Juan Manuel Santos, presidente de Colombia: “El proceso de paz no resiste más tiempo”

Por Martha Ortiz Gómez

El Presidente nos daba una hora, no había tiempo que perder, del sótano pasamos a la oficina donde dejamos detrás de la puerta una multitud de asesores y miembros de seguridad que casi parecían chocarse con ella en dominó. Estábamos, entonces, en mi oficina con el primer mandatario de Colombia, Juan Manuel Santos, y Pilar Calderón, ministra Asesora de Comunicaciones, a quien autorizamos a estar atrás de escena. El rostro de la máxima autoridad del país se veía sereno, distinto a aquel cansado que se le vio cuando asistió, en abril pasado, a la asamblea de Proantioquia en Medellín, tras la muerte de los soldados en el Cauca.

Con su mirada directa de siempre iba y venía de la silla con comodidad, mientras respondía una a una las preguntas, demostrando su experiencia para contestar tanto las nuevas como las que era evidente que astutamente preveía. Quizás el único momento en el que se rompió el fluir en la silla fue cuando le pregunté por Juan Carlos Pinzón. Ahí se acomodó como si estuviera en el sofá de su casa y habló desde la sonrisa. Finalmente salió por las escaleras saludando a la redacción para continuar su visita estratégica por Antioquia.

Después del recorrido que ha hecho hoy por Medellín, cómo es Medellín sin el doctor Nicanor Restrepo…

“A mí me hace mucha falta porque era una persona que me apoyaba mucho, con el empresariado y me apoyaba mucho como amigo en lo que estoy haciendo y él entendía mejor que la mayoría de la gente lo difícil que es emprender procesos como los que hemos emprendido. De manera que hay un vacío importante”.

ECONOMÍA

Se habla de que el PIB será del 3,4 o 3,6 para el 2015, si bien hay un crecimiento, lo cierto es que se evidenciará una desaceleración de la economía. ¿Cómo va a garantizar los compromisos ya adquiridos en infraestructura, programa estrella de su gobierno?

“Afortunadamente la infraestructura ya está financiada. Ya hay vigencias futuras y los recursos que se deben aportar ya están aportados. Entonces la infraestructura no está en riesgo. Es más, parte del Pipe 2.0 que lanzamos para darle un empujón a la economía tiene un componente de 4 billones de pesos, en obra pública para el sector público”.

Los principales socios de Colombia están en una situación menos positiva. Hay una crisis en la UE por Grecia, China que es el otro gran motor viene en descenso, ¿cómo enfrentará este panorama exterior?

“Es cierto, la situación internacional es preocupante y la regional todavía más. El último informe del Fondo Monetario que salió ayer (el jueves) redujo el crecimiento de América Latina de 0,9 a 0,5; Ecuador va a crecer negativamente 2,5; Venezuela -7 por ciento; Brasil -1,5; el promedio de América Latina, 0,5. Colombia va a crecer entre 6 y 7 veces más que el promedio. ¿Cómo estamos haciendo para lograr ese crecimiento? Con los programas que hemos puesto en marcha en infraestructura, vivienda; con las inversiones desatrasadas de las regalías; con todo lo que hemos llamado Pipe 2.0. Y la dinámica que llevamos y las medidas que hemos tomado les han dado total satisfacción a los mercados que hoy siguen confiando en Colombia y eso nos garantiza el acceso al crédito para seguir creciendo”.

Volvamos al país, de llegarse a un acuerdo en La Habana, ¿cómo va a financiar los costos que generarán esos compromisos para todos los colombianos?

“Aquí se han creado muchos sofismas. Uno de ellos es que será más costosa la paz, que mantener la guerra. Ese es un contrasentido, no hay costo más alto para cualquier país que una guerra y sobre todo una como la nuestra que ha durado 50 años. El solo hecho de terminar el conflicto nos debe impulsar la economía, entre 1,5 y 2 por ciento adicionales de por vida. No podemos olvidar que parte de lo que se va a negociar ya está en marcha. Por ejemplo, ya estamos reparando las víctimas. Eso no es una obligación, pero lo estamos haciendo. Ya estamos restituyendo la tierra. Ya estamos haciendo inversiones en el campo, que es parte de la negociación. E incorporar a la vida civil, entre 8.000 a 9.000 combatientes de las Farc, no va a ser un esfuerzo monumental, porque ya hemos incorporado más de 50.000 combatientes paramilitares y de la guerrilla. O sea que sí tenemos unos compromisos que podemos financiar en el tiempo, pero lo que le quiero decir es que los beneficios de la paz, en materia económica, son superiores a los costos”.

