Presidenta argentina firma con su par ruso acuerdo de asociación estratégica integral

Hubo acuerdos que tendrán resultados inmediatos y otros que abren interesantes oportunidades a futuro. Pero por sobre todas las cosas, Cristina Fernández y Vladimir Putin mostraron la voluntad de avanzar en un proceso de Integración Estratégico en un marco de coincidencias políticas que ayer quedó claramente en evidencia a partir de la sintonía que exhibieron ambos mandatarios.

La presidenta argentina llegó al Kremlin poco después de las 13 de Moscú (seis horas menos, hora local) y fue recibida por su par ruso con la pompa que indica el protocolo para una visita de Estado. El encuentro empezó con un saludo formal ante la prensa y, luego del almuerzo, concluyó con la firma de 10 de los 20 convenios que quedaron rubricados como resultado del viaje de la mandataria a Rusia.

El más amplio es el acuerdo que eleva la relación al nivel de “Asociación Estratégica Integral” y es el que le da el contexto político a la profundización de los vínculos bilaterales. El de impacto inmediato es el que establece la construcción de la hidroeléctrica Chihuido para el aprovechamiento del río Neuquén. Y los que generaron más expectativas son, tanto el que se firmó con Rosatom y le abre la puerta a la construcción de la cuarta central nuclear (Cristina Fernández aspira a que esté listo para junio), y el acuerdo de colaboración entre YPF y la gigante rusa Gazprom.

El CEO de la petrolera nacional, Miguel Gallucio, no ocultaba la sonrisa. Desde Buenos Aires le llegaban buenas noticias que le permitieron ampliar la emisión de deuda por un exceso de ofertas, lo mismo le había sucedido al Ministerio de Economía el martes.

Pero al margen de los datos que se recibían de Argentina, en la comitiva coincidían en que el acuerdo entre Gazprom e YPF podría disparar una nueva dinámica en la relación bilateral en la provisión de equipos para la industria petrolera con transferencia de tecnología.

INTERCAMBIO COMERCIAL.En otra señal que marca el clima de estos días aquí en Moscú, Cristina Fernández y Putin acordaron también ayer iniciar el proceso administrativo intergubernamental para poder utilizar las monedas nacionales en el intercambio comercial, con el objetivo de evitar el uso del dólar como medio de pago, con el consecuente impacto sobre las balanzas de pago de ambos países.

“Este acuerdo significa en términos políticos que es necesario mirar hacia todas partes en el mundo, que hay muchos más protagonistas de los que había cuando cayó el Muro de Berlín, donde algunos pensaban que la historia se había acabado”, detalló la presidenta argentina ayer en la tarde moscovita antes de emprender el regreso a Buenos Aires.

MALVINAS Y UCRANIA. En la misma línea se había manifestado el anfitrión luego de la rúbrica de los acuerdos, cuando aseguró que junto a la presidenta argentina discutieron “asuntos de carácter regional e internacional y en la mayoría tenemos posiciones comunes. Hemos acordado seguir trabajando sobre la base del G20 para la reforma del FMI y los organismos multilaterales y Rusia esta apoyando el deseo de Argentina de resolver sus planteos sobre las islas Malvinas”.

La respuesta de Cristina fue una devolución de gentilezas sustentada en el eje de la política exterior de su gobierno: “Hemos reafirmado una vez más la necesidad de respetar a rajatabla la multilateralidad encarnada en las resoluciones de Naciones Unidas. Agradecemos a Rusia el apoyo que nos ha brindado históricamente en la cuestión Malvinas, en que precisamente se cumpla la resolución de Naciones Unidas. Igualmente, y en el marco de la multilateralidad, nosotros hemos apoyado la resolución 2202 de la ONU del 17 de febrero de este año para abordar la cuestión de Ucrania. Creemos que la ONU, la diplomacia y la política son los únicos caminos para resolver las cuestiones entre los países.”

La presidenta argentina condenó además las sanciones que Estados Unidos y la Unión Europea impusieron a Rusia y reclamó la no intervención de terceros países para la resolución de controversias.

