Crece la pobreza por bajos salarios y Peña Nieto reconoce insuficiencia de su gestión

El factor central del incremento de la pobreza en México son los bajos ingresos y afecta principalmente a quienes trabajan. Así lo dicen organizaciones de la sociedad civil, especialistas y estudios. De hecho, los bajos salarios en el país son considerados un problema estructural que crece con el tiempo a causa de un gran verdugo: la inflación.

En total son 63.8 millones de mexicanos en pobreza por ingresos que sirven para satisfactores básicos. Es la “población con ingreso inferior a la línea de bienestar” y conforma 53.3 por ciento o más mitad de la población. De éstos, el 46.2 por ciento pertenece a los 55.3 millones que dice el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) incluye en pobreza multidimensional, más el 7.1 por ciento u 8.5 millones de personas denominadas “vulnerables por ingreso”.

“En nuestro país, los ingresos laborales no son suficientes para superar la línea de pobreza. Muchas personas trabajan mucho y viven en pobreza”, afirma el colectivo Acción Ciudadana Frente a la Pobreza, que aglutina a más de 60 organizaciones de la sociedad civil en todo el país.
Apenas en junio pasado, estudios sobre el tema liberados por Banco Mundial (BM) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) indicaron que México se ubica en los últimos lugares de generación de empleos en América Latina y ofrece actualmente, a sus trabajadores los salarios más bajos de la región, catalogados incluso dentro del umbral de la pobreza extrema: 2.50 dólares o 37.5 pesos diarios.

De acuerdo con los Índices de Productividad Laboral y del Costo Unitario de la Mano de Obra en 2014, realizados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), durante 2014, diferentes industrias registraron aumentos en su productividad y en el aumento de horas trabajadas, pero esos dos incrementos contrastan con la baja de hasta 8.8 por ciento en el costo de la mano de obra.

La medición de pobreza la integran dos elementos que han tenido evoluciones contrarias: la cobertura de servicios básicos (educación, salud, seguridad social, vivienda, alimentación, servicios básicos) y el ingreso de las familias. Se basa en los datos de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) recolectados por el Inegi.

En dos años, de 2012 a 2014, la población en pobreza a nivel nacional se incrementó 0.7 por ciento para sumar un total de 55.3 millones. Lo que va de la mano con el estancamiento del crecimiento en el país que ha sido de no más de 2.5 por ciento.

En palabras del Secretario Ejecutivo del Coneval, Gonzalo Hernández Licona: “Si el ingreso no hubiera disminuido, la pobreza hubiera sido de 44.8 por ciento [es de 46.7 por ciento]”.

El Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) explicó que el comportamiento de los niveles de pobreza se relaciona significativamente con la evolución del ingreso, por lo cual el aumento de 2.1 por ciento en el ingreso corriente total del decil más pobre, que fue el único que tuvo una ganancia según la ENIGH 2014, explica en buena parte la disminución de los niveles de pobreza extrema.

Luis Foncerrada Pascal, diirector general del CEESP, explicó que debido a que el problema salarial es estructural no tendrá solución a corto plazo. Al respecto, precisó que no sólo se trata de los bajos salarios, sino que hay poca generación de empleo, por lo tiene que haber un cambio de dirección, ya que si el Gobierno federal propicia la inversión habrá mejor empleo y mejor salario.

“Desde hace años se han perdido empleos que estaban bien remunerados. Tan sólo en 2014 se perdieron más de un millón de empleos que ganaban más de tres salarios mínimos. No hemos sido capaces de absorber la gran demanda de empleo que hay por parte de la población. Sin embargo, no se pueden generar empleos sin inversión, y no hay la que se requiere”, expuso.

Actualmente hay más de 12 millones de personas buscando empleo, lo que representa el 21 por ciento de la fuerza laboral potencial.

De acuerdo con Alfredo Bravo Olivares, economista y académico de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el hecho de que las y los trabajadores estén ingresando con mayor facilidad a ciertos umbrales de pobreza es un reflejo de la pérdida del poder adquisitivo del salario que en los últimos 30 años se ha depreciado en un 80 por ciento.

El salario mínimo para México es de 70.10 pesos para la zona A y de 68.28 pesos para la zona B. En comparación con el resto de los países que integran la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el de México es de los más bajos: los trabajadores ganan en promedio 0.6 dólares por hora de trabajo, con lo que resulta casi imposible adquirir la canasta básica, que tiene un costo aproximado de mil 743 pesos.

Lo que se traduce en que el salario mínimo actual no permite mantener al trabajador y a su familia como establece la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

“Estamos al borde de una catástrofe. Una cuestión fundamental para que los países se mantengan medianamente estables, es que los trabajadores tengan lo indispensable para subsistir. Cuando no se les da lo necesario para mantenerse por encima de la línea de subsistencia, puede conducir, sin lugar a dudas a la desesperación y a levantamientos por la miseria misma a la que se les está orillando”, dijo en entrevista Bravo Olivares.

