Guatemala: con pocos resultados, el gobierno cumple dos años de mandato

El estadio Armando Barillas de Escuintla fue el escenario que utilizó la Presidencia ayer para el acto de la entrega del informe del segundo año de Gobierno. El mandato patriota llega a la mitad de su administración en medio de un ambiente de confrontación con los medios escritos, duras críticas sobre el problema de la corrupción, el desgaste de la figura del mandatario y la vicepresidenta. A esto se suma, la inseguridad, los puntos de conflictividad social, la desnutrición y la pobreza; aspectos de un legado histórico que no han disminuido con las iniciativas del Gobierno.

En contraste, al no existir políticas específicas, ni avances sustanciales, la propaganda gubernamental ha aumentado significativamente en el segundo año. A lo largo de 2013, se gastaron más de Q60 millones en publicidad de Pérez Molina. Además de la creación de su programa televisivo para enaltecer su imagen. “Se está perdiendo la coherencia de los programas de Gobierno, muy fácilmente se ven arrastrados por la coyuntura y quieren dar respuestas de muy corto plazo, que pueden caer en la tentación electoral”, argumenta Renzo Rosal, de la Dirección de Incidencia Pública de la Universidad Rafael Landívar.

Además, critica que hay poca estabilidad en las iniciativas que se lanzan con mucha fuerza. Rosal explica que hay muchas contradicciones en cuanto a lo que se anuncia públicamente y que se rectifica o se retracta después. “Lo que eso dice es que hay pulsos en el interior del gabinete que se hicieron sentir con más fuerza en 2013, que indiscutiblemente se van a incrementar este año por el ambiente preelectoral”.

Inseguridad rural

Un avance prematuro que se destaca es la tendencia para estabilizar los índices de hechos delictivos. La creación de fuerzas de tarea, el mantenimiento de la cúpula del Ministerio de Gobernación, el incremento de efectivos policiales y el enlace con otras dependencias del Estado, como el Ministerio Público y el Instituto Nacional de Ciencias Forenses, han logrado que se vislumbren efectos positivos para paliar la inseguridad.

 

Sin embargo, la mayoría de estas acciones, fueron enfocadas en las áreas urbanas, específicamente, en la ciudad capital, una situación que Mario Itzep, del Observatorio Nacional de Pueblos Indígenas critica. “Las comunidades rurales están abandonadas, no hay una política rural de seguridad. Hay un incremento de la conflictividad social y en lugar de buscar soluciones democráticas, el carácter ha sido una respuesta de mano dura contra los derechos colectivos de los pueblos indígenas.

Inversión social electoral

La oferta de continuar e institucionalizar los programas sociales impulsados por el gobierno anterior se cumplió. Sin embargo, para Cristhians Castillo, del Instituto de Problemas Nacionales de la Universidad de San Carlos (Ipnusac) esta es el área más deficiente de esta administración. “Se nota que no está en las prioridades presupuestarias de este gobierno y eso es contradictorio respecto a sus propias promesas de campaña”, expresa.

 

Durante 2013, el Ministerio de Desarrollo Social (Mides) alcanzó solamente el 62 por ciento de ejecución presupuestaria. Además, Itzep enfatiza que estos programas han sido utilizados para beneficiar al oficialismo, pues es entregado por los operadores comunitarios del Partido Patriota. El Mides ha sido criticado además por su poca estabilidad, pues, aunque aún no tiene dos años de creación ya ha rotado dos ministros y ocho viceministros.

 

Economía

En materia de transformación económica, el Gobierno logró una meta que muchas administraciones habían deseado, una reforma tributaria. A mitad de año, el mandatario condonó el impuesto vehicular, lo que fue calificado como una medida populista tras el rechazo de la reforma. Esta medida y la inestabilidad en la Superintendencia de Administración Tributaria (SAT) desembocaron en baja recaudación, por tanto menos recursos para el Estado.

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