La única diferencia que se percibió ayer fue de estilos: Putin nunca abandonó su perfil acartonado y recurrió a la lectura para su mensaje de cierre; mientras que CFK apeló a anécdotas e improvisó en su mensaje, en el que reivindicó el rol del pueblo ruso en la derrota del nazismo y el fascismo 70 años atrás al término de la Segunda Guerra Mundial.

“Hay que mirar hacia todas partes y no plantearse la lógica binaria de enemigo o amigo que tensó el siglo XX. Salir de esa lógica y buscar otra en la cual tenemos aliados estratégicos, tenemos países con los que tenemos mayor complementariedad y tenemos países que están más dispuestos a darnos una mano o a ayudar. Es porque les conviene, claro, pero a nosotros también nos conviene. Lo importante es encontrar que las conveniencias sean mutuas”, abundó la presidenta.

CONVENIENCIAS Y ACUERDOS. Esas conveniencias quedaron plasmadas en los papeles. La visita que concluyó ayer dejó como resultado la firma de 20 acuerdos bilaterales que van desde la cooperación en materia de energía a la cultural, pero también para el desarrollo del intercambio comercial, la industria, la minería, la defensa y el sector agropecuario.

Sin rodeos, Putin recibió a Cristina Fernández con un agradecimiento por su regreso al Kremlin, y acto seguido le planteó la necesidad de discutir tanto la agenda de los puntos en común cuanto los problemas que habían surgido recientemente. Luego, tras la firma de los convenios le puso nombre a esos problemas y se lamentó por la caída en el intercambio bilateral de los últimos meses.

“Hemos discutido la necesidad de dar un carácter estable a nuestro comercio e incrementar nuestras inversiones. Hemos expresado nuestro interés en nuevos productos pero hace falta apoyar los negocios y prestar mas servicios y desarrollar una mayor cooperación industrial y eso es lo que refleja el plan de cooperación para los años 2015 y 2016”, señaló el presidente ruso.

Las autoridades de este país miran con interés el proceso de sustitución de importaciones que desarrolla la Argentina, así como la estrategia de administración del intercambio comercial orientado a equilibrar la balanza, particularmente a partir del impacto que provocaron las sanciones comerciales impuestas por Europa y Washington.

Cristina Fernández y Putin dieron ayer otro paso importante en la asociación bilateral. Energía atómica, hidroeléctrica y petrolífera; minería, intercambio de tecnología espacial, vínculos culturales, acuerdos para transferencia técnica en distintas áreas y provisión de alimentos. Es una apuesta a largo plazo que ya empieza a dar sus primeros frutos. «

Un repaso histórico, una referencia a Obama

En cada aparición pública en su visita a Moscú, la presidenta no sólo agradeció el cálido recibimiento del pueblo ruso, sino que se encargó de recordar la decisiva participación de ese mismo pueblo en la derrota del nazismo y el fascismo en la Segunda Guerra Mundial.
La historiografía occidental dominante se encargó de invisibilizar el papel de la Unión Soviética, que ofrendó 27 millones de muertes en esa guerra. Cristina relató ayer que durante su paso por el Museo Nacional de Historia pudo ver la muestra que conmemorará el 70 aniversario de la victoria y que incluye piezas como el sable de Adolf Hitler con la leyenda: “Forjado para el forjador de un imperio” capturada por el Ejército Rojo, que fue el primero en llegar a Berlín.

Y entonces reveló que en la cumbre que mantuvo con Vladimir Putin, recordaron “el cruce del río Dniéster, ya que Ucrania y Kiev estaban ocupadas precisamente por los alemanes y es recuperada por Rusia. Fue una de las batallas más importantes que se recuerdan, 4 millones se enfrentaron”.

El comentario no fue casual, ya que Rusia enfrenta hoy sanciones de parte de los Estados Unidos y Europa luego de que anexara parte del territorio ucraniano. Y de paso, la presidenta aprovechó para pasar un mensaje con destinatario claro: “A mi me gusta la historia.”
“En la Cumbre de las Américas cuando alguien dijo que la historia no le importaba, a mí la historia me gusta, me importa y por gente que hace historia que estamos acá. Así que, a los que no les gusta la historia, que vayan aprendiéndola nomás porque hay que saber de historia”, reclamó antes de despedirse de Moscú.

