Por Darío Pignotti

Degustando un mate parsimoniosamente frente a una mesa con “paes de queixo” recién horneados, el ex presidente uruguayo José Mujica hace un silencio de varios segundos antes de responder cada pregunta sobre la crisis brasileña en la “que me meto por más que digan que no hay que meterse, lo que pase acá rebota en toda la región, a mí no me da igual que a Lula la vaya mal o le vaya bien, ojalá que las cosas anden con su nuevo trabajo de ministro”. Dilma Rousseff designó ayer a su hacedor político al frente del gabinete prestando oídos a la demanda del Partido de los Trabajadores y los sindicatos. Su nombramiento fue aplaudido por la central obrera y cuestionado por especuladores financieros y la derecha partidaria que promete convocar una marcha golpista a fin de mes.

“Lula en el gobierno es algo positivo, es un líder muy importante , ojalá que le vaya bien, pero no la tiene nada fácil, tiene que levantar un muerto llamado Brasil, me parece que va a tener líos con Dilma si quiere cambiar la política económica”, pondera Mujica.

La charla con Página/12 es en Foz de Iguazú antes de ofrecer un Aula Magna en la Universidad Federal de Integración Latinoamericana desbordante de jóvenes que lo reciben al grito de “Pepe” como si se tratara de un “ídolo, un Mike Jagger pero politizado por izquierda”, nos dice una estudiante uruguaya, luego de hacer fila por más de una hora soportando más de 30 grados para ingresar al auditorio. El ex presidente uruguayo estará hoy en Buenos Aires, donde participará de la apertura del ciclo lectivo de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo.

–¿Lula puede reflotar el gobierno?

–A mí me parece, humildemente, que le viene bastante bien tenerlo a Lula en el gobierno. Vamos a ver cómo le va, le van a tirar con todo para bajarlo, y él eso lo sabe mejor que nadie. Me parece que Lula va a ir al gabinete con otra línea económica que no es la que está ahora con Dilma Rousseff, yo sé que en su cabeza él piensa que hay que poner en marcha un brutal plan de crédito para los más sumergidos y la clase media baja.

–La derecha busca obstruir la gestión de Lula.

–Pero él es un líder con mucha capacidad, es un hombre curtido con coraje para enfrentar estos momentos difíciles, tengo esperanza de que pueda sacar esto adelante, pero tiene que bailar con la más fea, las cosas no andan bien para nada. Espero que tenga aliento para los grandes desafíos que enfrentará, hay mucha gente que perdió el empleo. Hay que generar trabajo, hacer mover la economía, Lula va a tener que pelear con una derecha que está queriendo destruir el país fomentando una crisis irracional. Me dicen que hay jueces que buscan el estrellato atacando a Lula y a las empresas, eso es una barbaridad, no pueden destrozar la máquina productiva, no se puede matar una cosa colectiva, una empresa es un esfuerzo colectivo que aporta trabajo. Si quieren hacer justicia metan presos a los dueños, si quieren en calabozos de lujo y allí sigan dirigiendo las empresas, que sigan produciendo. Que aprendan del caso de la Wolksvagen que se mandó flor de estafa, pagaron una multa pesada, pero siguen trabajando. Acá es distinto, hay jueces que quieren matar la gallina de los huevos de oro.

–Hay jueces que parecen obsesionados en apresar a Lula.

–Da la impresión que hay una especie de vedetismo jurídico en Brasil, eso también se está viendo en otros países de nuestra región, hay gente en la justicia que crea denuncias muy vistosas para saltar a los medios y hacer su negocio. Me dijeron que a Lula le quieren encontrar algo a la fuerza, me dijeron que cuando lo interrogaron le preguntaron hasta por unas botellas de vino que tenía en su casa, eso es bastante raro. Si quieren investigar que investiguen todo, lo que digo es que soy amigo de Lula de toda la vida y siempre seguiré siendo su amigo…Y si alguien lo manda preso lo voy a ir a visitar, ya he visitado varios amigos presos.

–¿Quieren evitar su candidatura en 2018?

–Yo creo que hay intereses muy pesados jugando en todo esto que le pasa a Lula, yo no podría decirle si es éste o aquel grupo el que está jugando, le digo que hay gente que está interesada en sacarlo a Lula de la carrera política, de la carrera para las elecciones.

–¿Entre esos intereses están los de Estados Unidos?

