Ernesto Samper, secretario general de Unasur: “La inclusión que buscamos alcanzar no dejará fuera de los sistemas de salud a ninguna persona por su condición económica”

El ISAGS entrevistó con exclusividad el nuevo secretario general de UNASUR, Ernesto Samper. Samper recalcó que la salud como un derecho no es un simple postulado filosófico, sino que necesita concretarse en acciones.

UNASUR cumplió seis años en 2014 y presenta avances relevantes en la integración suramericana. Para su gestión, usted ha destacado la importancia del Bloque trabajar una nueva agenda social con un enfoque en la reducción de las desigualdades, de actuar en la cuestión económica para que se promueva la integración energética y una mayor inversión en ciencia y tecnología, además de retomar el protagonismo político en la región con la intención de fortalecer la vocación de Suramérica como ambiente de paz en el mundo. ¿Cuál es la importancia de la Salud en este contexto?

La salud tiene un papel fundamental en el propósito de la inclusión social como articulador de la nueva Agenda Social. La salud es un derecho. En los últimos años hemos conseguido avances fundamentales en la región como la disminución de la pobreza y los índices objetivos de salubridad regional, la tasa de mortalidad infantil y el acceso a los servicios básicos de salud. Sin embargo, la profunda desigualdad en la distribución del ingreso impide el acceso a la salud de unos vastos sectores de la población. Persisten las tradicionales brechas latinoamericanas en materia de igualdad social, como la brecha campo-ciudad, la de género o la que sigue discriminando minorías étnicas, siguen restringiendo el derecho a la salud para unos extensos núcleos de población en Suramérica.

Dentro de la propuesta de reducir las inequidades, el Consejo de Salud Suramericano tiene, desde su constitución, un Grupo Técnico de Desarrollo de Sistemas Universales, que defiende la salud como un derecho universal, integral y equitativo; una visión diferente del concepto de cobertura universal defendido por la OMS y el Banco Mundial, por ejemplo. ¿Cómo UNASUR puede hacer frente a estos debates globales?

El concepto filosófico de la salud como derecho fundamental debe seguir presidiendo las reflexiones sobre el tema en Suramérica. Empero, debemos entender que la salud como derecho no se trata de un simple postulado filosófico. Debemos realizar campañas de prevención, impulsar el protagonismo de médicos familiares, potenciar centros médicos rurales y encadenar esta población con los sistemas de atención de los distintos niveles de atención. La inclusión que buscamos alcanzar no dejará fuera de los sistemas de salud a ninguna persona por su condición económica.

El Instituto Suramericano de Gobierno en Salud es una de las tres instancias permanentes de UNASUR. A lo largo de sus tres años de existencia, el ISAGS ha apoyado a los países en el desarrollo de políticas nacionales y regionales, además de fortalecer los procesos de formación de liderazgos en salud, el intercambio de experiencias y la difusión de información. ¿Cuál es la importancia de este trabajo para la integración regional?

La participación de UNASUR en los foros internacionales debe estar orientada por su propia posición como bloque de integración del Sur. Pienso que ideas concretas, como la elaboración de un listado de precios de medicamentos comparativos que se que se está trabajando en ISAGS, nos permitirían avanzar mucho. Precisamente, el próximo octubre tendremos una sesión de trabajo en Quito con el ISAGS para precisar estos alcances que me parecen muy relevantes para nuestro lema: de pasar de la teoría a la acción.

UNASUR realizó en el pasado mes de agosto el primer Foro de Participación Ciudadana, en Cochabamba, en Bolivia. ¿Cómo usted analiza esta iniciativa y cuál es la importancia de un mayor diálogo entre los diversos Consejos de UNASUR y también con la sociedad?

Construir ciudadanía es una manera de hacer democracia. La participación ciudadana forma parte de la agenda de gobernabilidad democrática que hemos presentado como una de las tres “sombrillas” de articulación de la visión estratégica de la región. El acompañamiento del ciudadano en todos los procesos sociales es un paso más, por fortuna ya irreversible, de democratización de la región. En el caso de la salud, debemos trabajar para que la comunidad exija, vigile y se vincule a los sistemas sanitarios a los que tiene derecho, también trabajando en la corresponsabilidad social. Existe una estrecha relación entre la calidad de la salud y la mayor participación ciudadana.

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