El autor de la frase sobre la historia fue el presidente de los Estados Unidos, el demócrata Barack Obama, que pretendió de esa manera enterrar el bloqueo de más de 50 años que la principal potencia global impuso a la isla de Cuba.

Los entendimientos bilaterales

Interacción política, Seguridad y Defensa: los cancilleres acordaron la cooperación en la lucha contra el terrorismo, el tráfico de drogas, la delincuencia trasnacional y el lavado de dinero. El secretario de Seguridad, Sergio Berni, firmó con el Servicio Federal de Control del Tráfico de Drogas ruso un acuerdo de cooperación en la lucha contra el narcotráfico. En materia de Defensa, se rubricó un convenio entre los Ministerios de Defensa para profundizar la cooperación militar, que buscará el desarrollo conjunto de tecnología militar.

Petróleo y minería: se firmó un acuerdo entre YPF y la gigante rusa Gazprom para realizar nuevos proyectos de exploración, extracción y modernización de la infraestructura asociada al transporte de gas y petróleo en Argentina. También se suscribió un Memorando de Entendimiento entre el Servicio Geológico Minero Argentino (SEGEMAR) y la empresa estatal rusa Rosgeología.

Energía: se firmó el Memorando de Entendimiento entre el Ministerio de Planificación y la Corporación Estatal De Energía Atómica “Rosatom” de Rusia para la cooperación en la construcción de una nueva central nuclear en Argentina, que contará con un reactor de Uranio enriquecido y agua liviana. También se acordó la cooperación en el financiamiento, desarrollo y construcción de la represa hidroeléctrica Chihuido, en Neuquén. El objetivo: iniciar trabajos a más tardar el mes de septiembre de 2015.

Financiamiento: el Banco Nación y el Banco Ruso de Desarrollo (Vnesheconombank) llegaron a un acuerdo de cooperación en materia de financiación a las exportaciones y tiene como objetivo desarrollar una asociación estratégica, que incluirá el posicionamiento de ambos Estados ante los mercados financieros globales. La entidad rusa también firmó un acuerdo con el Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE) para la cooperación en proyectos de infraestructura, industria, transporte y energía, exportaciones, mercados de capital, etcétera.

Comercio, Agricultura e Industria: Buenos Aires y Moscú se comprometieron además a profundizar las relaciones económicas bilaterales, impulsar la cooperación “mutuamente beneficiosa” y fomentar la cooperación financiera. En este sentido, se firmó un Memorando de Entendimiento entre el Ministerio de Industria argentino y el Ministerio de Industria y Comercio de la Federación de Rusia. Allí se busca promover proyectos de modernización y la construcción de las unidades industriales, así como el suministro de equipos. También se creó el programa Argentino-Ruso para Cooperación en Materia de Agricultura, Pesca y Acuicultura para los años 2015-2016.

El apoyo ruso a la causa Malvinas

El secretario de Asuntos Relativos a las Islas Malvinas de la Cancillería, Daniel Filmus, consideró ayer que “el apoyo expresado hoy (NdR: por ayer) por Rusia en la Cuestión Malvinas es otro claro ejemplo de que esta es una causa global, porque es la comunidad internacional en su conjunto la que llama reiteradamente al diálogo para solucionar la disputa de soberanía”. “Es muy trascendente –agregó el funcionario– que una nación de la importancia de Rusia haya reiterado su histórico respaldo a nuestro país por Malvinas y reclamado que se cumpla con lo establecido hace 50 años por las Naciones Unidas a través de la Resolución 2065.

Tiempo Argentino

En septiembre comenzará la construcción de la represa Chihuido I con financiación de Rusia

La construcción de la represa de Chihuidos I -en la provincia de Neuquén- comenzará en septiembre próximo en base al acuerdo suscripto en Moscú entre la Argentina y Rusia, que prevé un financiamiento de 2.000 millones de dólares de parte de organismos estatales de este último país, según lo anunció el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido.

La represa permitirá incorporar casi 700 megavatios (MW) al sistema eléctrico argentino (SADI) y significará para el país un importante ahorro de divisas por la menor compra de combustible destinado para la generación de centrales térmicas.

