó considerablemente en 2010, durante su segunda y exitosa campaña.

Ahora, Humala se ha mostrado cauteloso y preocupado de que la relación no sufra ninguna interferencia. Así, ha asegurado que en caso de que Perú gane el diferendo marítimo, se celebrará con “prudencia” y que la clase política chilena es lo “suficientemente madura” como para evaluar el costo que tendría no acatar la decisión del Tribunal Internacional.

“Para él Chile era un gran enemigo, pero luego vemos que, tras asumir la presidencia, se dio cuenta que estar a la cabeza de un estado es otra cosa. Ha procurado el respeto, ha tendido lazos, ha trabajo en la integración y ha sujetado las manifestaciones”, aseguró José Rodríguez Elizondo.

En el mismo sentido opina Lauer, quien asegura que gracias a la gestión del Presidente Humala en Perú “hay un ambiente calmado, de expectativa y de curiosidad”, pero que no ha provocado que “la gente esté hipnotizada y con la mirada fija en el tema”.

La Cancillería -acusada en años anteriores por Santiago de forzar una controversia y empujar la demanda- ha actuado ahora bajo el libreto de Humala. Tanto el ex ministro Rafael Roncagliolo -quien renunció el 15 de mayo de 2013, en medio de tensiones internas y un decaído estado de salud- y la actual canciller Eda Rivas han evitado hacer demasiadas declaraciones.

“La Cancillería peruana tiene gran peso político en Perú. Ellos prepararon una estrategia para demandarnos de larguísimo plazo, desde 1978 a la fecha”, asegura Rodríguez.

2 Políticos y “agitadores”

 

El llamado a embanderar Perú que hizo el ex presidente Alan García no sólo reflejó el clima de triunfalismo que se vive por estos días en Lima sino también el intento de algunos por relevar aún más un asunto de por sí sensible.

Para Mirko Lauer, lo que explica la ofensiva no es tanto el sentimiento nacionalista sino más bien un objetivo político. “Lo que está tratando de hacer Alan García es levantarse a sí mismo y recordarle al país que fue él quien puso en marcha el movimiento de reclamo que va terminar con el dictamen del día 27”, dice.

Desde Santiago, Rodríguez Elizondo asegura que “el papel de Alan es ser presidente, si no está desempleado. El quiere decirles a los peruanos que él es el inventor del tema con vistas a su tercera presidencia”.

Lauer sostiene que de una u otro forma todos los partidos y figurar relevantes le están sacando provecho a La Haya. “Están convencidos que viene un gran triunfo y aprovechan los buenos tiempos”.

3 Nacionalismo popular y de elite

 

Varios analistas peruanos creen que, en caso de que ese país obtenga un buen resultado en La Haya, lo que cambiará no serán solo millas en el mar: también se alteraría el actual balance político y cultural de la relación entre ambos países, hasta ahora marcado por el esquema de ganador-vencedor (y sus consiguientes desconfianzas) que viene desde la Guerra del Pacífico.

Así, buena parte de la sociedad peruana, dice el analista limeño, ve la demanda ante la corte internacional como una forma distinta de reivindicación histórica. Fue ese sentimiento de corte más nacionalista el que catalizó posturas diplomáticas duras y finalmente, viabilizó la demanda.

Según Rodríguez Elizondo, el sector nacionalista histórico peruano es representado principalmente por algunos de los principales medios de comunicación en ese país, los que “miran el fallo de La Haya como una revancha por la Guerra del Pacífico”.

Lauer reconoce “la gran influencia” de los medios pero advierte “yo no pensaría que la actitud es particularmente patriotera. Esos tiempos se acabaron”.

4 La actitud de los militares

 

Ad portas de la sentencia, las fuerzas armadas peruanas han enviado señales mixtas.

La semana pasada, el sobrevuelo de un helicóptero militar de Tacna cerca de la frontera con Chile encendió todas las alarmas en Santiago. Un par de días antes, sin embargo, el Ejército de ese país condecoró al agregado militar chileno en Lima, René Palavecino, antes de su regreso a Santiago.

Para Lauer, “los militares han sido de una enorme discreción hasta este momento”. Por el contrario, para Rodríguez Elizondo los militares peruanos se han caracterizado por una posición hostil contra Chile. “El ejército peruano ha tenido varios exabruptos. Basta pensar en lo que ocurrió con (Edwin) Donayre, comandante en jefe del Ejército que en 2006 hizo comentarios xenófobos contra ciudadanos chilenos”, recordó el ex diplomático.

5 El rol moderador de los empresarios

 

En las últimas semanas tanto empresarios chilenos como peruanos han insistido en que la sentencia de La Haya no tiene por qué afectar al intercambio comercial entre ambos países. De hecho, el grupo empresarial binacional ha comenzado a promover la instalación —posterior al fallo— de un monumento conjunto en la zona de la frontera que simbolice el fin de las discrepancias.

El presidente del capítulo peruano del Consejo Empresarial Chileno-Peruano, Juan Francisco Raffo, aseguró hace unos días que cada semana hay más empresas peruanas interesadas en invertir en Chile y que ha sido la política de integración y buenos lazos de los últimos años lo que habría motivado esta seguridad. Cabe recordar que las inversiones chilenas en Perú superan los 13 mil millones de dólares y las de inversores peruanos en nuestro país totalizan alrededor de 8 mil millones.

Para Mirko Lauer “los representantes de las empresas siempre han mostrado su decisión de potenciar y profundizar la agenda económica y social entre ambos países. Los últimos incidentes diplomáticos entre Lima y Santiago no han frenado el interés en profundizar las inversiones”.

“Los empresarios son un ejemplo de que hay que seguir adelante y crear intereses comunes. Los empresarios peruanos quieren que la fiesta siga en paz y son una poderosa fuerza social que no quiere que este asunto pase a mayores”, agregó José Rodríguez Elizondo.

 

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