POLÍTICA SALARIAL

“No hay duda: el principal factor del crecimiento de la pobreza son los ingresos de las personas que trabajan”, dijo Héctor Rubio, investigador de Gestión Social y Cooperación A.C. (Gesoc).

Ante este panorama, el crecimiento económico no es suficiente para la reducción de la pobreza y la desigualdad. “Se requiere crecimiento económico incluyente”, expresaron las organizaciones que ayer pidieron políticas incluyentes para contrarrestar la pobreza en el país.

De acuerdo con el Consejo Coordinador Empresarial (CCE), el combate a la pobreza en México ha sido fallido.

“El aumento de la pobreza, dos millones de personas más en esa situación de acuerdo con el Coneval, reconfirma la incapacidad de la nación para construir una economía más dinámica e incluyente y una política pública de desarrollo social eficaz para abatir la marginación”, manifestó.

Por su parte, el CEESP afirmó que “las políticas públicas que se han instrumentado para reducirla no han tenido el suficiente éxito en los últimos años”, por lo que se requiere una política económica que genere empleo de manera inmediata.

La política salarial en México se mantenido estancada en los últimos años. Entre 1978 y 1994, el salario mínimo perdió poder adquisitivo y desde entonces no se ha movido. El valor actual del salario mínimo equivale a menos de la tercera parte del valor del salario mínimo en 1978.

Para el académico de la UNAM, de los resultados del Coneval puede concluirse que se vive en una situación de doble riesgo, en la que el problema de los salarios ya es una problemática estructural.

“Al gobierno le puede convenir mantener salarios bajos para obtener ganancias elevadas, pero por otro están en un juego perverso que en cualquier momento se les puede revertir porque los trabajadores están ingresando a un umbral de pobreza, y no porque el país esté mal, sino porque hay un proceso de 30 años con un sistema económico que hunde a la gente cada vez más en la miseria”, explicó.

Un estudio reciente publicado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) demostró que entre 1978 y 2012, los salarios bajaron de representar el 40 por ciento del ingreso total nacional al 28 por ciento.

Por su parte, las organizaciones estimaron que los integrantes de la Comisión Nacional de Salarios Mínimos que siguen fijando el salario mínimo en abierta violación de la Constitución tienen una grave responsabilidad en el crecimiento de la pobreza y de la desigualdad.

En los siete estados con mayor número de personas en pobreza por ingresos se concentra más de las mitad de las personas con ingresos insuficientes del país (51.7 por ciento); es decir 33 millones.

LA DESIGUALDAD

La Acción Ciudadana Frente a la Pobreza consideró que México no tiene una política integral para reducir la pobreza y la desigualdad basada en un compromiso de Estado y que no hay razones para confiar en las promesas de futuros beneficios porque haya crecimiento de la economía.

Además de que es inaceptable celebrar avances de unas décimas de punto ante el aumento de la pobreza y la disminución de los ingresos de la población pues el “objetivo-país” debe ser erradicar la pobreza en esta generación.

De acuerdo con información del Coneval, aunque hubo una leve mejora en los ingresos del “decil” con ingreso más bajo de la población, casi 12 millones de personas del decil I, tienen un ingreso promedio de quince pesos al día per cápita (15.20 pesos). Otros 12 millones, el siguiente decil (decil II) tienen un ingreso promedio de treinta pesos al día por persona (30.53 pesos).

Los hogares del decil X concentran el 35.4 del ingreso corriente total. Mientras que a los del decil I, les toca el 1.9 por ciento. El coeficiente de Gini que mide la desigualdad se incrementó de .498 a .503 entre 2012 y 2014.

Sin embargo, “estas diferencias son muchos mayores en la realidad. La desigualdad puede ser abismal”, comentaron.

La desigualdad es un factor en la reproducción de la pobreza. Un informe de Oxfam estima que el 1 por ciento con mayores ingresos acumula el 21 por ciento de los ingresos. Según el mismo informe, menos del 1 por ciento de las personas concentra el 43 por ciento de la riqueza total del país.

“Esto es: si la distribución del ingreso es mala, la distribución de la riqueza es peor”, advirtieron en un pronunciamiento las más de 60 organizaciones de la sociedad civil.

Gerardo Esquivel Hernández, investigador del Colegio de México (Colmex) y autor del estudio “Desigualdad Extrema en México. Concentración del Poder Económico y Político”, dijo a SinEmbargo hace unas semanas que el “país no cuenta con una política tributaria progresiva, sino que está diseñada para beneficiar a las grandes fortunas; por el contrario, se siguen tendencias que perjudican al resto de la población, como mayores impuestos en el consumo”.

