México: la crisis por Ayotzinapa se cuela en la inauguración de la 24ª Cumbre Iberoamericana

Ante 17 de los 22 jefes de Estado convocados –faltaron los mandatarios de Venezuela, Brasil, Argentina, Bolivia y Cuba–, el presidente Enrique Peña Nieto inauguró la 24 Cumbre Iberoamericana, cuyas temáticas para este año son la educación, la cultura y la innovación.

Previo a la inauguración de la cumbre, una decena de manifestantes protestó frente al cerco impuesto alrededor del World Trade Center por el caso Ayotzinapa.

Ataviados con camisetas negras que llevaban una letra blanca cada una, los manifestantes formaron la frase “Faltan 42. Fuera Peña” junto a las vallas colocadas para cortar el paso hacia el World Trade Center Veracruz.

En el acto solemne, Peña Nieto presumió sus conocimientos sobre las obras del español Miguel de Cervantes Saavedra, el colombiano Gabriel García Márquez y la poetisa mexicana Sor Juana Inés de la Cruz.

La inauguración de la cumbre estuvo enmarcada por un impresionante operativo de seguridad, que incluyó elementos del Ejército, Marina y de la Fuerza Civil estatal en los alrededores del World Trade Center, avenida Adolfo Ruiz Cortines, bulevar costero Manuel Ávila Camacho y la zona hotelera donde se hospeda a los mandatarios extranjeros.

Sólo para poder acceder al acto, diplomáticos, funcionarios de gobierno y prensa debieron sortear al menos cinco filtros y tres arcos detectores de metales.

En la cumbre se realizaron eventos en la zona conurbada de Veracruz y Boca del Río; en esta última ciudad, Peña Nieto señaló que es necesario “replantear” el futuro de Iberoamérica.

El priista mexiquense expuso que los países de Latinoamérica y de Europa –España y Portugal– son naciones ricas en cultura y como muestra citó las obras de escritores clásicos, como Sor Juana Inés de la Cruz, Miguel de Cervantes Saavedra y del Nobel de Literatura 1982 colombiano Gabriel García Márquez, fallecido apenas en abril pasado.

“Necesitamos un cambio social y que la educación sea el órgano maestro de esta vida. Enseguida, citó a Gabo: ‘La educación es la base del progreso, la comunicación, el desarrollo’”.

También hizo un llamado para que en Iberoamérica se abran “nuevas oportunidades” de inclusión y aprovechar ahora las ‘TICs’ (tecnologías de la información y la comunicación) para tener mejores oportunidades de educación.

Rebeca Grynspan, nueva secretaria general Iberoamericana, expuso que las cumbres han “servido” para intercambiar estrategias en materia de desarrollo y progreso, lo que se ha visto reflejado en que ha bajado la pobreza en 60 millones de personas.

“Ha bajado la pobreza y la desigualdad, por eso hoy traemos a esta cumbre una agenda que abarca la educación, la cultura y la innovación. Tenemos que mejorar la educación superior y apostar por la movilidad académica”.

Además de 17 jefes de Estado, en la cumbre también estuvo presente Felipe VI, rey de España.

En el acto inaugural, tanto Peña Nieto como Rebeca Grynspan se refirieron al puerto de Veracruz como la ciudad más “iberoamericana” del continente y cuna del mestizaje en la región.

Proceso

 

A contracorriente de los deseos expresos del canciller José Antonio Meade de mantener fuera de la 24 Cumbre Iberoamericana el caso de los normalistas de Ayotzinapa desaparecidos y asesinados en Iguala, Guerrero, dos de los mandatarios (de Perú y Costa Rica) aludieron el tema en declaraciones a la prensa.

A lo anterior se sumaron varias incidencias durante la primera jornada de lo que pretende ser, según sus organizadores, un relanzamiento de este foro regional, que a lo largo de 24 ediciones ha perdido peso e influencia.