¿O sea que la hoja de Excel lo tiene tranquilo?

“Sí, porque estoy seguro que la inversión ha venido creciendo muchísimo, como nunca antes hemos tenido, y las cifras están ahí, si hay paz va a venir con más fuerza y eso es crecimiento y prosperidad”.

Las concesiones y contratos de obra pública implican unas vigencias futuras, algunos podrían decir que el Gobierno está hipotecando el presupuesto. ¿Cómo va a garantizar la sostenibilidad de las finanzas públicas y a demostrar que no se está comprometiendo lo que no hay?

“Hemos sido muy responsables en materia de manejo económico. Tan es así que el mundo entero nos muestra como ejemplo. Le voy a dar casos concretos. Por ejemplo, introdujimos en la Constitución el concepto de sostenibilidad fiscal, nos autoimpusimos una camisa de fuerza con la regla fiscal. Y eso nos obliga a ser responsables. Lo que estamos utilizando es el margen que nos da esa regla fiscal y la prueba de que lo que estamos haciendo es responsable y serio es que los mercados internacionales, que han venido analizando lo que hemos hecho nos han premiado. Y los mercados son los jueces más implacables que hay”.

En el 2014 se hizo una reforma tributaria que tuvo un impacto negativo en la confianza de los consumidores según Fedesarrollo y afectó de manera contundente los resultados de las compañías. ¿Qué acciones tomará para que las multilatinas confíen en el país e incluyan a Colombia en sus planes estratégicos?

“Le voy a dar un dato muy interesante. En el primer trimestre de este año la inversión superó el 30% del PIB. Nunca en la historia de Colombia se había visto. Eso qué demuestra: que hay confianza en el futuro. Yo soy el primero en reconocer que para algunas empresas que están pagando todos sus impuestos, la carga tributaria ha sido muy alta, pero no se les olvide que están bajando los impuestos al patrimonio, el Cree también es temporal. Son dineros que estamos invirtiendo para tener un mejor futuro. Si acaso hacemos una reforma hacia el futuro, será una reforma que será amigable al empresariado y a la inversión”.

Esa Comisión de Expertos que usted creó para que estudie la reforma tributaria, ¿cuándo presentará los resultados?

“No los estamos presionando. Los estamos dejando actuar con independencia. Ellos han dicho que de pronto de aquí a final del año, y será uno de los insumos que analizaremos, porque existen las recomendaciones de la OCDE, del BID, y otros estudios anteriores. No tenemos la urgencia de aprobar una reforma. Y lo que quisiera es que si se decide someter esa reforma al Congreso, que sea lo más consensuada posible”.

Un exigente escenario tributario, la crisis del dólar, el precio del petróleo, los retos del país en competitividad, la inestabilidad del proceso de paz, ¿cómo promover la inversión externa y evitar que las empresas extranjeras se vayan?

“Si adoptamos las medidas que hay que tomar de corto, mediano y largo plazo, la confianza en el país se mantiene, si cualquier inversionista hoy del exterior, mira a la región, ve a Colombia como una estrella…”

¿No nos estamos volviendo caros…?

“Pues tenemos dificultades. Por ejemplo, el costo-país estamos tratando de reducirlo. Esta inversión monumental que estamos haciendo en infraestructura va a significar 1,5% más crecimiento durante las obras y el 0,8% más de crecimiento de por vida, por la mayor competitividad. Eso va a reducir los costo. Estamos viendo cómo reducimos los de la energía, estamos haciendo unas inversiones muy grandes en aeropuertos y en puertos para facilitar el comercio y reducir los costos. Hemos hecho reformas como la tributaria para bajar el impuesto a la nómina y facilitar el mercado de trabajo. Estamos haciendo aquellas cosas que son importantes para un inversionista en el largo plazo, y no he mencionado lo más importante, la capacitación y la educación del capital humano”.

En cuanto a Medellín, el principal problema que hoy tiene es el desempleo, que lleva 7 mediciones consecutivas al alza. ¿Qué les responde a quienes están en esa situación?

