En menos de una hora el juez Miguel Ángel Gálvez decidió suspender la audiencia en contra del expresidente Otto Pérez Molina, la exvicepresidenta Roxana Baldetti y otros 30 acusados por la trama de corrupción La Línea, en la cual decidiría si los implicados van o no a juicio.

Casi una hora después de iniciar la diligencia, Gálvez explicó que la etapa intermedia del proceso abierto en abril de 2015, quedaba suspendida.

Gálvez se limitó a indicar que existen “recursos pendientes por resolver” y que para evitar que la Sala de Apelaciones anule el proceso, “lo mejor es suspender la diligencia”.

Uno de ellos es la apelación que presentó la Procuraduría General de la Nación (PGN) por haber quedado fuera de este proceso.

El fiscal del caso, Francisco Sandoval, comentó a periodistas que está de acuerdo con la decisión judicial.

AÚN NO HAY FECHA

El juez anunció que en los próximos días va a reprogramar la audiencia, la cual se había iniciado con un retraso de más de una hora por la incomparecencia de la exvicepresidenta Roxana Baldetti, por supuestamente problemas de salud.

Gálvez mandó desalojar la sala y ordenó a la exfuncionaria quedarse en el Juzgado para que médicos del Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif) la evalúen y determinen cuáles son las enfermedades que padece.

Pérez Molina y Baldetti son acusados por el Ministerio Público (MP) de ser los cabecillas de “La Línea” que actuaba a lo interno de la Superintendencia de Administración Tributaria (SAT).

Asociación ilícita, cohecho pasivo y caso especial de defraudación aduanera son los delitos que se les imputan a los exgobernantes que siempre se han declarado inocentes.

Durante la hora que tardó la audiencia, el juez explicó que el exsecretario de Baldetti, Juan Carlos Monzón, no comparecía porque estaba negociando convertirse en colaborador del MP.

En esa figura se encuentra ya el empresario Salvador Estuardo González Álvarez, que implicó en la trama a Pérez Molina y a la exvicepresidenta y quien tampoco se presentó a la diligencia.

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Pérez Molina: “Buscan armar un caso con testimonios falsos”

El expresidente Otto Pérez Molina aseguró ayer que la Fiscalía solo está ganando tiempo para “armar un caso en su contra con testigos protegidos cuyas declaraciones son falsas”.

En declaraciones a la prensa, Pérez Molina aseguró que el retraso de la celebración de la etapa intermedia, para dirimir si habrá o no juicio en contra de su persona, es “para terminar de armar un caso” con declaraciones que, según explicó, no son acordes a la verdad, y cuyo extremo demostrará.

El expresidente reiteró que todo se debe a la “injerencia” de Estados Unidos (EE.UU.), a través de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (Cicig), la cual calificó como “una herramienta de la embajada estadounidense en el país”.

DENUNCIA INJERENCIA EN LA CC

“Y vuelvo a denunciar la injerencia que ha tenido Estados Unidos”, proclamó enérgico Pérez Molina en una conferencia de prensa improvisada que duró no menos de 20 minutos, y en la que acusó a la embajada de Estados Unidos no solo de injerir en su caso, sino también en la reelección de la magistrada Gloria Porras para la Corte de Constitucionalidad (CC) por el Congreso de los diputados.

Según declaró, algunos miembros de la embajada llamaron a los diputados y a los secretarios de distintos partidos para decirles que “o votaban por ella (refiriéndose a Porras) o se iban a revisar las visas” o investigar algunos casos que los congresistas tienen pendientes.

“Esa es una de las últimas muestras que tenemos de la injerencia que sigue teniendo Estados Unidos aquí en Guatemala”, añadió Pérez Molina sobre esta “intromisión en los asuntos internos del país”.

REVELA DATOS SUPUESTAMENTE CONFIDENCIALES

De acuerdo con el exmandatario, en base a estos datos, y tras haber conseguido testimonios en condiciones dudosas, como las de Salvador Estuardo González, alias Eco, cuya familia, según Pérez Molina, está viviendo en una casa pagada en Canadá y que además reciben $5 mil al mes, el ex jefe de Estado concluyó: así “cualquiera quiere ser colaborador eficaz”.

“Con esas condiciones yo creo que cualquiera estaría dispuesto a hacerlo. Pero no es esa la forma de construir casos”, detalló el expresidente, quien se mostró dispuesto a “pelear y seguir dando la cara” para demostrar su inocencia y hacer las cosas apegadas a la ley.

Como ejemplo de qué la figura de colaborador eficaz no funciona y no es de fiar, Pérez Molina recordó el caso Rosenberg, en el que los hermanos José Estuardo y Francisco Ramón Valdéz Paiz fueron acusados, en base a la declaración de un colaborador eficaz, de haber organizado el asesinato de Rodrigo Rosenberg, abogado guatemalteco.

El expresidente recordó cómo el testigo, Mario Paz Mejía, antes de morir por consecuencia del VIH, cambió su testimonio argumentando que su primera declaración, en la que acusaba a los hermanos Valdéz Paíz, fue por presión del Ministerio Público (MP) y la Cicig.

“Yo soy inocente. Y eso lo tienen que respetar todos porque gozo de la presunción de inocencia”, aseveró Pérez Molina, quien adelantó que va a demostrar, sin premisas y con datos, que “no hay asociación ilícita, que no tiene defraudación aduanera y que no hay cohecho pasivo ni activo”.

Cuestionado por la motivación que llevaría a Estados Unidos a realizar esta injerencia, Pérez Molina apeló al narcotráfico, la migración y el terrorismo, y añadió que el vicepresidente estadounidense, Joe Biden, le confirmó que la Cicig no solo tenía que estar en Guatemala, sino ampliarse a Honduras y El Salvador.

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