La marcha indígena que partió el pasado domingo desde la Amazonía llegó hoy a Cuenca y cumplió un 40 por ciento de su recorrido hacia Quito, donde se sumará a un paro nacional contra el Gobierno del presidente Rafael Correa.

Los marchantes tienen previsto llegar a la capital del país el próximo día 13, fecha de un “paro nacional” contra el Gobierno convocado por sindicatos y otros sectores sociales contrarios a la gestión del presidente ecuatoriano.

Temas como la derogación de unas reformas a la Constitución que consideran la reelección presidencial indefinida, el archivo de una ley de Aguas y del proyecto de normativa sobre la tierra, entre otras, forman parte de las exigencias de rectificación que los indígenas hacen al Gobierno.

A la marcha, convocada por la Confederación de Nacionalidades Indígenas (Conaie), se le sumaron en Cuenca cientos de personas, que caminaron hasta una plaza en el centro de la urbe, donde varios de sus dirigentes reclamaron cambios al Ejecutivo.

Emparedados, frutas y otros alimentos recibieron los caminantes por parte de ciudadanos que expresaron su apoyo a los indígenas, que en la marcha por la ciudad fueron custodiados por un fuerte cordón policial para evitar eventuales choques con adeptos al Gobierno.

Con banderas de Ecuador y de varias organizaciones populares, los caminantes recorrieron las calles cuencanas al grito de consignas por sus reivindicaciones y del “Fuera, Correa, fuera”, que se ha convertido en una voz de las distintas manifestaciones contrarias al Gobierno que se han dado en el país desde hace dos meses.

Hasta Quito, la marcha prevé recorrer algo más de 700 kilómetros, la mayor parte por el callejón andino, donde se concentra el grueso de la población indígena del país.

Durante la caminata, los manifestantes hacen altos para “socializar” entre las comunidades campesinas sus reivindicaciones y organizar el “paro nacional” del próximo día 13, convocado también por el Frente Unitario de Trabajadores (FUT), la mayor central obrera ecuatoriana.

El oficialismo, por su parte, ha cuestionado la legitimidad de la protesta de los indígenas y los sindicatos, en el pasado aliados de Correa, por considerar que esos sectores de izquierda “le hacen el juego” a los grupos de derechas de oposición.

El propio presidente ecuatoriano, quien ha asegurado que su administración ha sido la que más ha hecho por los indígenas, ha advertido de una supuesta estrategia desestabilizadora contra su Gobierno por parte de grupos poderosos.

Además, Correa afirma que las bases del movimiento indígena lo apoyan, por lo que ha restado importancia a la marcha de la Conaie.

“La inmensa mayoría del país rechazará esas actitudes irresponsables y trabajaremos con más cariño, con más ahínco, con más entrega por la Patria nueva”, señaló recientemente el mandatario al referirse a la jornada de paralización convocada por los sindicatos.

El Diario