El optimismo de EPN se diluye ante la realidad – Periódico SinEmbargo, México

Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

No es gratuito que el día en que el Presidente Enrique Peña Nieto celebró con un discurso e invitados de honor a Palacio Nacional la entrega de su II Informe de Gobierno, la realidad, otra vez, haya dejado mal parado al gobierno federal.

No es gratuito, porque estos 21 meses del sexenio todas las baterías se concentraron en conseguir las 11 reformas que ayer presumió por todo el alto el Jefe del Ejecutivo federal, acompañado de su gabinete y la plana mayor de su partido, el Revolucionario Institucional (PRI).

No es gratuito porque en el afán de pasar a la historia como un gobierno reformador y que entrega los principales bienes que le quedan a la Nación a los privados, los administradores del país se olvidaron de la economía, de que México es el mayor semillero de pobres en toda América y mucho menos se acordaron de tres exigencias que expertos de México y el mundo, así como la sociedad civil, han reclamado como condiciones para que el país alcance el progreso: atacar a la corrupción, privilegiar la rendición de cuentas y lograr un ambiente de paz.

No es gratuito entonces que antes y después del discurso de Peña Nieto en Palacio Nacional –el símbolo del poder retomado por los priistas–, y que tuvo como eje destacar los logros y el futuro exitoso que vendrá para todos los mexicanos tras las reformas aprobadas, especialmente la Energética, las cifras económicas y mediciones internacionales situaron al gobierno peñista a ras de suelo.

Primero, por la mañana, analistas del sector privado consultados por el Banco de México (Banxico) bajaron su estimado de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) para 2014 de 2.56 a 2.47 por ciento, la octava baja consecutiva estimada por los expertos en lo que va del año.

En enero pasado, el estimado de crecimiento para el año era de 3.4 por ciento; en febrero bajó a 3.23 por ciento; en marzo a 3.09 por ciento; en abril a 3.01 por ciento; para mayo llegó a 2.77 por ciento; en junio pasó a 2.65 por ciento; en julio quedó en 2.67 por ciento, y el previo estimado se fijó en 2.47 por ciento.

Segundo, por la tarde, el Foro Económico Mundial dio a conocer los resultados del Índice de Competitividad Mundial 2014-2015, donde México, por segundo año consecutivo, retrocedió: esta vez fueron seis lugares y se situó en el sitio 61 del ranqueo.

Para el World Economic Forum (WEF) hasta las “fortalezas tradicionales de México”, como su entorno macroeconómico, sufrieron una reducción: la estabilidad macro cayó del sitio 49, que reportó en 2013, al 53.

El WEF realiza sus cálculos de competitividad apoyado en la evaluación de empresarios de todo el planeta; ésos, a quienes están dirigidas las reformas del Presidente Peña Nieto, destacaron ocho “notables desventajas competitivas” para México, en el siguiente orden de importancia: corrupción; regulación tributaria; ineficiencia de la burocracia pública; crimen y violencia; acceso al financiamiento; tasas tributarias; inadecuada infraestructura; regulaciones laborales restrictivas e inadecuada educación de la fuerza laboral.

En esta medición, además, México resultó muy por debajo de Chile, Panamá y Costa Rica, calificados por el Foro Económico Mundial como los tres países más competitivos de Latinoamérica.

Estas cifras y previsiones son tan demoledoras como las que grupos de la sociedad civil han publicado sobre la inseguridad, y que el gobierno federal, con una estrategia aún no entendida para contabilizar los crímenes de alto impacto, se niega a reconocer.

Es bueno que, tras las reformas, el gobierno peñista se sienta listo para “mover a México” y que anuncie grandes obras y proyectos, pero es muy malo si no ataca con urgencia los grandes rezagos que son las verdaderas anclas del país.

El optimismo del Presidente es sólo de él y sus cercanos, porque la realidad, la que sí vemos el resto de los mexicanos e incluso la mayoría de los extranjeros, devora a diario toda opción de progreso mientras la inacción persiste.

Periódico SinEmbargo, México