“Hoy firmamos un importante convenio en materia de energía hidroeléctrica en la construcción de una central hidroeléctrica de casi 700 megavatios en la provincia de Neuquén, Chihuidos I” señaló el ministro durante un reportaje con la televisión estatal rusa.

“Es una obra que tiene un monto total de casi 2.000 millones de dólares que va a ser financiado” por entidades de créditos de organismos estatales rusos, agregó el ministro, quien integra la delegación argentina que visita el país, encabezada por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

“La propuesta licitatoria hecha por el grupo argentino, que junto con Inter RAO propone un financiamiento del Banco Vnesheconombank, que es el banco de desarrollo ruso, para el financiamiento de más del 87% del monto de la obra, y el repago se hará con el propio producto de las centrales a partir del quinto año de producción de energía electrica”, precisó De Vido.

El ministro explicó que el convenio firmado “prevé la iniciación de los trabajos en Neuquén para el primero de septiembre próximo. Eso nos pone un plazo bastante acotado para terminar de negociar las condiciones y los términos del contrato de financiamiento, que estimamos poder estarlo firmando entre junio y julio” próximos.

La ejecución del Proyecto Chihuido I, que en diciembre último se adjudicó a un consorcio de empresas argentino-español constará de una represa y una central hidroeléctrica, se erigirá sobre el río Neuquén y tendrá un plazo de ejecución de cinco años.

La central generará alrededor de 637 megavatios hora una vez concluidas las obras, que permitirán además regular las crecidas del río y abastecer agua a la región para consumo, riego y uso industrial.

El consorcio adjudicatario está integrado por las empresas argentinas Helport (Grupo Eurnekian) Chediack; Panedile; Eleprint; Hidroeléctrica Ameghino, la española Isolux Ingeniería y la rusa Inter Rao, que tendrá a su cargo la financiación del proyecto.

La firma adjudicataria tendrá a su cargo la financiación, elaboración del proyecto ejecutivo, construcción, operación, mantenimiento y explotación del aprovechamiento multipropósito Chihuido I y al cabo de 15 años de concesión, el complejo pasará a manos de la provincia de Neuquén.

Chihuido I contará con cuatro turbinas, con una potencia instalada de 637 MWh, lo que permitirá una energía media anual de 1.750 Gwh.

El acuerdo por Chihuido I se suma a otros convenios firmados en Moscú entre los gobierno de Rusia y Argentina, entre los que se destacan la construcción de una central nuclear, la realización de actividades espaciales conjuntas, la provisión de uranio metálico por parte de Rusia para INVAP, cooperación técnica y promoción para lograr inversiones en la minería argentina, entre otras cuestiones.

En materia de energía nuclear, el ministro de Planificación, Julio De Vido y el CEO de Rosaton, Sergey Kirienfo, firmaron en Moscú un Memorando Político y el Acuerdo Técnico para ejecutar la propuesta integral para la construcción de una VI central con transferencia de tecnología, que será evaluada por Argentina para la posterior suscripción de los Contratos definitivos.

Por su parte, los representantes de la Comisión de Energía Atómica (CNEA) y la empresa estatal rusa TVEL firmaron un memorando para investigar combustibles nucleares, materiales y aleaciones de circonio.

Otro acuerdo fue firmado por INVAP con TVEL para la provisión de uranio metálico que Ia empresa rionegrina argentina utilizará en sus proyectos de Argentina, Argelia, Egipto y otros.

También hubo avances en materia espacial para lo que el Ministerio de Planificación y la Agencia Espacial Rusa Roscosmos, en una Declaración Conjunta anunciaron la decisión de realizar actividades espaciales conjuntas y el texto del Protocolo para la Cooperación.

Para el sector de Telecomunicaciones se suscribieron en Moscú dos memorandos para el intercambio de conocimientos y progresos logrados en el campo de la investigación y para impulsar acuerdos entre operadores para reducir la tarifa Roaming entre ambos países, que firmaron los ministros de Planificación y del Ministerio de Telecomunicaciones rusas.

Por último se firmo un Acuerdo para la Promoción de la Minería Argentina para la llegada de Inversiones de Rusia a la Argentina, que firmó el secretario de Minería, Jorge Mayoral, con el titular del Consejo Empresario Rusia Argentina.

Télam