Aldo Ferrer, economista y exministro de Economía, entre otros cargos, falleció ayer a los 88 años. Según supo ámbito.com, el entorno familiar decidió guardar un doloroso silencio.

Fue uno de los referentes más activos en el desarrollo de un modelo alternativo a las políticas neoliberales, considerado por muchos figura emblemática del pensamiento económico heterodoxo en la Argentina y permanente promotor de un Estado nacional democrático, con división de poderes, con industria, con trabajo y con soberanía nacional.

Ferrer padecía desde hacía varios años una dolencia cardíaca que se había agravado en las últimas dos semanas, y estaba internado en el sanatorio Otamendi de la Ciudad de Buenos Aires, explicaron a Télam algunos de sus allegados que habían trabajado con él en el Grupo Fénix y que confirmaron que sus restos serán velados mañana en su domicilio de Av Libertador al 1700 de la Ciudad de Buenos Aires, e inhumados el jueves en el Jardín de Paz, del partido bonaerense de Pilar.

Tras su fallecimiento, la Cátedra Abierta Plan Fénix de la UBA difundió el último escrito de Ferrer en el que afirmó que un eventual acuerdo de la Argentina con los fondos buitre “remueve algunos obstáculos, pero no es indispensable” para el desarrollo del país y entendió, a contramano de las consideraciones del actual Gobierno, que “los problemas principales de la economía están en la esfera interna”.

Aquella opinión de fines de enero, sobre la actual negociación del gobierno nacional con los fondos buitre, se entrelaza con las propuestas básicas de la Declaración Conjunta del Plan Fénix con el Consejo Interuniversitario en defensa de los intereses nacionales, de julio de 2004, en momentos en que la Argentina encaraba la negociación con sus acreedores externos que terminó con el canje de deuda de 2005.

En una línea de coherencia intelectual, el académico aseguró que “los problemas principales de la economía están en la esfera interna: el déficit del comercio de manufacturas de origen industrial y la consecuente restricción externa, la inflación, el desequilibrio fiscal, entre otros”, por lo cual entendió que “ninguno se resuelve por el pago a los buitres”.

El ex ministro se recibió de doctor en Ciencias Económicas en la Universidad de Buenos Aires en 1953 con su tesis “El Estado y el Desarrollo Económico” publicada en 1956 y fue el coordinador de la conformación y primer secretario Ejecutivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales.

El economista fue funcionario de la Secretaría de las Naciones Unidas a comienzos de los años 50 y agregado económico de su país en la embajada de Londres en 1956, fue Ministro de Economía y Hacienda de la Provincia de Buenos Aires, 1958-1960, y Ministro de Obras y Servicios Públicos de la Nación y posteriormente Ministro de Economía y Trabajo de la Nación durante la presidencia de Roberto Marcelo Levingston.

Tras la destitución de Levingston en 1971, Ferrer continuó al frente de la cartera económica por el nuevo presidente Alejandro Agustín Lanusse, y tras los años de la dictadura presidió el Banco de la Provincia de Buenos Aires, 1983-1987, bajo la gestión del gobernador Alejandro Armendáriz y la presidencia de Raúl Alfonsín.

Bajo la gestión de Fernando de la Rúa, presidió la Comisión Nacional de Energía Atómica (1999-2001) y en el gobierno de Néstor Kirchner fue designado director de la empresa estatal Enarsa, y posteriormente ya con la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner representante del Estado en la siderúrgica Siderar y finalmente Embajador en Francia, su último cargo público al que renunció por problemas de salud y deseoso de volver con su familia y amigos.

Varios de sus libros fueron traducidos por prestigiosas universidades estadounidenses, y escribió extensamente sobre la globalización y sus efectos en los países en vías de desarrollo, obras entre las que se destacó “Vivir con lo nuestro”, en la que llamaba a alternativas para no depender de las inversiones extranjeras.

Otros de sus escritos reconocidos fueron El estado y el desarrollo económico, ¿Puede Argentina pagar su deuda externa? y El devenir de una ilusión: la industria argentina hasta nuestros días.

Su rol y desempeño en el llamado Grupo Fénix, formado en el año 2000 por economistas argentinos para diseñar un modelo alternativo a las políticas neoliberales de los 90, llevó a muchos a considerarlo el “padre del modelo” que se desplegó en materia económica desde 2003, a pesar de lo cual no dudó en criticar en distintos aspectos desde la heterodoxia, en particular los males de la inflación, la escasez de divisas y la crisis energética.

Más allá de las coyunturas económicas, la visión de Ferrer englobaba la historia reciente del país como lo planteó hace un año en una entrevista con el diario La Nación en la que planteó que “el giro neoliberal que se hizo en la Argentina no pasó en ninguna parte del mundo. Acá no hubo límites. Y después nos pasamos al otro lado y esto es demostrativo de una sociedad en la cual el sistema político tiene una enorme capacidad de transformación, precisamente por la autonomía que tiene respecto de los núcleos del poder real que, al mismo tiempo, es un elemento de inestabilidad”.

En esa línea de pensamiento planteaba que “el gran drama (de los argentinos”, y eso que soy afiliado radical desde hace casi 60 años, fue buscar la convergencia entre las corrientes nacionales de las dos expresiones políticas, radical y peronista. Nuestro problema es cómo logramos no dividir el campo nacional por falsos motivos y lograr esa convergencia de fuerzas que respalde la construcción de un Estado nacional democrático, con división de poderes, con industria, con trabajo y con soberanía”.

El economista, de larga trayectoria desde la década del 50 en la escena económica nacional, se mantuvo activo hasta pocos días antes de la recaída de salud que derivó en su internación y se manifestó crítico con los detalles del acuerdo que el gobierno del presidente Mauricio Macri negocia con los holdouts por considerar que “afecta la división de poderes” del país y “afecta la soberanía nacional” como explicó en su último díalogo con Télam a fines de febrero.

Para Ferrer , el Congreso -que en el día de su muerte debatía los alcances de lo negociado por el Gobierno con los holdouts- debería primero analizar el acuerdo al que arribó la actual administración, ya que se trata de “una decisión que puede comprometer el futuro de los argentinos”.

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