“Que el desempleo lo hemos venido bajando 56 meses seguidos. En el último mes creció una décima, se han creado más de tres millones de empleos y nuestra prioridad seguirá siendo la creación de empleo, porque esa es una de las formas más efectivas para ese otro gran objetivo que es seguir reduciendo la pobreza y la pobreza extrema. Mientras usted y yo estamos hablando se está realizando la feria del empleo, que según me dice el ministro de Trabajo fue un éxito rotundo. La ley de primer empleo ha tenido mucho éxito, lo que estamos haciendo con el Sena para formar más gente para que esté en capacidad de conseguir un buen empleo. Con ello mantenemos la tendencia de la baja del desempleo y de aumentar el empleo y el objetivo es de aquí a 2018, tener dos millones de empleos adicionales para bajar la tasa del desempleo por debajo del 8%”.

O sea que Antioquia y Medellín, que tienen en particular esa medición negativa, pueden confiar en esos resultados…

“Sí. Si usted ve los estudios de Antioquia sobre el impacto de las Autopistas de la Prosperidad en materia de crecimiento y empleo es un impacto positivo, que en una circunstancia negativa de la economía como la de hoy es una bendición”.

La crisis de los hospitales públicos no parece un asunto fácil de resolver. Solo en Antioquia las deudas de las EPS son de $1,4 billones. ¿Se quedó el Gobierno corto en soluciones efectivas?

“Encontramos el sistema de salud totalmente destruido, desfinanciado y se estaban robando los recursos. Hemos hecho un esfuerzo monumental, el ministro Gaviria especialmente ha hecho la tarea de ir poniendo la casa en orden. Y lo que hemos avanzado en materia de salud es muy importante. Ya tenemos cobertura universal. Equiparamos los sistemas del régimen subsidiado con régimen contributivo por lo alto. Es decir, los pacientes de segunda clase pasaron a ser de primera clase. Aumentamos el número de tratamientos y fuera de eso pusimos en marcha algo que ha sido muy exitoso y que era muy justo: un control al precio de los medicamentos y a los abusos en el precio de los medicamentos. Eso solo nos ha ahorrado un billón de pesos. Hemos saneado la mitad de los hospitales. Sabemos que todavía hay mucho que hacer y vamos a seguir en ese esfuerzo para ir saneando las finanzas de las EPS”.

Hoy fue un día duro para la ciudad porque el Hospital San Vicente no tenía con qué pagar sus cuentas.

“Mientras usted y yo hablamos, está el ministro de Hacienda en el Hospital Pablo Tobón Uribe gestionado 50.000 millones de pesos. El hospital necesita expandirse, y gestionaron con Findeter un crédito compensado, subsidiado, que va a financiar su expansión en infraestructura”.

Pasemos al proceso de paz. Cuando inició, los negociadores hicieron un gran esfuerzo para que la gente no hablara de la paz, sino del “fin del conflicto armado”, porque la paz se construía. Cuando vino la coyuntura de la reelección ese discurso cambió y usted se escribió la palabra paz en su mano. ¿Qué podemos esperar finalmente de La Habana?

“Estamos en un momento crítico, definitivo. Lo que suceda en las próximas semanas, va a determinar si va a haber paz o no. Le hemos dicho a la guerrilla que ya se nos acabó el tiempo y se nos acabó la paciencia y que es la hora de las definiciones. Por eso espero que muy pronto podamos tener una buena noticia de que la guerrilla se compromete a un procedimiento, una especie de fast track para terminar puntos que faltan, que son dos: el de las víctimas que se subdivide en tres, y que en realidad hay dos definidos, faltaría el de justicia. Y el tema del fin del conflicto, que incluye el cese al fuego bilateral y definitivo. Si se acuerda un fast track en ese sentido, pues habrá paz. Si no se acuerda o si entramos en fast track y no podemos ponernos de acuerdo, por ejemplo en la justicia, pues no habrá paz. Pero aquí va a ver movimientos en estos próximos días y semanas que yo, por supuesto, quisiera que fueran en la dirección correcta”.

¿Estaba usted preparado para una negociación tan larga con las Farc, una organización que históricamente ha sabido desgastar a los gobiernos?

“Yo fui advertido y sabía que me iba a costar mucho