Marta Lucía Ramírez, candidata presidencial del Partido Conservador de Colombia: “La reelección le haría daño al país”

SEMANA: Las encuestas muestran que su candidatura no arranca. ¿Le golpea esta situación?
 
MARTA LUCÍA RAMÍREZ: Lo que dicen las encuestas es que Colombia está clamando por un cambio, todos los días los estudios de opinión muestran el rechazo a la reelección del presidente Santos.
SEMANA: Es la candidata del Partido Conservador, pero la mayoría de los congresistas están con el presidente, entonces ¿cuál es el respaldo de su candidatura?
 
M.L.R.: Soy la candidata del Partido Conservador porque el 90 por ciento de los asistentes a la convención votó por mí y lo más importante, las bases del partido, los concejales, los directorios departamentales y municipales, los que quieren recuperar el Partido Conservador para la democracia, están conmigo.
 
SEMANA: Es posible que haya conquistado las bases del partido, pero los parlamentarios tienen los votos como lo demostraron el 9 de marzo. ¿Por qué ellos no creen en su candidatura? 
 
M. L. R.: El presidente Santos ha hecho algo sin precedentes, tratar de acabar los partidos
 dividiéndolos para que apoyen su reelección. Los congresistas que no están conmigo están con él por el empalago de la mermelada.
 
SEMANA: ¿No le da miedo pensar que está repitiendo la historia de Noemí Sanín de hace cuatro años?
 
M. L. R.: No, porque durante 15 meses construí una relación sólida con las bases del partido y, también, porque hay unos estatutos que dicen que los congresistas, y todos los que ocupan cargos en representación del mismo, tienen la obligación de apoyar la candidatura oficial.
 
SEMANA: ¿Es una amenaza? ¿Les aplicaría la llamada ‘disciplina para perros’ a Roberto Gerlein, Efraín Cepeda, entre otros?
 
M. L. R.: Sería una contradicción enorme que el Partido Conservador, que es el que siempre ha propiciado el orden, la institucionalidad, venga a ser ahora la colectividad del relajo, donde cada quien hace lo que le parece y a la hora de cumplir las directrices se quejan de que hay una ‘disciplina para perros’. Son las reglas, que ellos conocían desde antes de presentarse al Congreso.
 
SEMANA: Ellos lo que quieren es reelegir a Santos. ¿Por qué usted se opone?
 
M. L. R.: Porque su gobierno fue de buenas intenciones y de malas realizaciones. Son tantos los ires y venires de este gobierno, que estoy convencida que su reelección le hace un gran daño a Colombia.
 
SEMANA: Hablemos de la paz. ¿Usted no cree que Santos va ganando la guerra?
 
M. L. R.: Voy a tomar un ejemplo. Vengo de recorrer el suroccidente colombiano y es verdaderamente lamentable la situación de inseguridad otra vez. Primero la guerrilla, las permanentes tomas de la carretera Panamericana, tan pronto la gente sabe que llega la guerrilla, todo mundo corre, los carros pasan rápidamente, la gente trata de desaparecer porque ya saben cuándo están los de la guerrilla por allí. La extorsión ha venido creciendo.
 
SEMANA: Usted ha sido crítica del proceso de paz, pero ¿no cree que ya había condiciones para sentarse a dialogar con las Farc?
 
M. L. R.: En la seguridad democrática que yo dejé escrita en el gobierno de Álvaro Uribe decía que había que terminar el conflicto en una mesa de negociación. Esto no es un descubrimiento del presidente Santos. Pero siempre tuvimos claro que para sentarse a negociar había que doblegar a las Farc militar, económica y judicialmente. Lamentablemente a Santos le pudieron más las ganas de sentarse a negociar que la realidad de la situación en que se encontraban las Farc.
SEMANA: De cualquier manera, ya hay un proceso en marcha ¿Si usted gana la Presidencia, se levanta de la mesa? 
 
