La cocina solar se consolida en el norte del país

El noroeste del país cuenta con una condición climática particular que permite un alto aprovechamiento de la energía solar. La altitud, la limpieza de la atmosfera y la claridad del cielo debido a la falta de lluvias, hacen que grandes cantidades de radiación solar estén disponibles para su aprovechamiento.

Con esta situación particular, dos organizaciones no gubernamentales han puesto en marcha hace algunos años proyectos para divulgar esta tecnología y darle respuestas concreta a las poblaciones que no cuentan con electricidad, ni gas.

Solar Inti, una de las ONG que trabaja en la zona, tiene como objetivo enseñarles a los pobladores la construcción de estos dispositivos. Mediante talleres breves, en el primer encuentro se construye un modelo básico y en el segundo día se aprende a utilizar la cocina. De esta forma y desde 2008, Solar Inti pudo acercarle soluciones concretas a poco más de 3000 familias que tenían que recorrer varios kilómetros diarios para conseguir leña para cocinar.

La fundación creada por el ingeniero francés Pierre – Yves Herrouët y Josefina Ferrato, desarrolló una serie de cocinas solares de fácil fabricación buscando como que cada participante del taller se comprometa a transmitir este conocimiento en su comunidad.

Por otro lado la Fundación Ecoandina, anunció a mediados de marzo que lograron consolidar al pueblo de San Juan y Oros, en Jujuy, como el primer pueblo 100% solar de la argentina. Mediante la incorporación de sistemas solare térmicos para calentar el agua y resolver los sistemas de calefacción, dotaron a cada familia con una cocina solar, en total unas 19 cocinas individuales y una comunitaria que incluye un horno panadero que permite producir hasta 2 kg de pan por horneda. Este emprendimiento que llevó 5 años de trabajo estuvo liderado por la fundación y la empresa Alianz.

Por otra parte organizaciones internacionales como Solar Cookers International Network ponen a disposición los planos de los distintos tipos de cocinas solares con el fin de que cualquier persona pueda construirse su cocina para incorporar esta actividad a su vida cotidiana.

Cómo funciona

La cocina solar cuenta con dos tipos de dispositivo, las de concentración y las de acumulación. Entre las primeras se destacan las cocinas solares parabólicas, que mediante una superficie reflejante, concentra el calor sobre un punto o foco y es en ese lugar donde se coloca la olla para cocinar. En este tipo de dispositivos se puede cocinar en algunas pocas horas, guisos, pastas o risottos.

En el segundo grupo se encuentran los dispositivos que funcionan por acumulación, como los hornos o cajas. Estos equipos están pensados como pequeños volúmenes aislados que capturan y retienen la radiación solar. Mediante un sobre calentamiento del aire interior del horno se pueden cocinar los alimentos de una manera más natural que el horno tradicional.

En estos hornos las temperaturas pueden llegar a 150°C e incluso alcanzar los 300°C, y se pueden realizar platos como pastel de papas, pan, pizzas o bien, en hornos como menos temperatura, cocinar verduras en su propio vapor. Lo que queda claro que en cualquiera de los casos la comida tiene otro sabor.

Ventajas de la cocina solar

Una de las ventajas directas del uso de estos equipos es que no emite humo y no contamina, debido a que no consume ni leña, ni energía eléctrica, ni gas. Pero la ventaja principal es que debido a su baja temperatura de cocción los alimentos mantienen todos sus nutrientes. Por otro lado también se puede destacar que son fáciles de construir, tienen un funcionamiento sencillo y seguro, y cuentan con la posibilidad de transportarse facilmente.

Argentina cuenta con un gran potencial de aprovechamiento de la energía solar, más allá de las características climáticas extraordinarias del noroeste del país, gran cantidad del territorio cuenta con niveles de radiación solar favorables para su aprovechamiento y por otro lado los campos de aplicación cada vez se expanden más, desde el calentamiento del agua para consumo, la calefacción, la producción de electricidad, la cocina e incluso la purificación del agua. Actualmente algunas pocas provincias en el país están legislando el uso de esta tecnología de bajo costo, ¿habrá que seguir esperando, o es hora de tomar el toro por las astas?

Clarín