Argentina: luego de trece años de procesamiento, absolvieron al exministro de Economía Cavallo en el juicio por el Megacanje

El ex ministro de Economía de la Alianza, Domingo Cavallo, fue absuelto ayer por el delito de negociaciones incompatibles con la función pública en el marco de la operación del Megacanje, implementado poco antes del derrumbe del gobierno de Fernando de la Rúa. El Tribunal Oral Federal Nº4 consideró que no fue probada, a lo largo del debate, la acusación de haber beneficiado a un pool de bancos que pesaba sobre el único imputado sometido a juicio oral y público. El proceso había empezado el 16 de junio, luego de más de 13 años de trámite de la causa, con idas y vueltas, lo que benefició con sobreseimientos al resto de los acusados. Los jueces difirieron los fundamentos de la sentencia para el 14 de octubre, tras lo cual lo más probable es que quede firme.

“Analizada la prueba producida en el debate, la acusación de la Fiscalía no acreditó los extremos de la imputación, esto es ni la materialidad ni la autoría”. Con esta escueta fórmula, Néstor Costabel, Enrique Pose y Patricia Mallo descartaron el pedido de condena a tres años de prisión e inhabilitación perpetua para el ejercicio de cargos públicos que la fiscal Fabiana León había solicitado para Cavallo. En síntesis, no pudo confirmarse cuál fue el delito detrás de la elección de los bancos encargados de la colocación de los bonos de la deuda en 2001, y por ende, que el también ex ministro de Carlos Menem lo hubiera cometido.

En sí, el juicio nunca fue por la decisión política adoptada por la Alianza de canjear 37 tipos de bonos con vencimientos escalonados que eran de imposible cumplimiento en el marco de una aguda crisis política y económica, hecho que se tradujo en un perjuicio para los intereses del Estado. Sino por el supuesto beneficio –en cuanto a comisiones– que en aquella colocación obtuvieron los bancos Galicia, Santander, Francés, Credit Suisse First Boston, HSBC, JP Morgan y Salomon Smith Barney, cuya elección fue facilitada por el ex secretario del Tesoro norteamericano David Mulford.

La causa fue elevada a juicio con el antecedente de una pericia realizada durante la instrucción por peritos de la Corte Suprema. Los técnicos descartaron que por la operación se hubiera incrementado la deuda en términos reales, más allá de que en términos nominales aumentó US$ 55 mil millones. Ese fue uno de los principales argumentos de Cavallo para defender su accionar.

En sus últimas palabras, pronunciadas antes del mediodía, el ex ministro insistió en su inocencia y cargó contra el actual gobierno nacional. “Vengo padeciendo ataques injustificados de la justicia. Lo veo en esta causa. Hagan justicia y así evitarán a futuro que ningún dirigente político acuda a la judicialización”, sostuvo. “Fui el chivo expiatorio; tenía que ser el responsable de la terrible crisis que sufrió el país”, se victimizó, a la vez que volvió a justificar el Megacanje como una transacción en la que -dijo- “lo único que se hizo fue extender los plazos” de vencimiento de la deuda hasta el 2031. “Fui juzgado y absuelto. Simplemente porque no cometí nunca ningún delito. (…) Cometo y cometí errores, pero siempre con buena fe”, tuiteó Cavallo luego de conocida la decisión del TOF4.

La conclusiones del juicio no apuntalaron la acusación: los testimonios no apuntaron a un excesivo cobro de comisiones de los bancos, por la magnitud del canje; las entidades que quedaron fuera de la operación, descartaron una maniobra especulativa para manipular la selección y favorecer a un grupo; si bien Mulford –que nunca declaró- hizo lobby apenas asumió de la Rúa trayendo al país la “solución” al problema financiero, la decisión se instrumentó a través de un decreto presidencial y luego de que se hubieran comunicado los pormenores a una comisión bicameral del Congreso. En un creativo giro, la fiscal planteó entonces que el Megacanje buscó de forma “dolosa” salvaguardar a los bancos elegidos frente a la desvalorización de sus carteras con bonos que no iban a poder cobrar. Trece años después, y con la mayoría de los acusados fuera del juicio, el veredicto dejó un sabor amargo sobre el hecho que significó que la Argentina diera un paso hacia el abismo. «

Tiempo Argentino