–Si Brasil es grande y complejo, qué podemos decir de Estados Unidos que es mucho más grande que Brasil. No podemos hablar de un Estados Unidos porque hay muchos. Es posible sí que hayan grupos de Estados Unidos dándole una mano a los que están contra Lula y contra la legalidad democrática. No tengo dudas que hay gente en Estados Unidos que está incómoda con Brasil, que siente que Brasil en algunos asuntos le pisó los callos. Ven mal que Brasil haya hecho el puerto de Maciel en Cuba. No digo que esta sea la política oficial de Estados Unidos, darle el garrote a Brasil, mirá que en algunos aspectos Obama es un presidente que está en cana. Pero al fin y al cabo lo que hizo Brasil por Cuba algún día el mundo se lo va a agradecer, aunque muchos abombados no entienden lo importante que fue.

A José Mujica le preocupa la amenaza de golpe institucional sobre el que habla en varios momentos de la entrevista, cuando le preguntamos si se “huele olor a golpe”, se lleva la mano a la cabeza, acomodándose el cabello blanco arremolinado, y mira a su compañera la senadora Lucía Topolansky. Hace otra pausa y finalmente responde preguntando, “¿Golpe en Brasil?, le voy a contar con un anécdota, una cosa característica de mi país. En los barrios populares, donde vive el pobrerío la gente dice ‘yo no creo en las brujas pero que las hay las hay’. Eso es lo que yo diría del golpe en Brasil.¿Se entiende?”.

–¿Estamos ante la inminencia de un golpe blando?

–Eso no se lo voy a responder porque no tengo la bola de cristal. Lo que sé es que si hay un problema en Brasil esto se contagia en toda la región, por eso es que me meto y hablo de lo que pasa aquí. Hay que darle una mano a Brasil desde afuera, los países hermanos tenemos que rodearlo para que no se caiga la legalidad democrática. Y de todo esto hay que sacar lecciones, hay que aprender, no tenemos que ser tan giles.

–¿Es optimista o pesimista?

–Luchar hay que luchar siempre, no hay ninguna victoria definitiva y no hay ninguna derrota definitiva. Ahora bien, veo todo esto con amargura y con un poco de pesimismo. Brasil tiene una gigantesca población joven, son miles y miles de muchachos de menos de 25 años… la gente joven no tiene obligación de saber las amarguras que vivió este país durante la dictadura… en la dictadura te agarran los milicos a la noche y te curten a patadas y nadie sabe de vos, porque cuando hay dictadura la prensa no escribe esas cosas. No hay libertad de prensa cuando voltean a los gobiernos democráticos, esto tienen que metérselo en la cabeza los jóvenes brasileños en estos días raros que están viviéndose acá con algunas mentes confusas…que piensan que se puede terminar con la legalidad y no va a pasar nada. Sería bueno que Brasil no cometa el mismo error que se cometió en América Latina en los años de los milicos, nuestras derechas tienen que terminar de ser tan colonizadas.

–¿Puede ampliar esa opinión?

–Hablando de Brasil, como puedo hablar de otros países nuestros, digo que hay una derecha colonizada que está pensando como sacarse de encima a Lula, una derecha que siempre ha mirado primero hacia afuera que hacia adentro….es una derecha que tiene comportamientos de fantasía. Fíjese una cosa la primera universidad brasileña fue en San Pablo, que fue fundada en los años 1920 o 1930, más o menos. ¿Por qué pasó esto tan tarde? Porque a los hijos de la oligarquía los mandaban a estudiar a Europa y no les interesaba que los hijos del pueblo estudiaran.

–¿Le sorprende la multitud que se movilizó contra el gobierno?

–A mí más que los que salieron a protestar, me interesa los que se quedaron en sus casas, que son muchos más. Hay que mirar que pasa con los que no van porque ellos son la mayoría del pueblo. Y la verdad es que los que pagan el pato de la crisis no son los que van a gritar contra Dilma y contra Lula, es el pueblo pobre. Hay que trabajar por ese pueblo. Hay que pensar en ese pueblo que es la mayoría de los 200 millones de brasileños. La derecha quiere causar una fractura en un país como Brasil que es el ejemplo más grande de mestizaje que hay en la faz de la tierra… es un monumento al entrecruzamiento de razas distintas, no hay que alimentar el odio hacia los mestizos, los negros que son los más pobres.

–Generalmente la izquierda era más fuerte en la calle que la derecha, pero esto se invirtió en Brasil.

–La derecha perdió toda racionalidad. No quiere entender que comiendo un poco menos, igual sigue comiendo mucho, no quiere a Lula y al PT porque rechaza la necesidad de que haya que repartir aunque sea un poco. Están enceguecidos, están rabiosos, cuando la derecha se desmadra se hace fascistoide, y con ese apuro por voltear al gobierno no le dejan salida al país. Desde la humildad de mi vocecita le digo a la derecha brasileña que sea un poco más inteligente, que sea menos apasionada contra Lula.

Página 12