La marihuana y sus fines “terapéuticos” – Diario La Tercera, Chile

Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

LA Camara de Diputados se apresta a votar hoy en general el proyecto de ley que despenaliza el consumo de marihuana y permite su autocultivo hasta ciertas cantidades, bajo una justificación “terapéutica”. Según los impulsores del proyecto, la planta tendría propiedades efectivas como tratamiento paliativo del dolor, lo que justifica hacer el distingo entre quienes la consumen -y producen para dichos fines- respecto de aquellos que se dedican al narcotráfico, lo que seguirá penalizado.

Resulta sorprendente que la Comisión de la Salud de la Cámara esgrima razones científicas para avalar las supuestas propiedades terapéuticas de la cannabis, en circunstancias de que las principales sociedades científicas del país -La Academia de Medicina, el Colegio Médico y la Asociación de Facultades de Medicina, entre otras, además del propio Senda, dependiente del gobierno- han hecho ver que no hay estudios que permitan concluir la existencia de un consenso científico respecto de ello, y por el contrario, han advertido los riesgos de su legalización, particularmente por el hecho de que la población deje de considerar a la marihuana como un producto adictivo y pierda de vista que su consumo puede provocar graves efectos en la salud.

Diputados que apoyan esta iniciativa han señalado que “se debe escuchar la voz de la ciudadanía”, pero la función legislativa no puede limitarse a ser mera caja de resonancia, ignorando sin más la opinión técnica, que en este caso ha sido abrumadoramente coincidente en cuanto a sus riesgos. Es una negativa señal que en la instancia parlamentaria pudieran terminar prevaleciendo aspectos más cercanos al populismo, con una exacerbación del individualismo por sobre cualquier otra consideración.

La aprobación de este proyecto resulta por lo demás incoherente con los esfuerzos que ha desplegado la autoridad de Salud o la propia Comisión de Salud para limitar al máximo el consumo de tabaco, basado en razones de salud, especialmente en menores de edad. Las mismas razones que se han esgrimido para combatir al tabaco se aplican a la cannabis. Incluso en este caso parece aún más evidente que los efectos sobre la salud se hacen sentir a muy corto plazo, pues afecta directamente el sistema nervioso central, y en el caso de ansiedades o trastornos éstos se pueden ver potenciados por su consumo, según han alertado las sociedades científicas.

Las razones “terapéuticas”, además de no generar consenso científico, son discutibles en sí mismas, pues el que alguna sustancia pueda tener ciertas propiedades benéficas no avala su legalización. También ignora los sustanciales avances que ha experimentado la llamada “medicina del dolor”, la cual ha logrado desarrollar terapias paliativas de probada eficacia. La discusión tampoco puede desentenderse de los efectos colaterales de los alucinógenos, donde puede haber evidente riesgo para terceros. En Estados Unidos, por ejemplo, se han podido comprobar las dificultades prácticas para fiscalizar a conductores que hayan consumido este tipo de sustancias.

Es clave que ahora que el proyecto se discutirá en Sala los legisladores tengan a la vista estos antecedentes científicos y técnicos hasta ahora ignorados. Una legislación en los términos propuestos tiene alto riesgo de que termine convirtiéndose en una incitación al consumo, especialmente en la población más joven -Chile ya presenta la mayor tasa de prevalencia de consumo de marihuana en jóvenes y adolescentes a nivel regional-, lo que diluirá cualquier beneficio “terapéutico”.

La Tercera