Poco antes de la inauguración, el presidente de El Salvador, Salvador Sánchez Cerén, de 70 años, sufrió lo que un boletín de prensa de su gobierno llamó una leve descompensación. Su lugar fue ocupado por el canciller Hugo Martínez.

El mandatario centroamericano retomaría la agenda de trabajo de la cumbre después de someterse a loschequeos indicados por prescripción facultativa, de acuerdo con un comunicado de su oficina.

Polémica a distancia

A la distancia, pues no acudió a la cita iberoamericana, el presidente de Bolivia, Evo Morales, protagonizó una breve polémica con la casa real de España.

Según las agencias cablegráficas fechadas en La Paz, el presidente aymara cuestionó la naturaleza de estas citas. ¿Quiénes fundaron la Cumbre de jefes de Estado de Iberoamérica?: latinoamericanos y algunos países europeos, pero especialmente monarcas de España, para sus propios intereses.

En realidad, se trata de un fallo de memoria del presidente boliviano, ya que la iniciativa de crear este foro iberoamericano, en la que el gobierno mexicano jugó un papel importante, fue motivada por la idea de contar con un espacio de reunión de jefes de Estado de la región en que el gobierno cubano estuviera presente, sin la hegemónica presencia del gobierno de Estados Unidos.

Era 1991; Carlos Salinas gobernaba México. El entonces presidente de Cuba, Fidel Castro, gozaba de gran vitalidad y empezaba a romper el cerco político; en Centroamérica los conflictos armados de El Salvador, Guatemala y Nicaragua aún no encontraban una salida pacífica y negociada. El presidente George Bush padre acababa de imponer mediante el desembarco de sus marines a un presidente en Panamá, Guillermo Endara. Latinoamérica y España confrontaban los balances del quinto centenario de la conquista.

Desde entonces, la monarquía española, representada hasta el año pasado por Juan Carlos de Borbón, no dejó de asistir a ninguna de las citas. Sin embargo, para Evo Morales la cumbre de Boca del Río fue ocasión para confrontar al nuevo rey, Felipe VI. Pero el intercambio no fue ni sombra del incidente protagonizado en 2007 en Santiago de Chile, cuando el rey Juan Carlos interrumpió al difunto presidente de Venezuela Hugo Chávez con un descortés: ¿Y por qué no te callas?

Felipe VI capoteó el incidente en su intervención durante el foro Repensar Iberoamérica, donde defendió la vigencia de las cumbres iberoamericanas y dijo que su balance era positivo.

Remató: “compartimos rasgos identitarios y culturales, pero no siempre coincidimos en los mismos objetivos concretos… entre otras razones porque no todos pertenecemos a las mismas áreas geopolíticas y económicas”.

Sobre todo, Peña Nieto no logró eludir la sombra de Ayotzinapa, que en los dos últimos meses le ha acarreado críticas internacionales sin precedente, una caída en su nivel de popularidad y un creciente movimiento interno de repudio.

Luis Guillermo Solís, presidente de Costa Rica, y Ollanta Huamala, de Perú –ambos de signos ideológicos opuestos–, optaron por mencionar el caso de Iguala.

Solís expresó su esperanza de que las misiones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que se integraron a la búsqueda de los desaparecidos a instancias de las familias de las víctimas puedan encontrar una solución adecuada para que el pueblo de México tenga un mayor entendimiento de qué ocurrió y quiénes son los responsables.

Ollanta recordó que debido a la violencia interna en su país, que en los años ochenta y noventa causaron decenas de miles de desaparecidos, su gobierno está en condiciones de ofrecer, por la experiencia que tiene, asesoría forense.

Agregó que en los últimos años su gobierno ha podido devolver a familias restos de personas desaparecidas 20 años atrás. Lo que no mencionó Humala es que en Perú ha sido juzgado y sentenciado a más de 30 años por genocidio el entonces presidente, Alberto Fujimori. Sigue preso.

La Jornada