“Quién grita ¿‘No va tener Copa’?”. Análisis de Ciro Barros, de la Agencia Pública de Brasil, que busca desentrañar cómo se componen los movimientos sociales que están detrás de las manifestaciones contra la Copa del Mundo.

El equipo de Pública buscó a los activistas que articularon la primera manifestación de año contra la Copa, encontró un grupo heterogéneo y decido a detener el Mundial, a base de protestas – sin “actos violentos”.

El escenario es un centro académico de una universidad, en la zona oeste de São Paulo, en un inicio de noche de fin de enero, sorprendentemente seco. Sentadas en rueda están cerca de 20 personas. Mientras no comienza la reunión, las personas conversan en voz baja, haciendo críticas a la policía, a la Copa, al gobierno federal, al gobierno del Estado de São Paulo. El grupo es heterogéneo: hombres mayores, adolescentes de ambos sexos, mujeres, trabajadores, estudiantes. Todos ellos en común el hecho de pertenecer a movimientos sociales – desde los más tradicionales, con amplia experiencia en protestas de calle, a los más recientes, que alcanzaron notoriedad a partir de la ola de manifestaciones de junio del año pasado.

El domingo, 12 enero, a 13 días de la primera manifestación convocada por el colectivo, vino la reacción del PT en una nota posteada en la página oficial del partido en Facebook: “Está combinado. Una buena semana para todos los que apoyan a Brasil”. Acompañando a la frase, había una foto con el hashtag#VaiterCopa [habrá Copa].En la página oficial de la presidenta Dilma, el mismo tono: Liquido y cierto. Una buena semana para todos los que apoyan al Brasil” y una vez más el mismo hashtag. Hoy día, el hashtag usado por el gobierno y el PT es #CopadasCopas, el lema oficial.

En las redes sociales hubo quien tratase al movimiento como ‘terrorista’ o “caso a ser enfrentado por la policía”. Críticos más moderados afirman que si las protestas por la Copa, tuviesen el mismo efecto devastador sobre la popularidad de la presidenta Dilma, estarían abriendo el camino a los partidos de la derecha.

Pero finalmente, ¿en qué consiste este nuevo movimiento? ¿Qué pretende? ¿Cómo respondería a las críticas de que ha sido objeto? Estas fueron las preguntas que me llevaron a buscar aquella reunión.

 

Manifiesto y el crecimiento de la articulación

El 10 de diciembre del año pasado, Día Internacional de los Derechos Humanos, fue presentado el manifiesto del movimiento con el título “Si no tenemos derechos, no habrá Copa”. (…) ¡Junio de 2013, fue solo el comienzo! Las personas, los movimientos y los colectivos indignados que quieren transformar la realidad, afirman a través de diversas luchas que sin la consolidación de los derechos sociales (salud, educación, vivienda, transporte y tantos otros) no hay posibilidad de que el pueblo Brasileño admita mega-eventos como la Copa del Mundo y las Olimpiadas. Esto significa que las palabras de orden [las consignas] en el combate estos gobiernos que solo sirven a las empresas y al lucro deben ser: ¡Si no tenemos derechos, no habrá Copa!, expresa un trecho del manifiesto. Y continúa: “¡Nuestra propuesta es impedir la Copa! Mostrar nacional e internacionalmente que el poder popular ¡no quiere la Copa! Después el manifiesto se refiere a las manifestaciones contra el aumento de la tarifas de transporte que fueron el detonante de la ola de protestas de junio: “Los dirigentes políticos dijeron que era imposible atender a las demandas de las manifestaciones, por la cancelación del aumento, sin embargo el poder popular en las calles nos mostró que las realidades imposibles pueden ser transformadas, reivindicadas y conquistadas por el pueblo. Y aun así dirán: ¡pero eso es imposible! Entonces nosotros diremos, ‘¡Lo imposible, ocurre!’”