Para salir del círculo vicioso de la desigualdad, Oxfam México propone implementar cambios en la política salarial y laboral para que deje de ser un país donde la mayoría de las personas trabaja mucho para seguir siendo pobre; establecer más y mejores mecanismos de transparencia y rendición de cuentas; hacer que el país gaste con sentido, es decir que priorice el acceso a servicios básicos, educación y salud. Además de impulsar una revisión de la política fiscal, para que pague más quien más tiene (las grandes empresas y las grandes fortunas).

SinEmbargo

Se requiere mayor esfuerzo para abatir la pobreza, reconoce Peña

En su primera alusión al reciente informe del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) sobre la pobreza, el presidente Enrique Peña Nieto reconoció que es evidente que la política social no ha sido suficiente, sí para contener el incremento de la pobreza, sí para evitar que ésta creciera, pero hoy tenemos que focalizar mayores esfuerzos para reducir los niveles.

De gira por el Distrito Federal para la entrega simbólica de 10 unidades habitacionales remodeladas y con la ausencia del jefe de Gobierno capitalino, Miguel Ángel Mancera (quien está de vacaciones), el Presidente subrayó que no bastan las acciones de política social para combatir la pobreza, pues lo fundamental para realmente asegurar condiciones de mayor calidad para una sociedad es el dinamismo de nuestra economía.

En su discurso no ofreció cifras sobre la pobreza; se enfocó principalmente en el informe del Coneval en cuanto a las estadísticas sobre vivienda. Mencionó que de acuerdo con el organismo, en el periodo entre 2012 y 2014 alrededor de un millón 100 mil personas superaron la carencia de calidad y espacios de vivienda.

Esta es una cifra que para el titular del Ejecutivo no es menor, porque es superior a la población de Nayarit o de Tlaxcala, lo que da una idea de la dimensión de los efectos, dijo, de su política de vivienda en los primeros años de su administración.

Sobre el tema, el titular del Infonavit, Alejandro Murat, dijo que la remodelación de las unidades habitacionales parte de un nuevo concepto para transitar de un modelo de vivienda a uno de Ciudad Prospera, que busca dotar de sustentabilidad y calidad de vida a sus habitantes.

En este sentido, dijo Murat, está concebido el programa Mejorando la Unidad, mediante el cual se remodelaron los 10 complejos habitacionales.

Nada de los pobres

Peña Nieto, acompañado del secretario de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, Jesús Murillo Karam, aludió también al hecho de que entre 2012 y 2014 un millón 740 mil personas cuentan con seguridad social, lo que implica la posibilidad de acceder a jubilación y atención médica.

De los 2 millones más de pobres que reportó el Coneval, nada dijo. Sólo hizo la acotación sobre la insuficiencia de la política social.

Durante el acto, Murillo Karam destacó que si el sector de la construcción mantiene un ritmo de crecimiento de 2.5 por ciento, el de la vivienda es de 7 por ciento. Según el funcionario, incluso en 2015 ha tenido un mejor comportamiento que en 2014, que ya fue considerado uno de los mejores.

Al retomar el tema, Peña Nieto señaló que como parte de su campaña para llegar a la Presidencia ofreció a los habitantes del Distrito Federal –donde una de cada cuatro personas reside en una unidad habitacional– iniciar un programa de mejora, ya que muchos complejos desde su construcción no han registrado remodelaciones, y en muchos casos no cumplen con las exigencias reglamentarias que en la actualidad se tienen para este tipo de residencias.

El Presidente reivindicó su política en la materia. Dijo que cuando anunció el Programa Nacional de Vivienda podría haberse pensado que se trataba de palabras huecas, pero más allá de lo que he dicho, de lo que he postulado, hoy buscamos tener viviendas más dignas y decorosas, que realmente se ubiquen en lugares que estén cercanos a donde la gente trabaja.

También, viviendas más sustentables, que incorporen nuevas tecnologías y nuevas capacidades o, sobre todo, métodos que realmente les hagan ser más respetuosas del entorno y del medio ambiente.

El titular del Ejecutivo federal puntualizó que si bien la política de vivienda no se podría incluir como parte de las reformas estructurales del sexenio, en la medida en que no ha implicado modificaciones sustanciales a la legislación, sí significó un cambio en la política pública hacia el sector.

Peña Nieto habló también de cuestionamientos y reconocimientos que le hicieron los beneficiarios de la remodelación, incluso militantes de otros partidos. Aseguró que su gobierno no trabaja para un partido político en particular, para una militancia; trabaja para los ciudadanos. Quizá no siempre sea del agrado de todos lo que estemos haciendo y procurando, pero sí hay una premisa clave, hay una máxima que observa el gobierno que es trabajar para todos.

Según cifras ofrecidas por la Presidencia, una de cada cinco viviendas urbanas está ubicada en zona de riesgo, en tanto que 14.2 por ciento del parque habitacional se encuentra actualmente deshabitado, lo que ubica a México como uno de los países con más altas tasas de vivienda deshabitada en el mundo, de ahí la necesidad del programa de remodelación.

La Jornada