M. L. R.: Les daré un plazo de cuatro meses para continuar la negociación. Pero no como la están llevando, que hablan una semana y se toman un recreo de dos semanas. ¡Por Dios! El pueblo colombiano trabaja sin descanso durante diez, 12 horas al día, todos los días de la semana y tiene apenas unas vacaciones de 15 días al año. Durante cuatro meses nos dedicaremos intensamente a concluir esa negociación. Si se concluye, con verdad, con justicia y con garantías de que entregarán las armas al Estado colombiano, perfecto; si no, esa negociación se levantará.
SEMANA: A propósito de este tema, ¿no cree que se equivocó al escoger a Camilo Gómez como fórmula vicepresidencial al que muchos identifican con la frustración del Caguán? 
 
M. L. R.: Es justamente la persona que mejor conoce los desaciertos que pudo haber en el Caguán. Él ha mirado a los ojos a cada uno de los interlocutores que están allí en La Habana, les conoce su personalidad, sabemos perfectamente que son personas radicales, megalómanas, envanecidas, y uno tiene que conocer muy bien la personalidad de la contra parte cuando está negociando. Uno tiene que saber realmente qué es lo que los está motivando, para poder sacar un buen resultado de la negociación. Nadie los conoce mejor que Camilo Gómez.
SEMANA: Volviendo a la política, ¿Por qué los sectores más conservadores de la sociedad deben votar por usted y no por Óscar Iván Zuluaga que además tiene el respaldo de Uribe?
 
M. L. R.: En todo el país realmente me encuentro unas manifestaciones espontáneas muy grandes, no solo de los militantes del conservatismo sino de la gente en la calle diciéndome: “Gracias, por estar rescatando el Partido Conservador”. Colombia necesita esta doctrina del orden, la justicia, el desarrollo del campo, los valores de la familia, el respeto a la dignidad humana. De tal manera que ese Partido Conservador está conmigo y estará conmigo, y con ese Partido Conservador vamos a pasar a la segunda vuelta.
 
SEMANA: Si esto ocurre, ¿le pediría apoyo a Uribe? 
 
M. L. R.: Claro que vamos a pedir el apoyo del presidente Uribe y del Centro Democrático porque yo no soy una renegada como son otros. Yo sí sigo valorando lo que se hizo en seguridad democrática porque la diseñé con el presidente Uribe, porque sé todo lo que se abandonó durante este gobierno. De tal manera que vamos a tener ese apoyo y vamos a seguir sin duda construyendo juntos una agenda de reformas que necesita Colombia y que hay que impulsar durante los próximos cuatro años.
SEMANA: Uno de los temas que se metió en la campaña es el de Petro. ¿No cree que el procurador Alejandro Ordóñez se excedió en su castigo al alcalde? 
 
M. L. R.: De ninguna manera. El procurador aplicó una sanción dentro de sus facultades legales. Qué curioso que tantas sanciones parecidas que aplicó Edgardo Maya no escandalizan ni al Partido Liberal ni a la gente que hoy sale de defensora de oficio de Gustavo Petro.
SEMANA: Mucha gente cree, sin embargo, que el poder del procurador es excesivo. ¿Usted qué cree?
 
M. L. R.: A mí no me da miedo el control disciplinario, cuando uno tiene la decisión,  la vocación y la convicción de que tiene que acatar la ley. Un funcionario tiene siempre la obligación de analizar bien las normas que enmarcan su gestión y acatarla ciento por ciento.
 
SEMANA: Toquemos temas de nuestra sociedad. ¿Qué piensa del aborto?
 
M. L. R.: Yo no estoy de acuerdo con el aborto. Me parece grave que esta sea una sociedad que por hablar de progresismo esté induciendo a la juventud a una sexualidad irresponsable. Pero también creo que hay casos excepcionalísimos que la Corte Constitucional le pidió al Congreso que legislara sobre ellos, como por ejemplo cuando hay una violación múltiple.
 
SEMANA: ¿Y la legalización de la droga?
 
M. L. R.: No podemos aceptar en Colombia la legalización de la droga, ni la legalización del consumo, ni las dosis que ahora vienen también eufemísticamente promoviendo la libre personalidad induciendo a la juventud a la drogadicción.
SEMANA: ¿Es tan dura usted con la comunidad gay, como lo han sido los conservadores en el Congreso?
 
M. L. R.: A los homosexuales, los respeto, los admiro, los quiero. Hay gente homosexual que ha sido maravillosa para la humanidad, que han sido creadores, que han sido compositores, que han sido personas que han dejado una huella muy grande y creo que hay que respetar todos los derechos de las parejas homosexuales.

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