Cinco movimientos firman el manifiesto. El más conocido entre ellos tal vez sea el Movimiento Passe Livre (MPL), uno de los principales catalizadores de las protestas políticas en junio, con la agenda del modelo de transporte público. Los otros son el Foro Popular de Salud del Estado de Sao Paulo, articulación que reúne diversos colectivos en defensa de las mejorías en salud pública, el Colectivo Autónomo de los Trabajadores Sociales, que reúne, principalmente asistentes sociales que trabajan en Sao Paulo; Periferia Activa, fundada por comunidades de la zona sur y de la región metropolitana de la capital paulista; y que combate la violencia de la policía y de los grupos de exterminio ligados al comité contra el Genocidio la población; Periferia Activa, fundada por comunidades de la zona sur y de la región metropolitana de la capital paulista, y el Comité Contra el Genocidio de la Población Negra, Pobre y Periférica, que combate la violencia de la policía y de los grupos de exterminio vinculados a ella, con actuación en la periferias.

No soy afiliado a nada

Los enfoques de las organizaciones, como se ve, son diferentes, pero lo que las une es la lucha por los derechos humanos de la población excluida, que ahora consideran más amenazados por la realización de la Copa. Sergio Lima, del Foro Popular de Salud, describe así a los integrantes del movimiento: “Son gentes que ya participaron en muchas luchas, personas del movimiento social, que están cansadas [de la burocracia] de gabinetes y todo lo demás. Yo soy un caso, propuse mucho tiempo lucha de gabinete. Pero hoy no estoy afiliado a nada”, agrega. Y Explica los objetivos del grupo: “En mi modo de ver, nosotros no necesitamos de Copa en este momento, ante tantas fallas y problemas en transporte, educación y salud. Creo lo dicho, en ese sentido”.

Cuando le recuerdo que las críticas, principalmente expresadas en las redes sociales, de que “no habrá Copa”, sirven a los partidos de la derecha, el ríe, cuenta que inclusive ha sido afiliado al PT. “Ellos siempre argumentan eso”, dice con desdén.

Pregunto entonces si ellos realmente pretende impedir la Copa, y de qué manera. “Realmente es un objetivo. Enfrentar efectivamente, sabemos que es una lucha desigual y cruel, pero tenemos eso realmente como parte de nuestra agenda. Queremos ganar a las masas, ganar cuerpo y realizar enfrentamientos a través de protestas en las calles. No queremos ningún acto violento, ni se piensa en ello. Queremos impedirla realmente con las protestas”, afirma.

Además de las organizaciones citadas, el movimiento también atrajo activistas que militaban en partidos políticos a la izquierda del PT y del PSOL. Por ejemplo, el movimiento ¡Juntos!, que surgió a inicios de 2011, a partir de la juventud del PSOL, también es parte de su base de apoyo.

“Entendemos la Copa del Mundo, como parte de un aspecto crítico del crecimiento capitalista. Con el crecimiento, en lugar de tener inversiones en los sectores públicos, en salud, educación, transporte, vivienda, lo que de hecho se da, es un proceso de servil sometimiento al proyecto tradicional de acumulación, como es caso con este mega-evento dirigido por una entidad absolutamente corrupta como la Fifa. El único objetivo de la Copa es enriquecer a los socios comerciales de la Fifa y de otras grandes empresas en Brasil. Y esto ha sido efectuado con la producción de ciudades de excepción”, afirma Mauricio Costa Carvalho, de ¡Juntos!

Para Mauricio, las protestas de ahora forman parte de una secuencia de manifestaciones que vienen ocurriendo en los últimos años en todo el mundo – de los indignados en España al Occupy Wal Street en los Estados Unidos. Fueron estas protestas, explica, las que motivaron la creación de ¡Juntos! “Todos los gobernantes tuvieron su popularidad bastante desgastada después de la jornadas de junio. Ello muestra que no es un problema de un partido o de otro, solamente. Es un problema de la estructura de la vieja política partidaria en el país. Las manifestaciones mostraron que es necesario tener cambios estructurales. Y estos cambios pasan por tener una política que es completamente distinta de la política que viene siendo realizada. Es necesario que se oiga la voz de las calles y que la política no se reduzca a dar un cheque en blanco a un candidato cada dos años.

