Cuatro días después de desatarse el escándalo en su contra por denuncias de acoso laboral y sexual en la Defensoría del Pueblo, el jefe de este organismo, Jorge Armando Otálora, renunció.

La noche de este miércoles, el funcionario decidió dar el paso al costado. Su carta de dimisión fue entregada al presidente de la Cámara de Representantes, Alfredo Deluque Zuleta.

Así mismo, se conoció que hoy hacia las 7:45 a.m, el Ministerio Público apartará a Otálora del cargo para que no intervenga en el proceso que se adelanta en su contra. Con este anuncio, la Procuraduría se adelantaría a la renuncia efectiva de Otálora frente a la Cámara de Representantes, la cual debe aprobar su dimisión.

La renuncia de Defensor del Pueblo era pedida por colectivos de mujeres, líderes de opinión y diversos sectores políticos que le retiraron su apoyo tras conocerse detalles de la salida de la exsecretaria privada Astrid Helena Cristancho, en noviembre pasado.

Concretamente, los señalamientos de la exfuncionaria fueron revelados por el periodista Daniel Coronell en su columna de la revista Semana, según los cuales Otálora había acosado durante 2 años a Cristancho a través de chats y fotos.

Otálora había argumentado que los hechos revelados por su exsecretaria ocurrieron durante una relación sentimental que sostuvo con ella y después aseguró que Cristancho le había pedido un encargo en el exterior. Sin embargo, la exfuncionaria lo desmintió.

En todo caso, la renuncia de Otálora deberá ser analizada por la Cámara de Representantes –la cual lo eligió–, situación que se daría solo después del 16 de marzo, cuando se reinicien las sesiones ordinarias del Congreso.

Alfredo Deluque, presidente de la Cámara de Representantes, aseguró que “ahora el vicedefensor debe quedar encargado mientras la Cámara nombra un titular –de una terna que deberá enviar el Presidente de la República– que termine el periodo”, dijo Deluque.

El encargo sería hasta el mes de septiembre próximo, cuando se inicia el periodo del nuevo defensor.

La renuncia de Otálora estuvo precedida de la salida del vicedefensor, Esiquio Manuel Sánchez Herrera, hecho que terminó agravando la ya difícil crisis de gobernabilidad que se vive en la Defensoría del Pueblo.

Aunque en la mañana de este miércoles la Defensoría había asegurado que la salida de Sánchez obedecía a una petición del defensor Jorge Otálora, en la tarde este mismo organismo aclaró que el vicedefensor se iba tras “un diálogo entre ambos directivos”.

La salida de Sánchez, un hombre cercano a Otálora y quien promovió una reforma a la entidad, que entre otras cosas permitió crear la figura del vicedefensor, se suma a la renuncia, el martes pasado, del defensor delegado para asuntos constitucionales, Luis Manuel Castro, motivado por las denuncias de acosos laboral y sexual.

Antes de conocerse la renuncia de Otálora, algunos sectores indicaron que la salida del vicedefensor daría pistas sobre la intención del Defensor de dejar el cargo en manos de una persona de su confianza. Por eso habría encargado en la Vicedefensoría al secretario general de la entidad, Alfonso Cajiao, quien ha ocupado altos cargos en el Ministerio del Interior y en la Procuraduría, y ha sido magistrado auxiliar en la Judicatura.

¿El turno de las mujeres?

La representante a la Cámara por Alianza Verde Ángela M. Robledo afirmó que un grupo de congresistas de diferentes partidos políticos le enviará una carta al presidente Juan Manuel Santos en la que le pedirán que tras la renuncia de Otálora la terna esté compuesta por dos mujeres.

“Le pediremos al Presidente que en la terna que envíe a la Cámara para reemplazarlo haya dos mujeres y un hombre, y que el nuevo funcionario esté comprometido con el proceso de paz”, dijo.

El Tiempo