Pregunto si la coalición de ¡Juntos! con el PSOL, que va a presentar al senador amapaense Randolfe Rodrigues como candidato a la presidencia este año, compromete la independencia partidaria del grupo. “Juntos es un grupo que tiene militantes del PSOL, pero tiene además muchos militantes que no son del PSOL, tiene sus propios grupos de discusión. Existen militantes del PSOL que participan en varios grupos diferentes. Pero en este caso no hay nada vinculado a la estructura del PSOL”, responde.

Ciberactividad

Desde la redacción del manifiesto, la articulación se define como horizontal, sin que nadie reclame para a sí mismo el papel de líder u organizador del movimiento. Todos participan en la discusión de los lineamientos y estrategias de los actos. Y el colectivo sigue atrayendo a nuevos actores, como los miembros del Sindicato de los trabajadores del Metro de São Paulo, miembros de movimientos por vivienda como el Movimiento de los trabajadores Sin Techo (MTST), representantes del movimiento estudiantil, la GAPP (Grupo de Apoyo a la Protesta Popular), un colectivo que brinda primeros auxilios los manifestantes de afectados, entre otros. Un conjunto muy heterogéneo, formado básicamente por los movimientos urbanos de izquierda con demandas clásicas (vivienda, salud, educación, transporte…) y otros de ciberactivismo, como lo demuestran las páginas de Facebook “en contra de la Copa del mundo 2014” y “Operación Copa del mundo”, el grupo Anonymous.

“Hubo un convergencia [con los grupos de ciberactividad]. Ya había un montón de jóvenes que había creado un evento en Facebook convocando a protestas contra la Copa y nosotros nos articulados con ellos, llegando a presentar una agenda más concreta”, dice Sergio Lima del Foro Popular.

Según los activistas oídos por los reporteros de Pública, los grupos que operan online tienen dos funciones básicas: ayudar a difundir las protestas y a vehicular una versión de los manifestantes sobre episodios polémicos de las protestas. El acto del día 25 de enero, por ejemplo, centrado en São Paulo, tenía como elemento aglutinador el aniversario de la ciudad. Pero su divulgación en la redes, consiguió multiplicar las protestas en otras ciudades del país.
Banderas clásicas

Hay muchos miembros de los movimientos sociales, sin embargo, que asocian al Anonymous y a otros grupos ciberactivistas con sectores conservadores, incluso con la misma policía. Se declaran no partidista. Anónymous se declara a partidario.

“Si hay alguien de derecha aquí, está muy bien escondido”, dice categóricamente Sergio Lima. Mauricio Carvalho, de ¡Juntos!, coincide: “nosotros estamos elaborando una lista de reivindicaciones por los derechos básicos referidos a algunas banderas que están comprendidas en seis ejes: salud, educación, transporte, vivienda, rechazo a la interferencia de la Fifa y A la represión. Y todas estas banderas fueron construidas y levantadas históricamente por la izquierda y los sociales”.

Otro miembro de la articulación es el activista Vítor Araújo, el “Vitinho”, que perdió un ojo en una manifestación del pasado día 7 de septiembre en Sao Paulo, mientras cubría la manifestación para ‘Basta TV’ canal de televisión independiente. Vítor dice que perdió su ojo después de que una bomba de la policía militar estalló cerca de su cara – episodio que lo motivó a salir a las calles.

“Nuestro movimiento es horizontal y no partidista o ideológico. Hay mucho debate, mucha gente con ideologías diferentes, pero tenemos un solo sello o característica definitoria que es ‘Si no hay derechos, no habrá Copa: derecho a la salud, a la educación, la vivienda a la seguridad pública. Son estos méritos que cada una de las personas lucha por un objetivo final”, afirma.

 

Las palabras de Vítor parecen ilustrar la crisis de representación política, tan citada por los sociólogos en el momento en que vivimos. Dice no creer en los métodos de la política clásica, aunque él no se opone a la participación de activistas que militan en los partidos. “Nuestra lucha es por los derechos básicos, que están en la Constitución y llegan a concretarse. No está vinculada a partidos, a ideologías” destaca, agregando añadiendo que también ha hecho manifestaciones en el llamado “Propinoducto Tucano” (denuncia de corrupción en los contratos para metro y trenes de São Paulo) y que no hay no hay motivos partidarios en las manifestaciones contra la Copa.

“El asunto es simple: hubo un acuerdo, que fue el gobierno montar toda una estructura para la Copa, los estadios [en otras]. Ese acuerdo no se cumplió, y por eso es que nosotros luchamos. Son siete años y ellos no cumplieron con este acuerdo, “, explica.

“Vítor también niega la presencia de “personas abiertamente de derecha”, así como de seguidores de la táctica Black Bloc en el diseño y organización de los movimientos contra la copa. “Las protestas son convocadas en internet, redes sociales, son abiertos. Ellos Vienen y se organizan para ir participar en ellas”, explica. También dice entender la actitud del Black Bloc, como una reacción a la violencia policial.

“Te puedo decir, ya fui a mucha manifestación aquí en Sao Paulo y quien comienza a reprimir es siempre la PM [Policía Militar]”. Afirma.

Varias protestas bajo el lema “Si no tenemos derechos, no habrá Copa del mundo”, están previstas a realizarse en este semestre. Cada protesta levantará la bandera de un derecho que, en opinión de activistas, se niega a la población, o también de problemas prácticos, acarreados por Copa. El 22 de febrero está programado un acto en Plaza de la República, Centro de São Paulo. El lema de la protesta es la educación.

Con cautela

Lema de las protestas contra la Copa (Foto: GAPP)

La Articulación Nacional de los Comités Populares de la Copa (ANCOP), apoya los actos realizados por los colectivos, pero no participa en la articulación. Cada Comité Popular, en cada ciudad sede, tiene independencia para adherir o no a los actos. ‘El lema ‘No habrá Copa’, surgió de las calles, de las manifestaciones, no fue impuesto por ningún grupo político. Claro que lo aceptamos. NO tenemos la pretensión de ser vanguardia o de monopolizar la resistencia a la Copa. Pero en el entendido que la gente ha discutido ese asunto bastante, el ‘No habrá Copa’ es mucho más una palabra de orden (una consigna) que un objetivo concreto. Entre nuestros objetivos no está que no ocurra la Copa. Tenemos objetivos concretos, como reparaciones a las víctimas de la Copa”, expresa Marina Mattar, del comité Popular de São Paulo.

“Se puede comprender que son movimientos muy heterogéneos, hay de todo en esa propuesta. Ella llega con poco debate político y algunos comités no consiguen hacer contacto efectivo con quien está proponiendo, organizando. Aquí en Porto Alegre, nosotros no conocemos a las personas que están proponiendo eso”, dice Claudia Favoro, del Comité Popular de Porto Alegre. “Cuando convocaron al acto del día 25, [la iniciativa] no fue conversada como Bloque de Luchas por el Transporte Público, tampoco con el Comité, que son los espacios donde los colectivos están organizados. Aquí nosotros no compartimos esa posición de que la movilización sea convocada por el internet. Y existe una preocupación en la izquierda en general, porque la agenda sea controlada por los sectores más conservadores. Nosotros nos sumamos al grito de “No habrá Copa” entendiendo que es un nudo en la garganta de un pueblo que está oprimido hace bastante tiempo, pero todavía vemos la situación con cautela”, explica ella.

 

“En todos los debates que hemos tenido, nos parece equivocado que el debate quede polarizado entre las alternativas ‘Habrá Copa’ y ‘No habrá Copa’. Así, la discusión permanece en un nivel superficial, sin discutir las violaciones. Y lo que queremos discutir son justamente las violaciones”, expresa Renato Cosentino, del Comité Popular de Rio de Janeiro. “Tanto las violaciones directas como consecuencia de la Copa, como las del modelo de ciudad que la Copa del Mundo, supone y sostiene. Esta es la posición que nosotros venimos tratando de destacar. Pero debe quedar claro que apoyamos el lema de las movilizaciones contra la Copa”, concluye.

 

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